GENESIS:
THE LAMB LIES DOWN ON BRADWAY
Mundorock
Por Fran García
(Cortesía
de THIS
IS ROCK)
|
A
MODO DE INTRODUCCIÓN
Tras
una etapa gloriosa al mando de GENESIS, PETER GABRIEL
decidió terminar su periplo por la banda con
una obra maestra indiscutible. Sería la segunda
obra maestra del grupo, ya que el anterior “Selling
England by the pound” era merecedor de tal consideración,
hasta el punto de que para algunos críticos
musicales es incluso mejor disco que el que protagoniza
este artículo. El caso es que parece que el
señor GABRIEL no quería dejar la formación
sin dar rienda suelta a su creatividad genial a nivel
conceptual. Así, ideó una historia en
principio poco atractiva, como es la de un inmigrante
vagabundo portorriqueño llamado Rael que se
pierde por Nueva York. Lo que en principio parece
una situación cotidiana y difícil de
funcionar a nivel creativo y comercial, fue convertida
por el genio musical de PETER GABRIEL en uno de los
trabajos musicales conceptuales más interesantes
de la historia, junto a “Tommy”, de THE
WHO, “The wall”, de PINK FLOYD, “Thick
as a brick”, de JETHRO TULL y “The rise
and fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars”,
de DAVID BOWIE, discos todos ellos absolutamente magistrales,
auténticas obras maestras del rock de todos
los tiempos, y frente a los cuales “The lamb
lies down on Broadway” no tiene nada que envidiar.
Pero incluso cuando la valía y calidad de este
soberbio álbum es más que suficiente
para merecer un artículo extenso, lo que significó
en lo extramusical y su influencia en el futuro de
la banda también merecen ser temas a considerar
para comprender mejor todo lo que rodeó a una
de las joyas totales del rock progresivo.
LAS
RELACIONES INTERNAS EN GENESIS Y LAS TENSIONES PREVIAS
Los
precedentes de este álbum estaban en el rock
progresivo/sinfónico que GENESIS estaba facturando
desde casi sus inicios. Discos tan legendarios como
“Foxtrot” o “Selling England by
the pound” eran la vanguardia musical y teatral
en el rock, ofreciendo una música llena de
tantos matices y tan altísima calidad que no
sólo influía a cientos de otras bandas,
sino que también establecía referencias
claras en cuanto a innovación sonora, musical
y representativa. No obstante, el grupo comenzaba
a mostrar síntomas de inestabilidad interna.
PETER GABRIEL empezaba a interesarse por proyectos
que en cierto modo lo alejaban de su vinculación
con GENESIS. Por otro lado, la visión de lo
que debía ser la música del grupo comenzaba
a ser diferente para GABRIEL, por lo que el punto
de fricción iba cada vez haciéndose
más grande. Mientras PHIL, MIKE y TONY querían
darle a la música algo más de comercialidad,
PETER estaba ansioso por explorar terrenos más
abruptos, más complejos, más impenetrables.
En medio de este conflicto se encontraba STEVE HACKETT,
que simplemente asistía como estupefacto espectador
a este choque de egos. Afortunadamente para los que
amamos la primera etapa de GENESIS, probablemente
todos sus miembros coincidían en un punto:
aún no habían publicado el disco definitivo,
ése al que querían llegar. Esta cuestión
es, además de lógica, demostrable. En
primer lugar, para una banda que había compuesto
y desarrollado temas tan extensos y complejos como
“Supper’s ready”, “The musical
box” o “The cinema show”, era casi
una obligación dar respuesta a obras conceptuales
como algunas de las citadas anteriormente, desarrollando
un disco entero que siguiese dicho patrón.
En segundo lugar, el propio GABRIEL, con su decisión
de escribir por sí solo la letra del nuevo
álbum, demostraba su interés por asumir
semejante reto y dotar de la coherencia necesaria
al concepto alrededor del que giraría el disco
al completo. Poco le importaba que dicha decisión
crease tal malestar en el seno de la banda, que terminase
por ser uno de los detonantes de su salida de GENESIS.
Los inicios en la creación de “The lamb
lies down on Broadway” comenzaron más
o menos de forma democrática, aunque sólo
fuese un espejismo. Asumido por todos el hecho de
que el disco sería conceptual, era necesario
elegir la historia. Se decidió que cada miembro
que lo desease presentara su propuesta personal. Así
se hizo, tal y como lo explica PETER GABRIEL en una
entrevista de hace unos años: “Se presentaron
varias ideas para lo que habría de ser “The
lamb lies down on Broadway”. Tratamos de votar
democráticamente sobre ellas. Yo sabía
que mi idea era la más sólida, la más
poderosa, y que podría ganar la votación.
La única que podía ser tenida en cuenta
de forma seria era “El pequeño príncipe”,
aportada por MIKE, que era una historia acerca de
un niño. Me parecía una historia demasiado
ñoña. Estábamos en 1974, era
la época pre-punk Yo pensaba que era preferible
centrarnos en una historia sobre una figura contemporánea,
en lugar de hacerlo sobre una historia fantástica.
Estábamos entrando en la era de las grandes
bandas, de los supergrupos, y yo no quería
hundirme con este Titanic”. Finalmente fue elegida
la historia de PETER, por lo que el concepto sobre
el que giraría la música del disco estaba
ya definido. Fue entonces cuando el cantante expuso
su idea de escribir en solitario la letra que desarrollase
dicha historia. El resto de la banda no se mostró
nada conforme con tal pretensión, que GABRIEL
argumentaba así: “Argumenté el
hacer yo las letras de las canciones en el hecho de
que no hay muchas novelas que se escriban en grupo”.
No le faltaba razón, desde la perspectiva de
un Lp como un todo, como una “novela”
musicada, sin embargo, para sus compañeros
la cosa no estaba tan clara, puesto que hasta entonces
no había sido así, interviniendo todos
en la composición de la música y en
el desarrollo de las letras de las canciones. GABRIEL
insistía en tal sentido, tal y como él
mismo explica: “Creo que era algo en lo que
sólo yo sería capaz de adentrarme, en
el sentido de comprender a los personajes y las situaciones.
