CAMEL:
LOS AÑOS DORADOS 81973-1981)
Mundorock
Por Fran García
(Cortesía
de THIS
IS ROCK)
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Hoy
en día, decir rock progresivo es casi una palabra
tabú (no digamos ya si mencionamos el rock
sinfónico). Muchas de las cualidades que dichos
estilos musicales tuvieron y por las que triunfaron
masivamente en los 70, son ahora argumentos en su
contra. En un panorama musical en el que la inmediatez
y la comercialidad inunda los mercados, apenas hay
sitio para un estilo en el que primaba el virtuosismo,
la complejidad y los desarrollos más o menos
enrevesados en lo instrumental y en lo conceptual.
Resulta, sin embargo, irónico que grandes grupos
actuales reivindiquen a los dinosaurios sinfónico-progresivos
de los 70 y retomen sus postulados musicales sin complejo
alguno y con una evidente actitud pseudo-revival.
CAMEL fue una de esas bandas fundamentales dentro
de este espectro musical y tuvieron una etapa realmente
dorada, en la que se encontraban en la cúspide
de su éxito y de su creatividad musical. Poco
importa que en la actualidad apenas se sepa nada de
ellos. En su momento influyeron a numerosos grupos
posteriores y se codearon con monstruos como KING
CRIMSON, MOODY BLUES o YES, compitiendo con ellos
en igualdad de condiciones. Preguntémonos ahora
cuántas bandas actuales podrían ni tan
siguiera aguantar el tipo frente a tales grupos de
leyenda, puesto que haciendo tal reflexión
comprenderemos la grandeza de CAMEL.
DESDE
EL FANTASMA CUATRO HASTA EL CAMELLO
La historia de CAMEL se remonta a mitad de los años
60. En esa época ANDREW LATIMER forma el grupo
THE PHANTOM FOUR, con ALAN BUTCHER, RICHARD OVER y
su hermano, IAN LATIMER. Se movían por el área
de Guildford, cambiando pronto de nombre y pasando
a llamarse STRANGE BREW. Así siguieron tocando
hasta mediados de 1968. Fue entonces cuando IAN y
RICHARD abandonaron el grupo y sus dos compañeros
pusieron un anuncio buscando bajista y batería.
El primero en aparecer fue DOUG FERGUSON, bajista
de excelente técnica que convenció de
inmediato a LATIMER y BUTCHER. En ese momento surgió
la idea de formar un trío de blues cuyo nombre
fue THE BREW. Así estuvieron unos meses, hasta
que por recomendación de FERGUSON ficharon
a un jovencísimo ANDY WARD, que reemplazaría
a ALAN BUTCHER en enero de 1969. WARD contaba con
sólo 14 añitos. FERGUSON y ANDY ya se
conocían por haber tocado juntos en un grupo
llamado MISTY. Ahora, con la formación de trío,
la banda empezaba a conjuntarse progresivamente, consiguiendo
que su sonido fuese cada vez más compacto y
su compenetración ganase enteros por momentos.
Esto hizo que fuesen grabando demos hasta enero de
1971, cuando una grabación de THE BREW llegó
al despacho de JAMES DICK, que fue pieza importante
en la carrera de los BEATLES. Éste vio que
la banda podía ser el acompañamiento
perfecto para PHILLIP GOODHAND-TAIT, un compositor
y músico que la compañía de DICK,
DJM Records estaba intentando lanzar en ese momento.
El resultado fue la grabación del disco “I
think I’ll write a song”, en septiembre
de 1971, pero este álbum no cosechó
éxito alguno, por lo que DJM puso a THE BREW
de patitas en la calle. TAIT era un teclista (concretamente
pianista) y la experiencia de tocar con un músico
así tuvo su relevancia en la génesis
de CAMEL, ya que LATIMER, FERGUSON y WARD se convencieron
de la necesidad de reclutar un teclista para la banda.
Esto les animó a poner un anuncio en Melody
Maker, solicitando un músico de tales características.
A finales de septiembre de 1971, PETER BARDENS contestó
al anuncio. Le hicieron una audición y convenció
completamente a los tres integrantes de THE BREW.
La anécdota es que dicha audición se
realizó con un órgano Hammond que un
amigo de los tres le prestó a BARDENS. Lo curioso
es que dicho amigo estaba convencido de que el puesto
sería para él. Nunca pudo sospechar
que el prestar su instrumento a PETER le apartaría
de la gloria. La carrera musical de PETER BARDENS
era más que interesante y, desde luego, mucho
más sólida que la de cualquiera de sus
nuevos compañeros de grupo. Dicha carrera se
remontaba a 1962, cuando comenzó a tocar con
HAMILTON KING’S BLUES MESSENGERS. Un año
después se convirtió en músico
profesional con THE CHEYNES, que grabaron tres singles
para Columbia, sello subsidiario de EMI. Como dato
curioso, hay que citar que MICK FLEETWOOD tocaba la
batería en esta banda. Su experiencia siguió
acrecentándose al formar parte de THEM, la
banda de VAN MORRISON, entre abril y septiembre de
1965. Tras este corto período de tiempo, formó
THE PETER B’s con MICK FLEETWOOD y PETER GREEN.
Con esta formación consiguieron grabar un único
single para Columbia. Tras él, se unieron a
SHOTGUN EXPRESS junto a ROD STEWART y BERYL MARSDEN.
Tocaron regularmente en la escena rhythm & blues
de Londres, pero se separaron a principios de 1967.
