| JETHRO
TULL EN ESTEPONA
Julio 19 de 2005
Estepona,
España
Mundorock
Por Fran García |
Nuevamente
la banda de IAN ANDERSON nos hacía una visita.
Tras sus conciertos del año pasado, en los
que demostraron estar a un excelente nivel, JETHRO
TULL regresan a España, en esta ocasión
para actuar en Madrid y Estepona. Teníamos
ganas de escuchar de nuevo a uno de los grupos más
importantes y legendarios de la historia del rock,
por lo que nos hicimos con las correspondientes acreditaciones
y nos dirigimos al Palacio de Congresos de Estepona
para comprobar el estado de forma de una banda con
38 años ya de carrera musical. Gracias a las
eficaces y atentas gestiones de ISABEL SOLANA, pudimos
contar con todas las facilidades para cubrir este
concierto y el de SCORPIONS. Nuestro más profundo
agradecimiento para ella.
El salón del Palacio de Congresos albergaba
el sencillo escenario donde JETHRO TULL se disponían
esa noche a deleitarnos con su repertorio de clásicos.
Todo muy austero, con dos barras para bebidas y tickets,
la mesa de mezclas del grupo en el centro y un amplio
espacio para el público, que tenía que
situarse de pie. Pensábamos que habría
asientos, pero no fue así. Mucho mejor, porque
esa noche ANDERSON y compañía no estaban
por la labor de dejar a la gente descansar. Unas dos
mil personas se concentraron allí para presenciar
el concierto. Gente de todas las edades y de muy diversas
pintas, pero con un denominador común: su amor
por JETHRO.
Tras
el pertinente ruego por la megafonía para que
no se fumase, la banda hizo su entrada y comenzó
a ejecutar el tema “For a thousand mothers”
con una energía tremenda, como si fuesen 1969
y estuviesen presentando “Stand up”. De
inmediato apareció IAN ANDERSON y la gente
estalló en aplausos y gritos enloquecidos.
Se le notaba en forma, pleno de vitalidad y con ganas
de hacernos disfrutar y de disfrutar él. El
sonido, como siempre cuando hablamos de un concierto
de JETHRO TULL, excelente, aunque para mi gusto faltaban
unos cuantos decibelios más. Tras el arrollador
incio, atacaron sin concesión alguna con “Nothing
is easy”, también de “Stand up”,
en lo que se intuía una noche para el recuerdo,
fundamentalmente porque la banda no ha publicado nada
nuevo en estudio y porque éste suele ser un
tema que tocan más avanzada la noche. Con esta
segunda canción pudimos comprobar que la voz
de IAN ha recuperado parte de sus cualidades con respecto
a hace unos años, si bien ya no es la de 1982,
cuando alcanzó su cumbre como cantante con
aquel “Broadsword and the beast”. Como
bien saben todos sus fans, el líder de JETHRO
tuvo serios problemas de garganta tras la gira de
1984 de presentación de “Under wraps”
y desde entonces ya su voz no ha sido lo mismo. Afortunadamente
él ha sabido sacarle el máximo partido
a lo que le queda en la garganta, que visto lo de
este concierto, no es tan poco como muchos piensan.
Entre
este inicio añejo nos sorprendieron con “Boris
dancing”, tema del último disco en solitario
de ANDERSON, “Rupi’s dance”. Se
trata de un instrumental en el que por primera vez
sonó el acordeón a cargo del versátil
teclista ANDREW GIDDINGS, que además de ser
un músico genial, es un gran tipo que ofrece
espectáculo, diversión y mucho sentido
del humor. El trabajo de flauta, como siempre, espectacular,
en la línea de quien es ya una institución
en dicho instrumento, no sólo en el rock, sino
en la música en general: IAN ANDERSON.
Siguiendo con el repaso a los viejos tiempos, es el
turno ahora para “With you there to help me”,
del disco “Benefit”, avanzando un año
en el túnel del tiempo, hasta 1970. Una ejecución
brillante, actualizada, que dota a esta canción
de una vigencia atemporal y fresca, muy diferente
a como la tocaban por ejemplo en el reciente cd y
dvd “Live at the Isle of Wight Festival”.
Sacrificar algo de energía en favor de unas
dosis mayores de virtuosismo siempre es interesante.
El siguiente tema es una vuelta a los orígenes,
puesto que IAN nos presenta “Serenade to a cuckoo”,
el primer tema que tocó con flauta en su carrera
musical, una excelente versión del clásico
de ROLAND KIRK, con el toque típico de los
JETHRO, por supuesto. Nuevamente sonó a gloria
este tema jazzístico de “This was”,
álbum de 1968, toda una declaración
de principios de una banda que tiene en el jazz una
de sus influencias más destacadas.