Indirectamente, iba a escribir sobre situaciones que
eran muy personales, experiencias emocionales propias,
y no quería a nadie más que le diera
color a todo ello”. Lo cierto es que PETER consiguió
el beneplácito del resto de la banda, aunque
a regañadientes. Decidieron que el disco fuera
doble, por lo que el escribir la música entre
los otros cuatro miembros suponía también
una labor titánica, lo cual en cierto modo
satisfizo el ego de sus compañeros. Sin embargo,
esto provocó algunos desajustes a la hora de
hacer confluir las letras y la música, tal
y como se desprende de ciertas declaraciones de TONY
BANKS: “Nosotros cuatro también teníamos
un duro trabajo por delante, ya que por aquel entonces
decidimos que el disco fuese doble. Esto significaba
que tenía que haber una división, pues
al encargarse PETER de las letras, el resto teníamos
que ocuparnos de componer la música. Cuando
él vino con las letras terminadas, vimos que
había dos o tres huecos en los que no había
canciones, por lo que tuvimos que escribir algo para
rellenarlos. “Carpet Crawlers” fue uno
de esos huecos y “The grand parade of lifeless
packaging” era otro”. Lo que sucedió
realmente fue que PETER escribió tanto, que
superó la cantidad de música que el
resto del grupo había compuesto, por lo que
tuvieron que hacer un esfuerzo extra para completar
dicho texto con música. Al final terminó
sobrando música, decidiéndose que algunos
temas quedaron como instrumentales y otros tuvieron
que ser completados con texto adicional, escrito por
PETER, como “The supernatural anaesthetist”.
El único tema que GABRIEL no escribió
fue “The light dies down on Broadway”,
porque el cantante no había querido o no había
podido establecer un nexo entre “Ravine”
y “Riding the scree”.
Conseguido
ya el acuerdo, la banda comenzó el proceso
de desarrollo del disco. PETER explica varios aspectos
relacionados con dicho proceso: “Ojalá
hubiese tenido más tiempo para trabajar con
“The lamb lies down on Broadway”. Yo escribía
las letras mientras la banda trabajaba en otra habitación
con la música. MIKE y TONY escribieron bastantes
letras para otras canciones en esa época, así
que estaban listos para continuar con GENESIS sin
mí”. En efecto, los demás miembros
de GENESIS no eran conscientes de sus propias capacidades
para trabajar sin PETER, ya que pensaban que la grandeza
y la gloria conseguida se debían en gran medida
a su genio creativo, lo cual no deja de ser cierto,
pero demuestra una preocupante falta de confianza
en sus propias capacidades. Sin embargo, GABRIEL ya
comenzaba a sopesar seriamente la idea de abandonar
el grupo y tenía muy claro que ellos podrían
continuar sin él, como demuestra no sólo
en las declaraciones citadas, sino también
en estas otras: “Ellos estaban muy nerviosos
y preocupados ante la idea de continuar sin mí.
En realidad no deberían haber estado preocupados,
como se ha demostrado con el tiempo, en el que la
banda ha llegado a ser mucho más grande de
lo que nunca fue conmigo en ella. Creo que yo tenía
más confianza en su capacidad para continuar
sin mí que ellos mismos, porque yo sabía
que a largo plazo, lo que de verdad importa es la
habilidad para escribir canciones, algo en lo que
ellos eran muy buenos”.
Cuando el trabajo de desarrollo se encontraba en su
primera fase, surgió otro problema en el seno
de GENESIS, un problema definitivo ya, que aclaró
aún más el corto futuro que le quedaba
a PETER GABRIEL como componente del grupo. El propio
PETER lo explica: “En la época en la
que empezamos a trabajar en “The lamb lies down
on Broadway”, yo recibí una llamada de
WILLIAM FRIEDKIN desde Hollywood. Leyó la historia
que yo había escrito en la contraportada de
nuestro disco en directo y tuvo una idea, un concepto
visual sobre ella. Quería hacer un film de
ciencia ficción con un guión escrito
por alguien que no hubiese estado vinculado a Hollywood
antes”. Lejos de darle prioridad al trabajo
en el nuevo disco, PETER se tomó esa llamada
totalmente en serio y decidió plantear el tema
a sus compañeros. PHIL COLLINS lo recuerda
de esta manera: “De repente, PETER vino y nos
dijo “¿Os importa si paramos por una
temporada?” y todos dijimos que no queríamos
parar. Era una cuestión de principios, más
que ninguna otra cosa. Él dijo que quería
hacer la película y que se iba. Recuerdo que
nos quedamos sentados en el porche del jardín,
preguntándonos qué íbamos a hacer.
Teníamos claro que íbamos a continuar
con el grupo, aunque fuese una banda instrumental,
lo cual durante cinco minutos fue una idea seria,
ya que teníamos mucho material escrito”.
La banda se tomó esta decisión de la
peor manera posible, creándose una tensión
enorme entre PETER y sus compañeros, hasta
el punto de que en esos momentos GENESIS prácticamente
había dejado de existir como hasta entonces
lo conocíamos. Sin embargo, PETER piensa que
todo se debió a una perspectiva errónea
por parte de sus compañeros, tal y como explica:
“Otra cosa que llevó a la banda a pensar
erróneamente fue el hecho de que TANGERINE
DREAM fuesen los que hiciesen la partitura musical
para la película de FRIEDKIN. Mis compañeros
pensaron que yo quería utilizar a la banda
como un trampolín para desarrollar proyectos
propios sin que contase con ellos para tal propósito.
Pero lo que sucedía en realidad es que FRIEDKIN
no quería contar con GENESIS, sólo me
quería a mí para aportarle ideas, no
para la música. Yo solamente quería
disponer de un mes para dar salida a ese guión,
así que decidí abandonar el grupo. Hubo
un conflicto entonces con Charisma y STRAT se encargó
de que volviésemos a trabajar todos juntos”.