Tantos intentos fallidos de formar grupos llevaron
a PETER BARDENS a continuar su carrera como músico
de sesión, pero pronto se dio cuenta de que
su futuro no estaba en eso, por lo que probó
de nuevo fortuna formando su propia banda, VILLAGE,
en mayo de 1968. Para ello contó con el batería
BILL PORTER y el bajista BRUCE THOMAS. VILLAGE fue
un grupo de música progresiva, como se comenzaba
ya a llamar a la ramificación escindida de
la psicodelia y que buscaba unas estructuras musicales
más complejas y elaboradas. Grabaron un single
para el fugaz sello Head Records, conteniendo los
temas “Man in the moon” y “Long
time coming”. La suerte pareció sonreír
a VILLAGE, que consiguieron ser teloneros de CHICAGO
en su concierto en el Royal Albert Hall, pero todo
quedó en eso y finalmente se separaron a finales
de 1969. PETER BARDENS se dedicó entonces a
tocar en solitario y grabó dos discos: “The
Answer”, en 1970 y “Peter Bardens”,
en 1971. Ambos tuvieron buenas críticas, sobre
todo en la prensa musical más underground,
pero apenas consiguieron éxito comercial. Así
llegamos al momento en el que BARDENS entra a formar
parte de THE BREW, pero antes de hacer efectivo su
ingreso en el grupo, tuvo que cumplir con unos conciertos
que tenía ya firmados en Irlanda, los cuales
llevó a cabo en octubre de 1971 con una banda
cuyo nombre era ON.
Noviembre de 1971 fue el momento en el que por fin
se bautizó a la nueva formación con
el nombre de CAMEL. Su estreno fue tocando como teloneros
de WISHBONE ASH en el Waitham Forest Technical College
el 4 de diciembre de ese año. Este concierto
le sirvió a la banda para darse a conocer ante
un público cuyos gustos musicales coincidían
con la música que ofrecían. EMI se fijó
en ellos a través del productor MICKIE MOST,
que consiguió la firma de LATIMER para su agencia
de publicidad musical, RAK. Esto permitió que
CAMEL conociesen a GEOFF JUKES, el cual los introdujo
en importantes circuitos de conciertos y se encargó
de la dirección de la banda de forma eventual.
Todo ello llevó a que por fin los méritos
de CAMEL se vieran recompensados en forma de contrato
discográfico. MCA Records les ofreció
grabar un disco con opción a un segundo. La
historia de uno de los principales grupos de rock
sinfónico-progresivo había comenzado
por fin.
EL
MUNDO DESCUBRE A CAMEL
La grabación del primer disco de CAMEL fue
bastante laboriosa. El productor, DAVE WILLIAMS, era
algo novato en el mundo de la música, al igual
que la banda también carecía de experiencia
en tal sentido, si exceptuamos a PETER BARDENS. Perdieron
dos semanas en el estudio de grabación, ya
que tras ese período de tiempo, WILLIAMS sugirió
que necesitaban un vocalista. Tres días de
audiciones fueron infructuosos a la hora de encontrar
cantante, por lo que el grupo decidió repartir
entre sus miembros tal labor. De esta forma retomaron
las sesiones de grabación, que se vieron interrumpidas
por las actuaciones que tuvieron lugar entre noviembre
y diciembre de 1972, al ser teloneros de BARCLAY JAMES
HARVEST. Finalmente terminaron la grabación
de su primer disco, al que titularon simplemente “Camel”.
Dicho trabajo se publicó en febrero de 1973
y mostraba algunas de las cualidades que caracterizarían
al grupo: excelente técnica musical, desarrollos
de rock progresivo muy elaborados con profusión
de partes instrumentales e influencias del jazz. Como
no podía ser de otra manera, el teclado de
PETER BARDENS era el instrumento que más protagonismo
cobraba en el disco, algo lógico si tenemos
en cuenta su mayor experiencia como músico.
No obstante, la guitarra de LATIMER ya comenzaba a
mostrar un virtuosismo incipiente que se intuía
a punto de explotar y demostrar de lo que este guitarrista
era capaz. ANDY WARD llevaba la sección rítmica
de forma admirable, apoyado por un FERGUSON infalible.
Con estos mimbres consiguieron facturar un disco más
que interesante, ciertamente impreciso en la consolidación
de un estilo musical definido, pero con dos temas
que destacaban tremendamente entre los demás
y que formarían ya parte del repertorio más
glorioso de CAMEL: “Slow yourself down”
y “Never let go”. Ambas canciones sí
que capturan parte de lo que sería el sonido
del grupo a partir de su siguiente álbum. Otros
temas interesantes son la atmosférica “Mystic
queen” y la tremendamente rítmica “Arubaluba”.
“Camel” se vendió bastante bien,
consiguiendo colocar más de 5.000 copias en
los primeros 12 meses. A pesar de ello, MCA decidió
no ejercer la opción de ese segundo disco que
aparecía en el contrato. Esto colocaba al grupo
de nuevo en la estacada, sin compañía
discográfica que les ayudase a consolidar su
carrera. Mientras llegaba el contrato definitivo,
contribuyeron a un álbum titulado “Greasy
truckers live at Dingwalls Dance Hall”, en el
que aparecían otros grupos como GONG. CAMEL
aportó a este disco el tema “God of light
revisited”, que en realidad era una versión
de la composición “Homage to the God
of light”, que aparecía en el primer
disco en solitario de PETER BARDENS.
