EL
LADO PROGRESIVO DE LA DONCELLA DE HIERRO
Mundorock
Por Fran García
(Cortesía
de THIS
IS ROCK)
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Desde
que la famosa frase “Iron Maiden meets Genesis”
se utilizase por algunos para definir de forma gruesa
y palmaria lo que es el Metal progresivo, muchas han
sido las tonterías que se han llegado a decir,
entre las cuales la más grande (o una de las
más grandes) es la de que IRON MAIDEN también
deberían estar incluidos en dicho tipo de música.
Ante esa afirmación, montones de veces escuchada
con auténtica estupefacción, yo siempre
me he preguntado “¿y cuándo han
hecho los MAIDEN metal progresivo?”. La respuesta
en ningún momento la he podido encontrar en
ninguno de los discos publicados por la banda a lo
largo de su historia. Ni siquiera sus últimos
trabajos me parecen tan faltos de personalidad como
para incluirlos en ese cajón de sastre, y digo
esto no porque el metal progresivo me parezca un estilo
pobre o malo, al contrario. Lo digo porque IRON MAIDEN
es un grupo con una personalidad y un sonido muy marcado
y, por lo tanto, imaginármelos haciendo metal
progresivo es imaginármelos perdiendo su carisma
y personalidad. La explicación, y por ende
la respuesta a la anterior pregunta, es sencillamente
que nunca IRON MAIDEN han hecho metal progresivo,
pero, no obstante, sí que es más real
y constatable la influencia del rock progresivo en
su música, al menos a partir de un determinado
momento de su historia. De eso va a tratar este artículo,
en un intento de clarificar una faceta de esta banda
que, no por ser menor, deja de tener su importancia.
Es un hecho incuestionable que IRON MAIDEN muy pronto
abandonaron el cliché de la llamada New Wave
Of British Heavy Metal para evolucionar su sonido,
hasta el punto de que hoy en día resulta casi
anecdótico recordarlos como integrantes de
dicho movimiento musical. Las influencias progresivas
tienen buena parte de culpa en ese hecho. BRUCE DICKINSON
y STEVE HARRIS siempre han sido grandes fans de JETHRO
TULL, no sólo de su música, sino también
de su estilo más progresivo, conceptual e incluso
medieval. Nunca se han cortado a la hora de reconocerlo,
pero la cuestión es que dicho gusto musical
tuvo su repercusión en el estilo de IRON MAIDEN.
Y no lo digo solamente por la estupenda versión
que hicieron del “Cross-eyed Mary”, sino
por su evolución musical, patente en dos discos
como “Somewhere in time” y “Seventh
son of a seventh son”. Estos dos álbumes,
en buena medida discos conceptuales, suponen un giro
en la música del grupo, que derivó hacia
estructuras más complejas, largas y con desarrollos
que respondían con bastante fidelidad a lo
que entendemos como rock progresivo. El acierto de
MAIDEN fue mantenerse fiel a su sonido, a sus raíces
musicales, no abandonando el heavy en ningún
momento, por lo que es hasta cierto punto comprensible
que mucha gente que ahora escucha esos álbumes,
los llegue a considerar como discos de metal progresivo.
No obstante, hay que tener muy presente que hablamos
de dos Lps que se grabaron en 1986 y 1988, respectivamente,
justo en los albores de la aparición de ese
movimiento que hoy en día tiene tanta aceptación.
No hay, pues, que confundir los términos, ya
que aunque podamos considerar que IRON MAIDEN tienen
una influencia importante en el metal progresivo por
la aparición de esos discos en el mercado,
que en cierto modo marcaban una pauta o tendencia,
lo que está meridianamente claro es que este
movimiento musical se nutre de los MAIDEN en su faceta
más metálica, dejando su parte progresiva
para bandas como RUSH, que con sus estructuras musicales
y sus composiciones complejas iniciaron dicho camino
con álbumes como “2112”, “A
farewell to kings”, “Hemispheres”,
etc., unos años antes de que los MAIDEN apareciesen.