PHIL COLLINS tiene, sin embargo, su propia visión
de cómo fue este regreso de PETER GABRIEL al
seno de la banda: “PETE regresó al cabo
de una semana porque yo creo que a FRIEDKIN le asustó
la idea de ser el responsable de la ruptura de GENESIS.
Le dijo a PETE que él no quería la intervención
de un grupo de personas, sino unas cuantas ideas,
por lo que PETER se encontró sin trabajo y
regresó con el rabo entre las piernas. Las
cosas volvieron a la normalidad, pero desde ese momento
creo que todos nos dimos cuenta de que eso podría
volver a pasar en cualquier otra ocasión”.
Sea como sea, lo cierto es que, con la intervención
de la propia compañía de discos, GENESIS
volvieron a concentrar sus esfuerzos en la creación
del nuevo álbum, que desde el primer momento
se intuía especial y grandioso.
LA
“GENESIS” DEL MONSTRUO
Con
la banda dedicada a dar forma a su disco definitivo,
resulta interesante conocer algunos de los entresijos
que rodearon la creación y la grabación
de esta obra maestra del rock. Los propios miembros
de GENESIS nos cuentan algunos de los detalles que
llevaron a que el disco quedase como hoy en día
lo conocemos. Ciertos pasajes de “The lamb lies
down on Broadway” fueron concebidos y desarrollados
de manera sorprendente, tal y como recuerda TONY:
“PETER regresó de Hollywood y terminamos
el álbum. Realmente disfruté haciéndolo.
Utilizamos un montón de sentimientos y sensaciones.
A cada momento surgían improvisaciones sobre
una determinada idea. Por ejemplo, MIKE dijo “Pharaohs
going down the Nile”, tocaba dos acordes y de
inmediato el resto de la banda conectaba con esa sensación,
con esa idea. Al final terminó siendo “Fly
on a windshield”. Pasó algo similar en
muchas otras canciones. La mejor jam que tuvimos en
este disco fue lo que terminó siendo “The
waiting room”, que nosotros llamábamos
“The evil jam”. Apagamos las luces y comenzamos
a hacer ruido. La primera vez fue excitante”.
En lo referente a este proceso, el conocido como “The
evil jam”, PHIL COLLINS tiene algunos recuerdos
muy clarificadores: “”The Evil Jam”
comenzó con STEVE haciendo ruidos y TONY improvisando
cosas con un par de teclados. Estábamos trabajando
realmente con sonidos muy desagradables. PETER tocaba
su oboe introduciendo el micrófono en él,
utilizando la flauta con el echoplex, y de repente
se escuchó un gran trueno y comenzó
a llover. Todos pensamos “hemos contactado con
algo fuerte aquí dentro”. Eran las cinco
o las seis de la tarde y en ese momento concebimos
la melodía dentro de todos esos ruidos. En
ese lapso de tiempo, realmente éramos un equipo.
Trabajamos muy bien en este disco. El hecho de ser
un álbum doble nos dio la oportunidad para
hacerlo así, en dos salas diferentes”.
Es de imaginar que PHIL se refiere a lo comentado
anteriormente, en el sentido de que la decisión
de hacer un disco doble fue lo que hizo que se conformasen
con componer sólo la música mientras
PETER escribía las letras, puesto que eso era
un reto para ellos. Continuando con el proceso de
grabación, sigue matizando: “Una vez
preparado nuestro material, fuimos a una casa de Gales
para grabarlo. Terminamos las maquetas en dos semanas.
Un mes después, aún seguíamos
esperando los textos de las canciones. PETER llegó
y nos dijo “Necesito otro trozo de música
para enlazar estos dos temas”. Estábamos
hartos de todo y ninguno podíamos ayudarle,
puesto que él había querido escribir
las letras en solitario”. Resulta, pues, evidente,
que la tensión era patente entre PETER y el
resto del grupo, y que en cierto modo afectaba al
proceso de creación del álbum. No obstante,
PETER tiene su propia visión de ello: “Soy
un buen manipulador, pero el resentimiento contra
mí era tan grande que me di cuenta de que la
única forma en la que podía trabajar
era irme a un rincón y funcionar por mí
mismo. Muchas melodías se escribieron después
de que las maquetas se terminaran”. Resulta
increíble que, tras semejante situación,
pudiera salir un disco decente de aquello, no digamos
ya la joya que finalmente consiguieron facturar. “The
lamb lies down on Broadway” fue un álbum
complejo, y lo fue no solamente en su estructura musical
y en sus enrevesados textos, sino también en
su propio proceso creativo. Fue el más genial
epitafio jamás creado para una muerte anticipada.
La finalización del disco también mostró
el distanciamiento de la banda con su cantante. “Terminamos
en Londres grabando las voces y mezclando el álbum
por turnos”, recuerda PHIL, “Yo tenía
que pasar toda la noche mezclando y retocando los
temas, y luego TONY y MIKE vendrían a supervisar
lo que había hecho, porque llegados a tal punto,
ya había perdido toda apariencia de normalidad.
Finalmente fue como atravesar el infierno y terminar
el trabajo, pasara lo que pasara. Ciertamente no fue
uno de mis discos favoritos en aquellos momentos,
pero me doy cuenta de que es uno de nuestros mejores
álbumes, aunque creo que adolece de una mala
producción”. Sobre la aceptación
del disco, MIKE tiene una visión ciertamente
clarificadora: “Mucha gente despreció
la idea de desarrollar un concepto, de que todo girase
alrededor de un mismo tema. Cuando se publicó
el disco, fue un fracaso comercial. La gente ahora
habla de él como uno de los discos clásicos
de GENESIS, pero en aquella época fue muy duro”.
Efectivamente, el éxito comercial de este disco
se vio lastrado por la impenetrabilidad de los textos
escritos por PETER GABRIEL, el cambio musical que
experimentó el grupo y el hecho de ser un Lp
doble. Para muchos fans el contraste entre “Selling
England by the pound” y “The lamb lies
down on Broadway” resultó ser excesivo,
por lo que les costó mucho entender esta evolución
musical. Visto con la perspectiva del tiempo, no sería
nada descabellado considerar a este disco como el
primer trabajo en solitario de PETER GABRIEL, con
el acompañamiento forzado del resto de GENESIS.