El problema de la falta de contrato discográfico
lo solucionaría el propio GEOFF JUKES, que
fichó a la banda para el sello Gama Records,
que él mismo estaba formando junto a RICHARD
THOMAS y MAX HOLE. Pronto se puso la maquinaria en
funcionamiento, consiguiendo los servicios de DAVID
HITCHCOCK, productor de CARAVAN y GENESIS. Con él
comenzaron a grabar material para lo que sería
el segundo trabajo de CAMEL. Dicho material se grabó
en los estudios de Basing Street, pertenecientes a
Island Records. Una de las cosas más importantes
a la hora de considerar la importancia de lo que se
grabó en dichas sesiones es el hecho de que
la banda ya había presentado buena parte de
esos temas ante su público en los conciertos
de promoción de su primer disco, con una aceptación
enorme por parte de todo aquel afortunado que pudo
escuchar tan glorioso anticipo. El disco estuvo terminado
y listo para ser presentado el 1 de marzo de 1974,
con el título de “Mirage” y una
portada que imitaba la imagen de un paquete de cigarros
Camel. Los resultados musicales fueron fantásticos,
convirtiéndose muy pronto este Lp en una de
las referencias fundamentales del momento. Los desarrollos
musicales se complicaban de forma enorme, demostrando
no sólo la maestría instrumental de
los músicos, sino su compenetración
y originalidad. Los cambios de melodía, ritmo
e intensidad se sucedían de forma incontenible,
tomando por sorpresa al oyente y trasladándolo
de un ambiente a otro, a cuál más sugerente,
emotivo o intenso. La variedad de sensaciones que
se pueden experimentar al escuchar “Mirage”
es sencillamente ilimitada. “Freefall”
es el tema que abre el disco, con una urgencia rítmica
notable y muy dinámica. La suite “Nimrodel/The
procession/The white rider”, compuesta por LATIMER,
se inspira en la obra de TOLKIEN, “El señor
de los anillos”. En esta composición
se aprecia una de las novedades de este disco, que
es el uso de la flauta por parte de LATIMER, si bien
dicho instrumento ya contaba con un virtuoso destacado
a esas alturas de los 70: IAN ANDERSON. No obstante,
el estilo de LATIMER es muy diferente al de ANDERSON,
aportando matices más clásicos y delicados
a la música de CAMEL, por lo que jamás
alcanzaría el protagonismo y la originalidad
que sí consiguió el líder de
JETHRO TULL. Por su parte, la guitarra eléctrica
de ANDREW LATIMER ya demostraba su enorme potencial
y sus cualidades, mezclando espectacularmente una
técnica excelente con un estilo lleno de clase,
categoría y limpieza. Sus solos eran parte
de lo mejor que CAMEL ofrecía. El tema estrella
de “Mirage” es otra suite, la más
larga del disco, de casi 13 minutos de duración,
que respondía al nombre de “Lady fantasy”.
En este corte encontramos toda la gama de sensaciones
y estilos que la banda nos ofrecería a lo largo
de su carrera: desde la calma más sosegada
y cadenciosa hasta la furia más potente y desencadenada.
La escucha de este glorioso tema es toda una experiencia
que pone a prueba los sentidos y la capacidad de adaptación
de cualquier melómano. El final de la canción,
con la banda derrochando energía, la guitarra
de LATIMER y el sintetizador de BARDENS al máximo
de revoluciones, y esa explosión de sonido
que lo inunda todo, forma parte ya de la historia
dorada del rock progresivo. “Lady fantasy”
se convirtió de inmediato en el tema emblemático
de CAMEL por excelencia, perdurando en sus conciertos
hasta el presente.
“Mirage” cosechó alabanzas por
parte de la crítica, pero no consiguió
un éxito comercial acorde con su valía
musical. Esto no amilanó al grupo, que se lanzó
a un tour por Europa en los meses de abril y mayo,
presentando el disco ante un público ansioso
por disfrutarlo en directo. El álbum sólo
consiguió llegar al puesto 149 de las listas
de Billboard, pero fue suficiente para que pudieran
girar durante siete semanas con WISHBONE ASH, actuaciones
que tuvieron continuidad con unos conciertos en Gran
Bretaña, dos de ellos en el Marquee Club, en
octubre, que fueron grabados para posteriormente aparecer
en el disco en directo que publicaron en 1978, si
bien sólo dos temas de estas grabaciones terminaron
recalando en ese álbum. El resto lo hicieron
en la reedición remasterizada de “Mirage”
publicada en 2002. La fama y repercusión de
CAMEL fue en aumento de forma rápida, por lo
que tuvieron que ampliar su tour por los Estados Unidos,
previsto para finalizar en diciembre de 1974, permaneciando
durante tres meses más en el país y
cosechando gran éxito en sus actuaciones. Durante
dicha estancia en Norteamérica compusieron
lo que sería su tercer disco, que tenían
decidido hacerlo a modo de obra conceptual.
EL
ÁNSAR NIVADO Y LA LOCURA LUNAR CONTAGIAN EL
ROCK
Los miembros de CAMEL llevaban unos dos años
dándole vueltas a la idea de hacer un disco
conceptual. Los éxitos de discos como “Tommy”,
“Sgt. Pepper’s lonely hearts club band”,
“Days of future passed” y, más
recientemente, “Thick as a brick”, alimentaban
aún más esa posibilidad. El problema
era qué usar como hilo conceptual para darle
forma a ese supuesto álbum. PETER BARDENS sugirió
trabajar sobre la obra de STEPPEN WOLF, mientras que
el resto de la banda se inclinaba más por hacerlo
sobre la obra “Snow Goose”, de PAUL GALLICO.
Finalmente se optó por esta última y
PETER y LATIMER se retiraron a una casa en Devon para
escribir la música que desarrollaría
tal novela. Tal y como reconoció ANDY en 1981:
“en efecto, no fue hasta después de una
semana que nos pusimos de acuerdo para hacer nuestro
tercer disco y que fuese totalmente conceptual. Era
un álbum extraño. Componíamos
y tocábamos las partes musicales, pero nunca
las habíamos presentado anteriormente, por
lo que no teníamos ni idea de qué resultado
obtendríamos. Sin embargo, cuando escuchamos
lo que habíamos grabado, quedamos contentos”.