Igualmente, cabe considerar la influencia de DEEP
PURPLE en el metal progresivo, y no sólo en
su sonido más metalero, sino también
en su faceta más compleja y elaborada, que
bebe directamente de fuentes tan fecundas como “Child
in time”, por poner un ejemplo.
Pero
la vena más progresiva de IRON MAIDEN no surgió
realmente con “Somewhere in time”, sino
que lo hizo dos años antes, en 1984, con un
tema incluido en su álbum “Powerslave”.
Hablo de “Rime of the ancient mariner”,
composición de STEVE HARRIS de más de
13 minutos de duración, y que se puede considerar
sin ningún género de dudas como un tema
con clara influencia del rock progresivo. Sin embargo,
resulta dudoso que una canción que en principio
pasó semidesapercibida entre éxitos
como “Aces high” o “2 minutes to
midnight” pudiera tener el suficiente peso específico
como para soportar la responsabilidad de marcar una
tendencia en la música, ni siquiera en la de
IRON MAIDEN. Fueron obras posteriores, como las dos
ya citadas, las que en cierto modo abrieron nuevos
caminos y mostraron con claridad que el heavy puede
perfectamente tener estructuras afines al rock progresivo.
Es admirable que, mientras sus competidores se esforzaban
por conquistar los mercados con temas de tres o cuatro
minutos, directos y comerciales, los MAIDEN fueran
un paso por delante y buscasen unas estructuras mucho
más complejas y enriquecedoras, aunque eso
supusiera un evidente riesgo en su carrera musical,
que se resintió por tal experimentación.
Recuerdo perfectamente las críticas del 86,
poniendo a “Somewhere in time” como hoja
de perejil, simplemente por el hecho de ofrecer algo
que hasta ese momento no existía, o al menos
no era frecuente encontrar: canciones de heavy metal
con largos desarrollos, complejos y elaborados, que
las hacían entroncar directamente con las estructuras
del rock progresivo. Cierto es que las obras anteriores
de los MAIDEN eran superiores, pero ¿acaso
no lo son también al resto de discos publicados
posteriormente? El listón alcanzado en 1984
resultaba ya imposible de superar, por lo que es bastante
lógico que con “Rime of the ancient mariner”
la banda ya estuviese indicando un camino a seguir,
sin abandonar sus premisas musicales, por supuesto,
pero en cualquier caso, una nueva vía de enriquecimiento
de su sonido, en un loable intento de no caer en la
autocomplacencia y repetir esquemas una y otra vez.
La constatación musical de la influencia del
rock progresivo en IRON MAIDEN era algo que tenía
que terminar evidenciándose tarde o temprano.
Como ya he comentado antes, grupos como JETHRO TULL,
GENESIS, WISHBONE ASH y un largo etcétera,
estaban entre los preferidos de HARRIS y DICKINSON.
Con semejantes bandas ocupando una buena parte de
la memoria musical de sus líderes, IRON MAIDEN
tenían forzosamente que mostrar su lado progresivo
y, si no lo hicieron antes, simplemente fue por fidelidad
a un estilo como el heavy, en el que fueron los más
grandes, y seguramente también por falta de
una base más sólida a nivel de ventas
y de prestigio, que les pudiera permitir hacer lo
que les viniese en gana. Utilizaron “Rime of
the ancient mariner” como globo sonda, esperaron
dos años con un excelente disco en directo
por medio y, llegado 1986, sorprendieron a propios
y extraños con esa nueva orientación
musical. Realmente tampoco es que sus canciones girasen
180 grados y se convirtieran en una banda de progresivo,
sino que lo que hicieron fue enriquecer su ya enorme
bagaje heavy con unas estructuras más complejas
y unas temáticas conceptuales que les daban
otro aire. De hecho, “Seventh son of a seventh
son” es el mejor disco de IRON MAIDEN desde
“Powerslave”, lo cual es indicativo de
que ese cambio no sólo fue exitoso, sino que
también fue productivo a nivel creativo. Tras
él continuaron ofreciendo con cuentagotas más
pinceladas de rock progresivo en álbumes como
el más reciente “Brave new world”,
de 2000, aunque ya sin tanto acierto como en 1988,
pero ciertamente resulta curioso que hayan ganado
un público adicto al metal progresivo y que
ve en ellos a los supuestos padres de bandas como
Dream Theater, Symphony X, Stratovarius, etc. Sin
ser así, no deja de tener su sentido que la
faceta más metálica de los MAIDEN sea
reivindicada por una masa de fans que implícitamente
reconocen lo que los componentes de esos grupos citados
ya han hecho en entrevistas y comentarios: que la
Doncella de Hierro es el punto de partida para gran
parte de lo que ellos hacen hoy en día.