Incluso algunas declaraciones suyas lo dan a entender:
““The lamb lies down on Broadway”
y “Supper’s ready” son algunas de
las cosas que siento más cercanas a mí,
de todo lo que he hecho con GENESIS”. Por otro
lado, en este álbum se constata la pérdida
de peso específico que STEVE HACKETT tiene
en la música del grupo. Aunque su excelente
guitarra sigue siendo una parte importante del mismo,
resulta evidente que es un disco más orientado
hacia los sonidos electrónicos que hacia las
guitarras. Él mismo lo reconoce: “Yo
solamente era un testigo inocente en ese disco. Todo
sucedió a pesar mío, no conmigo. Todas
las cosas que fui capaz de contener en “Selling
England by the pound” parecían reaparecer
con fuerza renovada en “The lamb...”:
las partes largas de pesadilla, el que todo llevase
a algo más. Me sentía muy indulgente,
no podía llegar a controlar aquello, o contribuir
con algo grande en lo referente a mi guitarra. No
creo que yo hubiera hecho un álbum mejor que
TONY, pero sí sentía que mi contribución
al mismo era demasiado pequeña. Mi matrimonio
con la banda estaba al borde del abismo”.
EL
RESULTADO FINAL
Como
resultado de todo el proceso narrado, hay que decir
que la propia estética de la banda fue reinventada
por GABRIEL a la hora de concebir “The lamb
lies down on Broadway”. Se abandonan las portadas
oníricas, con dibujos de regusto entre lo clásico
y lo grotesco, para impactar con una orientación
mucho más dura, más radical, con fotografías
en blanco y negro magistralmente retocadas, para dar
una idea de sufrimiento, desesperación, demencia,
dolor y desgarro mental. Eso es lo que buscaba este
disco y su historia por contar. Textos claramente
emparentados con la filosofía kafkiana, ambientes
totalmente diversos, cambios musicales alucinantes
y plenos de genialidad, música coherente, bestial,
delicada, original, sugerente. Los adjetivos se quedan
cortos a la hora de calificar este disco, aunque eso
sí, todos ellos serían más que
positivos. En lo referente a la parte estrictamente
musical, todo el grupo se muestra en su mejor estado
de forma, lo cual, teniendo en cuenta que hablamos
de los mejores GENESIS del momento, es como decir
que estamos ante un hecho histórico en lo musical.
PHIL COLLINS maneja la batería con una destreza
y maestría que ahora nos parecen imposibles,
si tenemos en cuenta cómo degeneró su
carrera posteriormente, pero lo cierto es que en 1974
dio toda una lección de cómo ser un
maestro en su instrumento. STEVE HACKETT, a pesar
de su menor protagonismo, en sus partes musicales
está como siempre, absolutamente sensacional,
mágico, alternando solos de guitarra delicados
y hermosos con otros mucho más contundentes
y abruptos. MIKE RUTHERFORD demostró una vez
más que es un monstruo al bajo, combinando
a la perfección los sonidos de su instrumento
con los de la guitarra de doce cuerdas, que también
maneja estupendamente. TONY BANKS, como no podía
ser de otra forma, sublime. Por algo está considerado
uno de los mejores teclistas del rock de todos los
tiempos. A él debemos gran parte de las atmósferas
diversas de este álbum y buena parte de su
orientación musical. Para finalizar, la voz
de PETER GABRIEL alcanza su momento cumbre en este
disco, experimentando con filtros de lo más
inverosímil y consiguiendo intervenciones asombrosas,
mientras que cuando se nos muestra con su sonido natural
nos deja muy claro que estamos ante un cantante privilegiado
que domina todos y cada uno de los momentos del disco
con su original timbre e inigualable presencia. Llegados
a este punto, hay que aclarar que la aparición
de BRIAN ENO en los créditos de este Lp es
algo exagerada, tal y como el propio PHIL COLLINS
explica: “Cuando grabábamos “The
lamb...”, BRIAN ENO estaba en el piso de arriba
y conoció a PETER GABRIEL. Éste quería
pasar su voz por alguno de los sintetizadores de ENO,
así que bajó y consiguió los
efectos vocales que aparecen en “The grand parade
of lifeless packaging” e “In the cage”.
Eso fue todo lo que hizo. Como contrapartida, yo colaboré
tocando la batería en varios temas que estaba
grabando para sus discos”. Esto confirma sin
duda alguna lo que muchos críticos habían
mantenido durante años: que la aparición
de ENO en el álbum era meramente testimonial,
sin la relevancia que aparentaba su inclusión
en los créditos.
SONDEANDO
LO INEXCRUTABLE
Intentar comprender el texto escrito por GABRIEL para
las canciones de este disco es una tarea ciertamente
complicada y, en muchas ocasiones, imposible. No obstante,
el análisis de los temas que componen “The
lamb lies down on Broadway” puede arrojar algo
de luz a la hora de entender, si no la totalidad,
al menos una parte del mensaje que este álbum
pretende transmitir.
-
“The lamb lies down on Broadway”: La ciudad
de Nueva York despierta. Rael, un joven vagabundo
portorriqueño, sale del metro, en el que ha
pintado las letras que forman su nombre con un spray
de pintura, en una muestra clara de desarraigo y de
búsqueda de una identidad. Entre la actividad
de los bajos fondos de la ciudad, un cordero yace
en mitad de la calle Broadway.
Con este tema se inicia el álbum, comenzando
con un piano muy dinámico que da paso a las
voces y a una subida gradual pero rápida de
la música, conformando un corte muy melódico
y rítmico, alejado totalmente de lo que GENESIS
había hecho hasta ese momento.