Inicialmente se pensó en incluir una parte
narrada en el disco, por lo que se intentó
conseguir la autorización de GALLICO. Desgraciadamente,
dicha autorización no se produjo, por lo que
el disco se presentaba con la coletilla de “music
inspired by The snow goose”. La historia que
se cuenta en este álbum es la de un hombre
solitario llamado Rhayader que ayuda a un ánsar
nivado herido a curarse, con la ayuda de una mujer
llamada Fritha, que había conocido hacía
poco tiempo. Una vez que el ánsar es curado,
se le deja libre y echa a volar. Fritha se marcha
y no regresa nunca más, porque el ave se ha
ido. Rhayader muere poco después en la evacuación
de Dunquerque. El ánsar regresa durante la
batalla bajo el nombre de La princesse perdue, simbolizando
las esperanzas que pueden pervivir incluso ante la
maldad de una guerra. Una historia preciosa, no cabe
duda, que fácilmente estimuló la imaginación
creativa de CAMEL para dar forma al mejor de sus discos.
Así fue, y a comienzos de 1975 se termina de
grabar “The snow goose”, coincidiendo
con la transferencia de CAMEL desde Deram al sello
principal, Decca. En abril de ese año el Lp
se publica y en mayo ya estaba en el Top 50 británico,
en el que permaneció durante 13 semanas, llegando
a alcanzar el puesto 22. No le fueron las cosas tan
bien en Estados Unidos, donde sólo pudo llegar
al puesto 162 de Billboard. Los críticos musicales
no acogieron especialmente bien esta propuesta discográfica,
cosechando opiniones de lo más diverso, aunque
en cualquier caso, abundando más las negativas
que las positivas. Las radios tampoco veían
con claridad la manera de pinchar el disco, ya que
su estructura no daba pie a sacarle demasiado en el
aspecto comercial. Sin embargo, el público
sí que respondió masivamente y apoyó
el disco sin fisuras. Esto animó a Decca a
decidirse con la publicación de un single,
que fue el tema “Rhayader”, uno de los
cuatro que el grupo ha publicado a lo largo de su
carrera, y el que más éxito tuvo.
Lo hasta aquí escrito podría hacer pensar
que “The snow goose” es un disco complicado
de entender, oscuro y denso. No es así, en
absoluto. Cierto es que tiene partes que sí
responden a tales características, pero a lo
largo de su escucha encontramos momentos de gran musicalidad
e incipiente comercialidad, como los temas “Rhayader”
y “Rhayader goes to town”, el rítmico
“Flight of the snow goose” o la bellísima
y dinámica “La princesse perdue”.
Otros cortes son de gran dulzura, delicadeza y sentimiento,
como “Sanctuary”, con una guitarra cristalina
y sugerente, “Fritha”, que apoyada en
los arpegios de una guitarra acústica deja
fluir toda su magia y belleza a través de los
mágicos teclados de PETER BARDENS o “The
snow goose”, tema principal del álbum
y que forma la base de la ya citada “La princesse
perdue”, pero con un tempo más lento
y preciosista. Constituye uno de los temas más
bonitos de toda la carrera de CAMEL, estremeciendo
los corazones con sus acordes y punteos de guitarra,
que evocan sentimientos puros y limpios, de profunda
nostalgia y sentimentalismo. Podemos decir, sin temor
a equivocarnos, que este disco, a pesar de tratarse
de una obra instrumental en su totalidad, transmite
tal cantidad de sensaciones que resulta mucho más
accesible que la inmensa mayoría del catálogo
de CAMEL. Es sin duda uno de los mejores discos conceptuales
de la historia del rock y, por supuesto, una de las
obras fundamentales del rock progresivo en toda su
historia. Melódicamente precioso y perfecto,
rítmicamente versátil y musicalmente
virtuoso a la vez que directo y elaborado, “The
snow goose” puede mirar de tú a tú
a joyas como las citadas anteriormente y que, seguramente,
fueron el empujón que CAMEL necesitó
para lanzarse a esta deliciosa y magistral aventura
musical.
El grupo eligió Holanda para presentar su nuevo
show, que constaba de dos partes: una primera en la
que presentaban el reciente disco y otra en la que
tocaban temas del resto de su repertorio. Los fans
no terminaron de estar satisfechos con la primera
parte, por lo que a la vuelta de los conciertos en
Holanda, CAMEL recapacitaron sobre las razones de
tal rechazo. La conclusión fue que la presencia
de partes orquestales en el álbum le daba al
mismo un feeling que no se conseguía en los
conciertos, por lo que decidieron realizar diversos
arreglos de cara a suplir la ausencia de esas partes
orquestales en directo. Probaron estos cambios en
un corto tour y, esta vez sí, las audiencias
quedaron entusiasmadas, por lo que continuaron presentando
“The snow goose” con sus dos partes ya
citadas y esos arreglos incluidos. “Melody maker”
saludó el nuevo álbum como la esperanza
más brillante de la música progresiva
británica, marcando un punto de inflexión
en las opiniones de la crítica, que empezaron
a ser más positivas. Pero un hecho de gran
importancia aún llevaría a este disco
a lugares más altos: DAVID BEDFORD y CAMEL
se unieron para desarrollar “The snow goose”
en directo con el acompañamiento de la Orquesta
Sinfónica de Londres. Dicho concierto se llevó
a cabo en octubre de 1975, en el Royal Albert Hall,
consiguiendo un éxito apoteósico. El
evento fue grabado y sería publicado posteriormente
en el disco en directo “A live record”.
Dicho show fue la última prueba que hacía
falta para demostrar la valía de la banda,
tanto a nivel creativo como musical, así como
en cuanto a originalidad y capacidad de asumir riesgos
y llevarlos a buen término.
Tras el éxito de “The snow goose”,
CAMEL deciden cambiar la orientación musical
de su siguiente trabajo, en un intento de escapar
del encasillamiento. ANDY LATIMER lo reconoce: “Decidimos
dejar a un lado los discos conceptuales y poner más
énfasis en las partes vocales de nuestra música.