Llegados a este punto, cabe considerar si fueron IRON
MAIDEN los primeros en utilizar elementos del rock
progresivo en el heavy. La respuesta no está
nada clara, ya que los conceptos “heavy”
y “rock progresivo” se corrompen con demasiada
facilidad y se suele terminar considerando heavy lo
que no es heavy y progresivo lo que simplemente es
un tostón pretencioso. Hay elementos claramente
pertenecientes al rock progresivo en grupos como RAINBOW,
QUEEN o URIAH HEEP. Lo que no está tan claro
es que estos grupos pertenezcan al estilo “heavy”,
o al menos, como es el caso de los HEEP, que sus etapas
más heavies coincidan con la profusión
de sus facetas más progresivas. Si nos atenemos
a un concepto restrictivo y radical del término
“heavy metal”, IRON MAIDEN fueron los
primeros en utilizar elementos de rock progresivo
en ese espectro musical, pero lo cierto es que la
realidad es mucho más compleja y, a la hora
de definir la trascendencia de una determinada aportación
artística, hay que buscar en el pasado más
inmediato y descartar posibles aportaciones de mayor
entidad. En tal sentido, las cosas resultan más
clarificadoras: IRON MAIDEN fueron y siguen siendo
una influencia capital para el heavy actual (incluido
aquí también el metal progresivo), seguramente
tan importante como lo son DEEP PURPLE, BLACK SABBATH,
JUDAS PRIEST o METALLICA, a pesar de que los tres
primeros son grupos anteriores a los MAIDEN y, al
menos teóricamente, de mayor importancia, pero
en lo referente a las aportaciones más progresivas,
bandas como JETHRO TULL, RUSH, URIAH HEEP, KING CRIMSON,
GENESIS o YES, forman la base sobre la que esa ramificación
del heavy metal conocida como “metal progresivo”
sustenta sus poderes. ¿Significa esto que la
importancia de IRON MAIDEN en el desarrollo de la
parte más progresiva del heavy es poca? No,
ni mucho menos. Su importancia es grande, ya que fueron
los que se atrevieron a dar ese primer paso, pero
lo que ellos hicieron ya lo habían hecho anteriormente
RUSH con “2112”, KING CRIMSON con “Red”,
JETHRO TULL con “Aqualung”, e incluso,
y aunque sea salirse del tiesto, LED ZEPPELIN con
“IV”. El hecho de que estos grupos combinasen
hard rock, en lugar de puro heavy metal, con rock
progresivo, no les resta importancia y relevancia,
porque no hay que olvidar que el heavy es una ramificación
del hard rock, por lo que la aportación de
MAIDEN, siendo importante, fue algo menos arriesgada
y meritoria. Ellos tenían a sus espaldas unas
experiencias anteriores que en cierto modo les permitían
arriesgar con un buen margen de seguridad. Sólo
necesitaban hacerlo bien, lo cual, tratándose
de una banda tan extraordinaria, no era excesivamente
difícil.