-
“Fly on a winshield”: Rael camina por
la calle y divisa una nube sólida y oscura
en Times Square, que se mueve lentamente. Los habitantes
de Nueva York no parecen percatarse de la existencia
de tal nube, pero su volumen comienza a crecer de
forma alarmante en todas direcciones, también
en la que se encuentra Rael. Empieza a correr, pero
el viento sopla cada vez más fuerte y le impide
escapar, levantando el polvo y pegándolo sobre
la piel y las ropas de Rael, hasta que la mezcla se
endurece como cemento y le impide materialmente moverse.
Espera el impacto, como una mosca (“fly”
en inglés) espera el choque con un parabrisas
(“windshield” en inglés) en la
carretera.
Este tema es de un contraste enorme, pasando dramáticamente
de la parte inicial, en la que unos delicados sonidos
de guitarra acompañan a la voz de GABRIEL,
a la parte siguiente, en la que la guitarra eléctrica
realiza un fragmento solista tremendamente intenso
y muy enérgico, acompañada por una batería
contundente y un bajo cuyo sonido se potencia por
el uso de pedales. Una composición alucinante
y llena de dramatismo y tensión.
-
“Broadway melody of 1974”: La nube sólida
engulle Manhattan y a Rael, transportándolo
a una especie de universo paralelo, o dimensión
desconocida. Mientras realiza tal viaje, Rael escucha
ecos del pasado de Broadway (Ginger Rogers, Fred Astaire,
Bing Crosby, etc.) y pierde el conocimiento.
Directamente enlazado con el corte anterior, esta
composición describe musicalmente la caída
de Rael a ese universo o dimensión, en una
parte vocal de gran expresividad, acompañada
por un ritmo repetitivo que va desapareciendo gradualmente,
hasta que finalmente desemboca, al finalizar la parte
cantada, en una delicada melodía de guitarra
y teclados, que representa a Rael dormido o inconsciente.
Precisamente ese ritmo repetitivo que va desvaneciéndose
es el elemento musical que la banda utiliza para simbolizar
los recuerdos del Broadway del pasado, que afloran
como ecos repetitivos también.
-
“Cuckoo Cocoon”: Rael recobra el conocimiento
y se da cuenta de que está envuelto por un
capullo. Escucha el sonido de gotas de agua, como
si estuviese dentro de alguna caverna. Piensa en posibilidades
horribles, como la de estar atrapado a la espera de
que algo lo devore o le ataque, pero el cálido
confort del capullo lo relaja, por lo que decide resignarse
a lo que tenga que suceder y se duerme. A lo largo
del disco se percibe que la resignación es
un estado de ánimo o actitud que PETER GABRIEL
utiliza con bastante frecuencia en sus textos.
Esta balada, a ritmo de guitarra acústica y
una voz que canta con un efecto que simula el atravesar
algún elemento líquido, resulta de una
belleza conmovedora, aumentada por los delicados sonidos
de flauta a cargo de PETER GABRIEL.
-
“In the cage”: Rael despierta con tremendas
ganas de vomitar y ve que el capullo ha desaparecido.
Se da cuenta de que se haya en el interior de una
cueva, en la que las estalactitas y estalagmitas crecen
a gran velocidad. Intenta ejercer su autocontrol,
esperando que ello lo mantenga a salvo, pero dicha
esperanza se desvanece cuando se percata de que las
estalactitas y estalagmitas se entrelazan, formando
así los barrotes de una jaula y presionando
su cuerpo. Entonces ve a su hermano John, que lo mira
de forma inexpresiva y que responde a sus gritos implorando
su ayuda, con una simple lágrima de sangre
y dando media vuelta para abandonarlo en su dolor.
Mientras John se marcha, la jaula se disuelve y Rael
comienza a dar vueltas sobre sí mismo.
Estamos ante uno de los temas más importantes
en toda la discografía de GENESIS, una composición
que serviría perfectamente para ilustrar lo
que es el rock progresivo, ya que cumple con todos
los tópicos del mismo, pero sacándoles
el máximo rendimiento. Comienza siniestro,
con sonidos lúgubres y un ritmo que va aumentando
de volumen y complejidad instrumental, para desembocar
en la parte central, con un solo de teclado legendario
ya, que continúa la evolución del sonido
que TONY BANKS ya ofreció en “Selling
England by the pount”, y un final tremendo,
apoteósico, en el que los sonidos llegan a
un paroxismo maravilloso mientras la voz de PETER
GABRIEL se desboca en mil y un tonos diversos. Es
una de las canciones que nunca faltan en sus conciertos.
-
“The grand parade of lifeless packaging”:
Rael deja de girar y se encuentra en una fábrica,
donde una vendedora le muestra una serie de personas
de rostro inexpresivo, indicándole que son
embalajes sin vida y que están a la venta.
Entre esas personas, Rael reconoce a varios miembros
de su antigua banda, por lo que en principio teme
por su propia seguridad, pero poco después
ve a su hermano John, con el número 9 en su
frente. Al encontrarse con estos rostros conocidos,
Rael no puede evitar echar una mirada a su propia
vida, a su pasado.
Composición de intensidad creciente, con efectos
vocales extraordinarios. La música va haciéndose
más y más tensa, con profusión
de diferentes sonidos, convirtiéndose en una
apoteosis sonora que acaba con la voz de GABRIEL totalmente
distorsionada. Un final para la primera cara del Lp
realmente brillante y grandioso.
-
“Back in N.Y.C.”: Rael escapa de la fábrica
de embalajes sin vida y se sumerge en una especie
de visión retrospectiva de su vida anterior
en Nueva York. En este tema podemos conocer un poco
más al personaje, su desarraigo familiar, su
entrada en una banda callejera y en definitiva, su
pasado turbulento.
Éste es uno de los temas más crudos
y potentes del disco, con una letra igualmente contundente,
directa y dura, mostrando toda la rabia de Rael contra
la sociedad que lo rodea y a la que no siente que
pertenezca. GABRIEL utiliza una voz realmente rasgada
y agresiva para cantar el tema, consiguiendo transmitir
toda esa rabia a la perfección, en una de sus
intervenciones más logradas como cantante.