Esto también fue producto de las presiones
de las compañías de discos, particularmente
en Estados Unidos. Recuerdo una reunión en
Nueva York, en la que los representantes de la discográfica
se mostraron horrorizados al descubrir que “The
snow goose” no tenía partes vocales”.
Esto sería tenido en cuenta a la hora de grabar
su siguiente álbum. Dicho y hecho, en enero
de 1976 el grupo entra en los estudios Island de Basing
Street, en Londres, para grabar su siguiente disco.
Buscando una nueva orientación musical, deciden
cambiar de productor, siendo el elegido RHETT DAVIES,
que ya había sido ingeniero de sonido en “The
snow goose”. Su contribución se basó
en dar al sonido de la banda un ambiente más
espacial, lo cual se notó de inmediato en el
primer tema que grabaron, que fue una composición
melódica, corta y atmosférica de PETER
BARDENS, que existía como una demo instrumental.
Se comenzó a grabar el 26 de enero de 1976.
Poco después se le añadieron las partes
vocales y la flauta tocada por LATIMER y el tema quedó
terminado con el nombre de “Spirit of the water”.
El álbum se grabó en tres semanas y
fue bautizado con el nombre de “Moonmadness”.
Se publicó el 26 de marzo de 1976, consiguiendo
un éxito aplastante. Se convirtió en
el disco de CAMEL que más alto haya llegado
nunca en las listas de éxitos, alcanzando el
puesto 15 en Gran Bretaña.
El contenido musical de “Moonmadness”
es quizás el más equilibrado de todos
los discos que la banda ha publicado. Las influencias
jazzísticas alcanzan cotas de total virtuosismo,
mientras que la faceta más hermosa y lírica
sigue presente de forma sublime en numerosas partes
de los temas que conforman el álbum. Los cambios
rítmicos y melódicos, que ya son seña
de identidad de CAMEL, alcanzan una perfección
enorme en este nuevo trabajo, constituyendo sin duda
los puntos álgidos a nivel instrumental del
mismo. Se abre con el instrumental “Aristillus”,
dedicado a uno de los dos cráteres de la Luna
que son visibles desde la Tierra a simple vista. Tal
y como el nombre del disco indica, la Luna es una
inspiración a lo largo de buena parte del mismo,
pero no sólo la Luna como astro y su influencia
en los estados de ánimo, sino también
la carrera espacial de la NASA, ya que por aquella
época se lanzó la misión Apolo
15. Sin embargo, los temas de este disco no responden
en su concepción a tal inspiración,
sino que son representativos de las personalidades
individuales de cada uno de los componentes de CAMEL.
De tal forma, “Air born” representa a
ANDREW LATIMER, “Lunar sea” a ANDY WARD,
“Chord changes” a PETER BARDENS y “Another
night” a DOUG FERGUSON. Dos cortes destacan
poderosamente del resto: “Song within a song”
y “Chord change”, composiciones de aproximadamente
7 minutos de duración, en las que los músicos
dan rienda suelta a su capacidad como instrumentistas,
alternando partes delicadas, dulces y de gran belleza,
con otras mucho más potentes y rítmicas,
adornadas por estructuras importadas del jazz más
vanguardista. La guitarra de LATIMER se luce de forma
brillantísima, llevando el peso de la melodía
de buena parte de las citadas canciones, en desigual
pugna con los teclados de BARDENS, que a estas alturas
ya habían perdido parte de la relevancia que
en el primer disco mostraban, aunque seguían
siendo fundamentales en el sonido de CAMEL. No cabía
duda de que ANDY LATIMER se había constituido
ya en líder del grupo. El resto de temas se
encuentran a altísimo nivel también,
yendo desde la complejidad instrumental de “Lunar
sea” hasta la contundencia y energía
de “Another night”, pasando por el lirismo
y sentimiento de “Air born”.
La gira de presentación de “Moonmadness”
fue todo un éxito, incorporando al saxofonista
MEL COLLINS a sugerencia de FERGUSON. Sin embargo,
esto fue lo que provocó la salida del bajista
de la banda. El motivo fue su desacuerdo con la idea
sugerida por ANDY WARD, que pretendía orientar
la música de CAMEL hacia derroteros aún
más jazzísticos. La tensión originada
no pudo ser reconducida y DOUG FERGUSON abandonó
el grupo en enero de 1977. Esto supuso un golpe tremendo
para el grupo, del cual ya no se recuperarían
jamás.