Resulta muy revelador aquí el hecho de que,
a pesar de la contundencia del tema, sea el teclado
el que lleve el peso del mismo, demostrando nuevamente
que el señor HACKETT vivió su particular
infierno de semi-ostracismo en este álbum.
-
“Hairless heart”: Rael pinta su propio
corazón peludo siendo arrancado de su pecho,
pero una hoja de acero interminable lo afeita y lo
vuelve a colocar en su interior, limpio y depurado
de sus maldades, en un momento de romanticismo que
le provoca un palpitar nuevo y más poderoso.
Uno de los temas más bellos es, sin duda, este
“Hairless heart”, en el que nuevamente
el teclado toma el protagonismo principal, alternando
partes muy dulces y de volumen musical muy leve, con
respuestas grandilocuentes a cargo de los melotrones
y sintetizadores. La justa réplica a la crudeza
de la anterior canción.
-
“Counting out time”: Rael revive su primera
experiencia sexual, la cual tuvo lugar tras leer un
libro y tomar nota de cómo satisfacer a una
chica de forma teórica. Cuando lo lleva a la
práctica, el resultado no es el esperado, por
lo que terminó siendo rechazado por ella, ante
lo cual, él intenta recuperar su dinero invertido
en ese libro.
Un tema realmente cómico, muy dinámico
y rítmico, en el que PETER GABRIEL demuestra
por dónde iría su música en los
siguientes años. La guitarra de HACKETT encuentra
algo más de protagonismo en esta composición,
mientras que la melodía de la misma nos sitúa
en uno de los momentos más divertidos y lúdicos
de un disco tan profundo y denso como éste.
-
“The carpet crawlers”: Rael deja atrás
sus recuerdos y se encuentra ante un pasillo alfombrado.
Se adentra en él y ve cómo una gran
cantidad de gente arrodillada se mueve lentamente
por unas escaleras en espiral que conducen a una gran
puerta de madera, como los árboles que buscan
la luz, ellos sólo tienen esa dirección,
creyendo que al atravesarla serán por fin libres.
Si hay una balada llena de belleza y sentimiento,
ésa es “The carpet crawlers”, para
la inmensa mayoría de seguidores de GENESIS,
su mejor balada. Fiel a los cánones del rock
progresivo, es un tema que comienza apenas con la
voz de GABRIEL y una lejana melodía sonando,
para ir creciendo en instrumentos y en volumen, hasta
terminar en una apoteosis vocal e instrumental que
va desapareciendo progresivamente. Es uno de los temas
definitivos de la banda en toda su historia, y por
ende, del rock progresivo.
-
“The chamber of 32 doors”: Cuando Rael
sube las escaleras en espiral y atraviesa la gran
puerta, se encuentra a sí mismo en una habitación
hemisférica en la que hay 32 puertas a igual
distancia una de otra. La gente va introduciéndose
en ellas, pero todas conducen de nuevo a la misma
habitación, excepto una. Rael intenta encontrar
la puerta correcta, mientras la gente no cesa de dar
opiniones y advertencias, en una confusión
enorme y ruidosa que lleva incluso a que les grite
que se callen.
Este tema guarda bastantes similitudes con otras composiciones
anteriores de GENESIS, si bien resulta más
pausado y adecuado a lo que GABRIEL quiere transmitir.
Las transiciones entre la calma de las partes más
lentas y las más aceleradas se realizan a través
de un verso largo y también alternante en lo
rítmico, a su vez. El resultado es un tema
a medio camino entre lo hipnótico y lo sugerente,
que finaliza de forma magistral la segunda cara del
primer Lp.
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“Lilywhite Lilith”: Rael se encuentra
atrapado en la habitación de las 32 puertas,
rodeado de gente que grita y se desespera. Ve una
esquina aparentemente despejada y se acurruca en ella.
Entonces ve a una mujer de mediana edad, ciega, llamada
Lilywhite Lilith, que suplica que alguien sea su guía.
Rael le dice que un guía es inútil cuando
no se tiene adónde ir. Ella le contesta que
sí tiene un lugar al que ir, que si le ayuda
a llegar al centro de la habitación, podrá
sentir la brisa del aire y dirigirse hacia la puerta
correcta, ya que ella es una criatura de las cavernas.
Así lo hacen y la mujer conduce a Rael a través
de un pasillo, en el interior de una oscura cueva,
donde le invita a sentarse en lo que parece ser un
trono de piedra. Entonces le dice que espere, que
no tenga miedo, que van a venir a por él, y
se marcha, dejándolo solo. En su soledad, Rael
se enfrenta a sus temores y pesadillas, al tiempo
que una luz va haciéndose más y más
grande en el tunel.
La primera cara del segundo Lp comienza como ya lo
hiciera su antecesora, con un tema potente y muy contundente,
en la línea de “Back in N.Y.C.”,
pero en esta ocasión con las guitarras asumiendo
buena parte del protagonismo de esa energía
y contundencia. El acompañamiento vocal de
PHIL COLLINS en las partes más delicadas y
sugerentes indica en cierto modo el sonido que GENESIS
adoptaría tras el abandono de PETER GABRIEL.
El poderoso bajo y la batería mantienen el
pulso del tema hasta el final.
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“The waiting room”: Rael, asustado por
sus miedos y por la creciente luz, que amenaza con
dejarlo ciego, busca una piedra y la arroja hacia
la misma. Se escucha un tremendo impacto y toda la
cueva se derrumba, enterrando vivo al protagonista.
Una sucesión de ruidos sin aparente conexión
o coherencia, ejecutados por los músicos en
una sucesión de sonidos sin lógica.
De todo ello emerge, al final, la melodía del
tema, aunque también acompañada por
efectos disonantes de teclados. Esta forma de componer
fue utilizada posteriormente, aunque a un nivel mucho
menos dramático, en el tema “One for
the vine”, del álbum “Wind &
wuthering”, ya sin GABRIEL en la banda.