DE
ELUCUBRACIONES, DIRECTOS, COMERCIALIDAD Y DEMÁS
GAITAS
La
música de CAMEL se vio afectada por la ausencia
de DOUG FERGUSON, quedando coja de una parte fundamental
de su sonido. Por otro lado, Decca comenzó
a presionarles para que grabasen un nuevo disco y
aún no tenían nuevo bajista. Cediendo
a tales presiones, CAMEL comenzó la génesis
de su siguiente trabajo sin tan importante pieza en
su formación. Dos temas se grabaron de tal
forma, contando con la producción de RHETT
DAVIES nuevamente. Finalmente encontraron en RICHARD
SINCLAIR al sustituto adecuado para FERGUSON. No sólo
tocaba el bajo de forma magistral, como ya había
demostrado en su trayectoria con CARAVAN, sino que
poseía una voz excelente, muy superior a la
de cualquiera de los miembros de CAMEL y, por si fuera
poco, su estilo estaba claramente influenciado por
el jazz, adaptándose perfectamente a esos parámetros
musicales. Así se plasmó en el nuevo
disco del grupo, que buscaba distanciarse nuevamente
de su anterior trabajo. ANDY LATIMER aclara ciertos
términos al respecto: “Probablemente
fuese una reacción contra “Moonmadness”,
pero lo cierto es que queríamos hacer un material
más conciso y adentrarnos en terrenos más
jazzísticos. RICHARD podía tocar todas
las partes de jazz que quisiéramos, y algunas
de ellas eran bastante complicadas”. Sobre estas
premisas se construyó “Rain dances”,
que se publicó en septiembre de 1977, un disco
que explora con mayor profundidad dentro del jazz
y que también recoge influencias más
clásicas. PETER BARDENS lo describe así:
“Es un álbum muy optimista, comparado
con la mayoría del material que se publicó
en esa época. Profundizamos en diferentes direcciones,
desde el jazz hasta la música clásica,
pero “Rain dances” es más accesible
que cualquiera de sus predecesores. Supongo que es
una evolución lógica. RICHARD se acopló
perfectamente, su voz mejoraba la música de
CAMEL”. Lo cierto es que no sólo SINCLAIR
aportó musicalmente al grupo, puesto que MEL
COLLINS se puede ya considerar miembro fijo de la
banda y su trabajo también fue más que
interesante, dirigiéndose igualmente hacia
los sonidos jazzísticos y constituyendo una
clara referencia en el sonido CAMEL gracias a sus
intervenciones solistas de saxofón.
“Rain dances” cosechó un gran éxito
en las listas, alcanzando el puesto 20 en Gran Bretaña
y el 136 en Estados Unidos. La gira de presentación
fue extraordinariamente fructífera, con todos
los conciertos colgando el cartel de “no hay
billetes”, pero en lo estrictamente musical,
algo se había perdido por el camino. Los temas
tenían duraciones “normales”, no
llegando ninguno a los 6 minutos, algo que dejaba
constancia de la orientación más comercial
que la banda quería dar a su música.
Atrás quedaban los largos desarrollos instrumentales,
quedando en cierta medida relegado el virtuosismo
en favor de una incursión por los terrenos
del jazz cuya aportación no se terminaba de
ver con claridad. De hecho, no sólo había
motivado la pérdida de FERGUSON, sino que en
poco tiempo quedaría muy relegada en el sonido
del grupo. En la práctica, y con la perspectiva
que dan los años transcurridos, “Rain
dances” es uno de los discos más aburridos
de CAMEL, a la vez que el inicio de una tendencia
que llevaría a una comercialización
cada vez mayor en su música. A pesar de todo,
el instrumental “First light”, el single
“Highways of the sun” y la nostálgica
y bellísima “Rain dances” consiguen
arreglar lo que la soporífera “Elke”
o la excesivamente pretenciosa “One of these
days I’ll get an early night” están
a punto de destrozar.
El siguiente disco de CAMEL tenía que ser en
directo. No solamente porque los fans así lo
esperaban desde hacía tiempo, sino porque la
banda ya contaba con material de sobra para poder
ofrecerlo. No obstante, la decisión fue quizás
la menos interesante: recopilar grabaciones de varias
etapas diferentes del grupo, en lugar de publicar
un álbum en el que se pudiera disfrutar de
un show completo. ANDY LATIMER apunta las razones
que les hicieron publicar “A live record”
tal y como lo conocemos: “Lo que queríamos
es que fuese más o menos una historia de la
banda. Preferíamos que fuese una historia de
nuestra vida como grupo a que fuese un disco en directo
con un gran sonido”. Con esta idea se publicó
“A live record” en 1978, un disco que
resulta interesante por tratarse de un grupo como
CAMEL, pero que desde luego no se puede considerar
a la altura de lo que en esos años era de esperar.
Se ofreció como doble Lp, un formato muy de
moda en esa época. El primer disco recogía
cuatro temas grabados en directo en 1977, pero de
tres conciertos diferentes: “Never let go”
y “Song within a song” pertenecen al concierto
de octubre de ese año en el Hammersmith Odeon
de Londres, “Lunar sea” está extraída
de otro concierto de ese mismo mes y año en
el Colston Hall de Bristol, mientras que “Skylines”
pertenece al show dado en la Universidad de Leeds,
también en ese mes y año. Se completa
este primer disco con la grabación que cité
al principio de este artículo, hecha en el
Marquee de Londres en octubre de 1974, con el tema
inédito “Ligging at Louis’”
y la suite “Lady Fantasy”. El segundo
disco es, en su totalidad, la grabación ya
citada también del concierto con orquesta que
CAMEL dio en el Royal Albert Hall de Londres en octubre
de 1975. No cabe duda del interés que tiene
todo lo recogido en este doble directo, pero la idea
de un disco así no ha de ser la de recorrer
la historia de un grupo, sino la de ofrecer una visión
clara de lo que pueden hacer sobre un escenario en
ese momento, tal y como otros discos en directo de
ese año demostraron, y justamente por lo que
“A live record” no se encuentra entre
los mejores álbumes en directo de la historia
del rock y sus contemporáneos sí.
Una de las cuestiones que lastraron el resultado final
de “Rain dances” fue la rivalidad entre
BARDENS y LATIMER a la hora de decidir la orientación
musical de CAMEL. Esta rivalidad seguiría en
aumento y determinaría el futuro de la banda.
ANDY lo reconoce sin tapujos: “PETER y yo siempre
nos llevábamos bien cuando creábamos,
pero los problemas comenzaban cuando llegábamos
a la ejecución de las ideas. En el estudio
nos agobiábamos mutuamente. Yo no dejaba que
sus ideas fluyesen y él no dejaba fluir las
mías, por lo que la tensión se hacía
cada vez más patente. Acordamos dejar que los
demás participasen en el aspecto creativo.
RICHARD y ANDY querían permanecer a mi lado,
por lo que PETER terminó marchándose.