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“Anyway”: Rael espera la muerte, sepultado
bajo las ruinas de la cueva, pero incluso en tales
circunstancias, tiene tiempo para un último
pensamiento filosófico, tal y como indica la
propia letra de la canción: “Qué
maravilloso es ser tan profundo, cuando todo lo que
eres muere bajo tierra”. Al mismo tiempo, Rael
piensa en la ventaja de morir así, ya que aunque
hubiera preferido ser despedazado en miles de trozos,
o embalsamado, al acabar su vida de esta manera evitará
que el embalsamador pudiera pervertir la realidad
de su persona, dándole su propia interpretación
a su imagen corporal.
La resignación marca la pauta de la primera
parte de este tema, en la que el piano y la voz recrean
perfectamente ese sentimiento. Sin embargo, el cambio
central, en el que la batería y los teclados
dan paso a un corto pero efectivo solo de guitarra,
suponen un ramalazo de terrible desesperación
mientras se espera la llegada de la muerte. El tema
recobra el ambiente de su comienzo para llegar justo
a su fin. Una composición muy comercial, bonita
y enérgica por momentos.
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“The supernatural anaesthetist”: Atrapado
entre las rocas, Rael recibe la visita de su auténtica
heroína, la muerte, disfrazada de algo que
él llama anestesista supernatural. Pero a la
muerte le encanta conocer gente y viajar, por lo que
con un estallido de gas atraviesa las paredes y desaparece,
dejando a Rael vivo.
Estamos ante uno de los temas más inconexos
del disco, que evidencia algo ya comentado: la falta
de compenetración entre los músicos
y el cantante. Resulta bastante evidente que esta
pieza era en su origen una composición instrumental,
a la que GABRIEL le agregó unos versos para
darle sentido y poder incluirla en el álbum.
En ella apreciamos el claro direccionamiento musical
que GENESIS estaba tomando en lo instrumental, presagiando
atmosféricos trabajos como “A trick of
the tail” o “Wind & wuthering”.
Uno de los pocos momentos en los que STEVE HACKETT
tiene el auténtico protagonismo, con unas partes
de guitarra excelentes.
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“The lamia”: La muerte se marcha y Rael
aspira un penetrante perfume. Intenta buscar una salida
a través de las rocas y consigue encontrar
un hueco entre las mismas. Tras remover algunas piedras,
logra escapar y salir al exterior. Siguiendo el olor
del perfume, entra en una habitación iluminada
por velas, en la que hay una piscina en el centro,
con aguas rosadas y envuelta en brumas. Tres criaturas,
mitad serpiente, mitad mujeres, las lamias, le dan
la bienvenida y le invitan a bañarse. Rael
acepta y, mientras se sumerge en la piscina, siente
cómo la energía comienza a abandonar
su cuerpo. Las lamias comienzan a beber su energía
mientras lo acarician y lo cuidan, pero cuando llegan
a su sangre, mueren instantáneamente. Rael,
de forma desapasionada, se come los cuerpos sin vida
de las lamias, abandonando después la habitación
por la puerta por la que entró. Cuando mira
hacia atrás, ve que todo ha vuelto a su estado
inicial, esperando la llegada de otro visitante.
Una de las letras más elaboradas de GABRIEL,
que se inspiró en sueños de su niñez
para escribir este texto, tal y como él mismo
reconoce: ““The lamia” era un sueño.
De pequeño solía soñar que estaba
en una piscina con preciosas chicas rodeándome
y seduciéndome. Era un sueño sensual
y en colores, en cálidos y suaves colores”.
Arropado por una instrumentación exquisita
y muy expresiva, “The lamia” es uno de
los momentos cumbres de este álbum, si bien
no ha trascendido tanto debido a que rítmicamente
es bastante menos directo que otros temas que sí
alcanzaron mayor impacto comercial.
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“Silent sorrow in empty boats”: Rael abandona
la piscina y sus pensamientos intentan ordenarse,
en un estado de ánimo ciertamente confuso en
el que se mezclan sentimientos de temor y placer.
Esta composición fue una de las últimas
que se llevaron a cabo en el disco, y la razón
de su existencia es simplemente la necesidad de que
GABRIEL tenga un tiempo necesario para cambiarse de
vestuario a la hora de ofrecer el show en directo.
Simplemente extiende el ambiente musical de “The
lamia” unos minutos, apoyándose en sonidos
de guitarra y teclados.
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“The colony of Slippermen”: Tras salir
de la habitación de las lamias, Rael encuentra
a un grupo de gente deforme, con rostros desencajados
y de horribles facciones. Pronto se da cuenta de que
forman una colonia de gente que ha pasado por la misma
experiencia que él con las lamias, por lo que
ya es uno de ellos. Allí se encuentra con su
hermano John, que le explica que la vida en la colonia
consiste en la satisfacción de sus deseos y
sentidos, una satisfacción que nunca puede
ser total, ya que dichas necesidades han sido impuestas
en sus cuerpos y sus mentes por las criaturas de la
piscina. La única cura es la castración,
que corre a cargo del doctor Dyper. Ambos deciden
someterse a la operación y el doctor les entrega
sus órganos genitales en tubos de plástico
amarillos, para que puedan volver a utilizarlos de
forma esporádica, pero un enorme cuervo se
lleva los de Rael, arrancando el tubo de sus manos.
Cuando pide la ayuda de su hermano, John le abandona
por segunda vez, con la excusa de que no seguirá
a un cuervo negro, ya que hay que obedecer las profecías
y los oráculos, que hablan de desastres allá
por donde los cuervos vuelan.
Sin duda este tema es el que mejor responde al concepto
del rock progresivo, además de ser uno de los
más elaborados y acertados de todo el álbum.
La conjunción entre música y voz resulta
extraordinaria, compenetrándose a la perfección
y dotando a la composición de una enorme solidez.