Creo que fue lo mejor para los dos”. Estas declaraciones,
correspondientes a 1981, reflejan a la perfección
el mal ambiente que reinaba entre los dos desde 1977.
Esto hace más meritorio el hecho de que fuesen
capaces de publicar discos tan destacados como “Rain
dances” y “Breathless”, pero también
explica que el contenido musical de los mismos no
fuese de mayor calidad. Con la ruptura flotando en
el seno de la banda, aún consiguieron la compenetración
adecuada para grabar uno de sus mejores trabajos posteriores
a “Moonmadness”: el muy comercial, pero
al mismo tiempo sugerente, “Breathless”.
El 22 de septiembre de 1978 se publica este álbum,
que llegó al puesto 26 de las listas británicas,
pero durante únicamente una semana. El contenido
musical de este disco es uno de los más asimilables
y comerciales de la historia de CAMEL. Temas tan melódicos
y contagiosos como el propio “Breathless”,
“Wing and a prayer” o “Down on the
farm” sorprenden a los oyentes, que no están
acostumbrados a esa inmediatez. Ni siquiera el extenso
“Echoes” (el mejor tema del disco) muestra
esa complejidad que se había convertido en
seña de identidad del grupo en el pasado. En
su lugar nos encontramos con una composición
de rock progresivo excelentemente estructurada y que
llega rápidamente al oyente, con estribillos
adictivos y ritmos y melodías muy agradables.
Las baladas “Starlight ride” y “Rainbow’s
end” resultan igualmente brillantes y asimilables.
Sin duda es el disco en el que la labor de SINCLAIR
queda más patente, no sólo por su trabajo
al bajo y esa maravilla de tema que él compuso,
“Down on the farm”, sino por los juegos
vocales y la importancia de los mismos en el disco.
La gira de presentación de “Breathless”
no contó ya con la presencia de PETER BARDENS,
que abandonó CAMEL justo antes de comenzarla.
Su puesto fue ocupado por dos antiguos miembros de
CARAVAN: DAVE SINCLAIR, primo de RICHARD y JAN SCHELHAAS,
con los que completaron un tour triunfal que los llevó
incluso a Japón, con un éxito fantástico.
Desgraciadamente las cosas se volverían a torcer
y los primos SINCLAIR abandonaron el grupo tras la
gira. LATIMER lo explica de esta forma: “RICHARD
realmente no podía aguantar nuestra carga de
conciertos y tours. Tocábamos entre 70 y 78
días al año. Era un trabajo muy duro,
tocábamos ante mucha gente cada noche, audiencias
de dos o tres mil personas”. Esto llevó
a que LATIMER y WARD, los dos únicos miembros
fundadores que quedaban en CAMEL, decidiesen apostar
por un dúo de teclistas. SCHELHAAS continuó
en la banda, que reclutó como bajista a COLIN
BASS y, como segundo teclista, a KIT WATKINS. Con
esta formación afrontaron la grabación
del que sería el disco más delicado
de su carrera. LATIMER corrobora la decisión
adoptada al respecto de los dos teclistas: “De
repente empecé a pensar que utilizar dos teclistas
podría ser una buena idea, porque nos permitiría
hacer cosas más aventuradas. Una vez en directo
me surgió la idea de cambiar el nombre de la
banda a CARAMEL”. Obviamente, la última
parte de su comentario es totalmente humorística.
PUEDO
VER TU DECADENCIA DESDE AQUÍ
A
la hora de afrontar el sonido de su nuevo disco, LATIMER
decidió mantener la raíz británica
del mismo: “Siempre quise mantener la música
muy inglesa, porque sentía que no merecía
la pena competir con los americanos. En una ocasión
PETER quería que fuésemos una banda
al estilo de SANTANA, pero yo creía que teníamos
que continuar haciendo lo que hacíamos y mejorándolo,
sin copiar a otras bandas o artistas”. Con este
requisito comenzó la grabación de “I
can see your house from here”, un disco que
se grabó y se mezcló en los Estudios
Farmyard, en Little Chalfont, con las partes de orquesta
grabadas por separado. MEL COLLINS colaboró
en el disco, al igual que el batería de GENESIS,
PHIL COLLINS, que aportó algunos redobles en
varios temas. Finalmente se publicó el álbum
a mediados de octubre de 1979, alcanzando el puesto
45 en las listas de éxito británicas.
El éxito no sonrió especialmente a “I
can see your house from here”, que era mucho
más que un nuevo disco de CAMEL, era el clavo
ardiendo al que se agarraban LATIMER y WARD para mantener
en funcionamiento la maquinaria. A pesar de la indudable
valía musical del álbum, la popularidad
de la banda estaba ya en claro descenso y afrontaban
los 80 sumidos en un mar de dudas. En lo estrictamente
musical, “I can see your house from here”
es un magnífico trabajo, que consigue un balance
muy satisfactorio entre comercialidad y complejidad.
Es como una mezcla entre los dos extremos del sonido
CAMEL: por un lado, es el disco más comercial
publicado hasta la fecha, con temas pegadizos como
“Your love is stranger than mine”, que
es la composición más contagiosa y adictiva
del grupo en toda su historia, “Neon magic”
o el casi tecno “Remote romance”. Por
otro lado, es un disco que captura la esencia añeja
del grupo en un tema tan sugerente como “Ice”,
con sus más de diez minutos de duración
y una estructura al más puro estilo del mejor
rock progresivo de siempre, donde LATIMER hace un
trabajo impecable y muy técnico con su guitarra.
Quizás en el término medio se encuentre
su mejor contenido: el inicial “Wait”,
pletórico de energía y contundencia,
con un ritmo frenético que engancha al instante,
o la preciosa “Who we are”, nuevamente
navegando por los mejores derroteros del rock progresivo,
con inclusión de orquesta y unas melodías
inolvidables a la vez que intensas y llenas de belleza.