A destacar el solo de teclado, en la línea
de lo ya escuchado en su anterior álbum, “Selling
England by the pound” y en el tema “In
the cage”, incluido en el propio “The
lamb lies down on Broadway”. Este sonido de
sintetizador marcó una tendencia en GENESIS,
que perduró en el tiempo y llegó incluso
a la época de “Abacab”, aunque
lógicamente con un sonido más actualizado
y espectacular. La variedad de matices de este tema
lo hacen uno de los más admirables en toda
la discografía de GENESIS, marcando uno de
los momentos creativos más álgidos en
su historia.
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“Ravine”: Rael sigue al cuervo adentrándose
en un tunel. Durante unos momentos parece que va a
poder acercarse al cuervo lo suficiente como para
capturarlo, pero justo cuando piensa que puede conseguirlo,
el tunel se abre y desemboca en un enorme barranco
subterráneo, desde el que ve cómo el
pájaro deja caer el tubo en el agua que discurre
por el fondo del barranco, arrastrándolo corriente
abajo.
Nuevamente una pieza instrumental para unir dos partes
en este disco. Los teclados suenan sugerentes, atmosféricos,
expresando la quietud desesperante de las aguas en
lo más profundo del barranco.
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“The light dies down on Broadway”: Rael
comienza a seguir el barranco, sin perder de vista
el tubo que flota en el agua. De pronto, divisa una
luz en el cielo, a través de la cual ve su
hogar, que se transforma en Broadway. Su corazón
se llena de esperanza y comienza a correr con los
brazos abiertos, en busca de una salida.
El tema que GABRIEL no llegó a componer es
un añadido necesario para dar continuidad a
la historia. La banda decidió elaborar una
melodía recurrente sobre la que utilizaron
para abrir el disco, pero con un aire más nostálgico
y evocador, como así exige la proximidad del
final de la obra.
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“Riding the scree”: Mientras Rael corre,
escucha una voz pidiendo ayuda. Es nuevamente su hermano
John, que ha caído a los rápidos y corre
peligro de ahogarse. Si quiere salvar a su hermano,
la única posibilidad es bajar hasta el agua
y ayudarle a salir de allí.
Nuevamente el teclado asume el protagonismo en este
tema, y nuevamente ese sonido ya característico
de GENESIS, en un corto solo de gran belleza y musicalidad,
que permanecería en los shows de la banda posteriormente,
constituyendo uno de los momentos instrumentales álgidos
en su música. La combinación del sonido
de sintetizador con la fanfarria del órgano
son las cartas de presentación de una composición
tan espectacular como dinámica.
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“In the rapids”: Rael tarda bastante en
llegar hasta las rocas de los rápidos de la
corriente. Una vez allí, ve cómo John
está a punto de morir ahogado. Se introduce
en las frías aguas y una corriente lo sumerge,
llevándolo más allá de donde
se encuentra su hermano. Rael consigue agarrarse a
una roca y cuando John es arrastrado por la corriente,
sujeta su brazo con firmeza y consigue nadar hacia
la salvación con él.
La melodía conduce la historia hacia su final,
en una combinación de dramatismo y tensión
que anticipa lo que sería la carrera de PETER
GABRIEL tras su periplo por GENESIS. Aquí encontramos
claras inflexiones vocales y estructuras que posteriormente
volveríamos a escuchar en los primeros trabajos
en solitario del genial vocalista.
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“It”: Cuando Rael mira a los ojos de John,
se da cuenta de que no es el rostro de su hermano
el que ve, sino el suyo propio. Su conciencia se traslada
de un cuerpo a otro, sin que su presencia pueda solidificarse
en ninguno de los dos. En dicho estado fluido, observa
ambos cuerpos perfilados en amarillo y cómo
la escena se sumerge en una bruma púrpura,
disolviéndose sus cuerpos en ella.
El dinamismo frenético de este tema cierra
“The lamb lies down on Broadway” de forma
brillante y con una melodía comercial y directa.
La realidad convertida en el “ello”, en
un ente intangible que se difumina en lo insustancial.
Una visión profunda a cargo de un PETER GABRIEL
que concluye así su maravillosa y compleja
historia. El punto y final a una epopeya tan filosófica
como elucubradora, tan desesperante como intensa,
pero también el punto y final a la trayectoria
más brillante a nivel creativo y musical de
GENESIS.
A
MODO DE EPÍLOGO
Con la publicación de “The lamb lies
down on Broadway”, GENESIS alcanzó su
techo creativo, pero también su punto sin retorno
en lo que a sus relaciones personales se refiere.
Esto se extendió igualmente a los shows que
la banda dio en directo para presentar el álbum.
Unos conciertos épicos, grandilocuentes, con
un PETER GABRIEL esforzado en teatralizar su historia,
llevando al escenario momentos relevantes de la misma,
como cuando se disfraza de lamia, para posteriormente
convertirse en uno de los habitantes de la colonia
de Slippermen. La faceta teatral fue fundamental en
las actuaciones de GENESIS en la gira de este disco,
pero al mismo tiempo fue lo que terminó de
constatar la necesidad de que GABRIEL abandonase la
nave. A pesar de la espectacularidad y genialidad
de los conciertos que dieron, los propios miembros
de la banda reconocieron a posteriori que las extravagancias
de su cantante, sus obsesiones por llevar el aspecto
teatral hasta sus últimas consecuencias, lastraron
las posibilidades musicales del grupo en directo,
siendo responsables de que en ocasiones no pudieran
ofrecer mejor sonido. Un ejemplo claro es el momento
en el que se representa el tema “The colony
of Slippermen”, en el que GABRIEL porta dos
globos que son inflados por un roadie, semejando sus
testículos creciendo. Esto obligaba a que cantase
alejado del micrófono, por lo que su voz apenas
tenía presencia en un momento tan relevante
como ése. Desgraciadamente la tecnología
aún no había avanzado lo suficiente
como para ofrecer a GABRIEL la posibilidad de llevar
un micrófono inalámbrico en su cabeza.
En cualquier caso, y a pesar de los problemas y hándicaps,
“The lamb lies down on Broadway” ha de
ser recordado como lo que fue: una de las obras maestras
indiscutibles del rock progresivo de todos los tiempos.