Todo ello convierte a “I can see your house
from here” en uno de los discos más injustamente
valorados de CAMEL, a la vez que en una grata sorpresa
para todo el que guste de explorar la discografía
de esta banda en orden cronológico. Independientemente
de tales consideraciones, es innegable que es un disco
que marca una tendencia decadente en la trayectoria
del grupo, alejado totalmente ya de esos sonidos complejos
y llenos de virtuosismo que antaño lo llevaron
a la gloria.
El año 1980 fue el primero en la historia de
la banda que no vio la publicación de ningún
disco. CAMEL reflexionaban seriamente sobre su futuro
y tal reflexión los llevó a decidirse
por un proyecto nuevamente conceptual, al que pondrían
por nombre “Nude”, un álbum basado
en una historia real, la de un soldado que queda abandonado
en una isla durante la segunda guerra mundial y ha
de sobrevivir allí en soledad durante 29 largos
años, hasta que es encontrado y devuelto a
su mundo, al que no logra adaptarse tras tanto tiempo
viviendo aislado. El disco se grabó en septiembre
de 1980 en los estudios Abbey Road, publicándose
a principios de 1981. En él encontramos a MEL
COLLINS como miembro fijo de la banda nuevamente,
mientras que KIT WATKINS tuvo que abandonarla por
compromisos previos a la grabación del disco,
si bien colabora en la composición del tema
“Docks”. Por su parte, JAN SCHELHAAS aparece
como pianista únicamente en el tema “The
last farewell”, e igualmente co-escribe el instrumental
“Captured”, una de las piezas más
interesantes de “Nude”. El puesto de teclista
es asumido por DUNCAN MACKAY, que aporta un sonido
más clásico, basado sobre todo en el
piano, pero con unas texturas de sintetizador sugerentes
y profundas, consiguiendo revitalizar el sonido de
la banda. “Nude” es uno de los mejores
discos de CAMEL, su auténtico último
ramalazo de genialidad antes de precipitarse en la
recta final de su creatividad. La música refleja
a la perfección la variedad de sensaciones
y sentimientos que acompañan a la historia
contada, consiguiendo trasladarnos desde una situación
concreta a otra y que nos identifiquemos con la soledad
del protagonista, con su desesperación e incluso
con su confusión. Se trata de una magnífica
banda sonora para una vida en soledad. La guitarra
de LATIMER se expresa como en sus mejores momentos,
mientras que los prodigiosos teclados de MACKAY acompañan
a la perfección y dan consistencia a una obra
musical de gran categoría. La casi totalidad
del disco está compuesta por LATIMER y SUSAN
HOOVER, esposa del guitarrista, encargándose
aquél de la música y ésta de
la letra. El resultado es de excelente factura, con
unas alternancias instrumentales destacables, recordando
los mejores tiempos de “Mirage” o “Moonmadness”,
aunque dentro de un estilo y sonido mucho más
actual, como corresponde a un disco que enfila la
década de los 80. En “Nude” encontramos
una primera cara del Lp absolutamente magistral, que
seduce al oyente. Desde las comerciales “City
life” y “Drafted”, que inician el
disco, hasta la introspectiva “Landscapes”,
todo en esta cara es intenso y lleno de feeling. “Docks”
es uno de los momentos más estremecedores del
álbum, transmitiendo a la perfección
esa mezcla de desesperación y frenética
actividad que presiden los muelles de los puertos
cuando se está a punto de embarcar para ir
a la guerra. La segunda cara decae un poco, si bien
cuenta también con momentos intensos como el
acelerado “Captured” o la comercial “Lies”.
La gira de presentación de “Nude”
fue la más trágica para CAMEL. ANDY
WARD se vio inmerso en el pozo negro del alcohol y
las drogas, con intento de suicidio incluido. Aunque
no consiguió quitarse la vida, quedó
dañado físicamente, imposibilitándole
sus lesiones tocar la batería. Aunque posteriormente
recuperaría dicha habilidad, no pudo apartarse
del alcohol y terminaría definitivamente abandonando
la banda para siempre. Estos terribles sucesos llevaron
a LATIMER a disolver CAMEL, que ya no volvería
a existir como grupo nunca más, puesto que
los sucesivos discos publicados posteriormente eran
el producto del genio compositor de ANDY LATIMER,
que se haría acompañar por músicos
de reputado prestigio, pero que jamás volvería
a conseguir reunir a la formación original,
ni tampoco a la que tuvo a finales de los 70, por
lo que muy bien pueden considerarse discos de LATIMER
bajo el nombre de CAMEL.
Hasta aquí la trayectoria musical de una banda
clave en el rock sinfónico-progresivo en sus
primeros 9 años de existencia. Sin duda los
mejores y más exitosos de su vida. Lamentablemente,
a la hora de cerrar este artículo hay que hacer
referencia a un hecho que tiene en vilo las almas
y los corazones de todos los que amamos la música
de CAMEL: ANDY LATIMER, enfermo de policitemia vera
desde hace varios meses, ha terminado sufriendo una
mielofibrosis, enfermedad que afecta a la médula
ósea y que es de gravísimo pronóstico,
por lo que ha tenido que ser sometido a un trasplante
de médula. Las noticias que tenemos a diciembre
de 2007 son preocupantes, pues según confirma
su esposa, SUSAN HOOVER, el trasplante aún
no se sabe si va a resultar exitoso, ya que tiene
que pasar un tiempo para ver si el organismo de ANDY
acepta la médula del donante sin complicaciones.
Vaya desde aquí mi apoyo más sincero
y todo mi cariño y mejores deseos para quien
me ha hecho pasar momentos inolvidables escuchando
su guitarra, su flauta, su voz y sus maravillosas
composiciones y discos.