El
siguiente bombazo era, nada más y nada menos,
que “Thick as a brick”, ejecutada según
el fragmento que aparece en la caja recopilatoria
por su 25 aniversario y rescatando toda la magia de
una de las obras maestras de la música contemporánea
más indiscutibles. La alternancia instrumental
fue tan gloriosa y eficaz como siempre, marcando el
grupo los cambios de la canción con energía
y contundencia, con claras exhibiciones por parte
de IAN ANDERSON a la flauta y MARTIN BARRE a la guitarra
y un público entregado que enloquecía
a saltos y palmas, al compás del tema. Fue
uno de los momentos estelares de la noche, indudablemente.
Nuevo salto en el tiempo para trasladarnos de 1972
a 1978, con “Weathercock”, de su disco
“Heavy horses”, pero en esta ocasión
tocada como recientemente hicieron en el cd “The
Jethro Tull Christmas Album”, publicado a finales
de 2003. En esta ocasión no sonaron mandolinas,
sino que la parte inicial del tema la hizo BARRE con
su guitarra. En cualquier caso, una canción
impecable y con mucha belleza salpicada por las partes
más potentes que le dan ese aire progresivo
y hard que tanto gusta a la banda.
Se
completó el repaso a “Stand up”
con uno de los temas más emblemáticos
de los TULL en toda su carrera y del rock en general:
“Bourèe”, con esos deliciosos toques
de flauta, la mezcla entre jazz, blues y rock y el
excelente solo de bajo a cargo de JONATHAN NOYCE,
un músico como la copa de un pino que ha sabido
convertirse en elemento importante en la formación
de JETHRO TULL, lo cual es más que difícil
si tenemos en cuenta que el puesto de bajista ha estado
ocupado a través de los años por genios
en ese instrumento del calibre de GLENN CORNICK, el
tristemente fallecido JOHN GLASCOCK o el magnífico
DAVE PEGG. NOYCE ha sabido integrarse a la perfección
en el grupo y recoger semejante testigo.
Tal y como comentó IAN ANDERSON en la rueda
de prensa, pronto se publicará de nuevo “Aqualung”,
pero tocado al completo por la banda en directo ante
una audiencia corta y seleccionada. Esa noche tuvimos
ocasión de comprobar que, efectivamente, en
el repertorio de JETHRO TULL aparecen temas de dicho
álbum que normalmente no lo hacían antes,
como el que sonó a continuación: “Up
to me”, seguido de “Mother goose”.
Magníficos ambos, sobre todo el primero, que
sorprendió a la audiencia, ya que no es costumbre
escucharlo en sus conciertos y lo tocaron con gran
maestría. La voz de ANDERSON demostró
estar bastante bien para lo que cualquiera esperábamos
de él. BARRE, como siempre, efectivo y contundente
con su guitarra. En “Mother goose” alternaron
una parte folk y más acústica con otra
instrumental en la que IAN ejecuta con su flauta las
partes vocales del tema, para finalizar con la guitarra
de MARTIN BARRE entrando distorsionada a saco y elevando
el tema a altas cotas de intensidad. Iba siendo su
momento, por lo que IAN presentó “Morris
minus”, tema perteneciente al disco en solitario
del guitarrista, “A trick of memory”,
en el que se lució a conciencia, demostrando
su elegancia y maestría a las seis cuerdas.
Tiempo
para un clásico más reciente: “Farm
on the freeway”, de su magnífico “Crest
of a knave”, de 1987. Y de nuevo, lucimiento
para IAN y MARTIN, picándose entre ellos con
la flauta y la guitarra respectivamente en la parte
instrumental del tema. Escuchar esta pieza sigue siendo
todo un espectáculo, por la compenetración
que el grupo demuestra siempre, a pesar de los cambios
rítmicos que tiene. Los músicos parecen
funcionar a metrónomo, con una precisión
inmaculada.
Nuevamente un tema del álbum “Aqualung”,
y nuevamente algo que no esperábamos escuchar:
“Hymn 43”. No es un corte que prodiguen
mucho en sus conciertos, pero aún más
sorprendente fue escucharlo en su primera mitad, sonando
más folk, con la guitarra sin distorsión
y una variación melódica más
propia de discos como “Songs from the wood”.
No obstante, en un momento dado, la guitarra de BARRE
empezó a sonar con la típica distorsión
y por arte de magia nos encontramos de nuevo ante
el poderoso y espectacular tema que todos conocemos
desde 1971. Apabullante su ejecución, plena
de garra y energía, dejando al público
alucinado ante tal derroche.
El concierto se acercaba a su final. A pesar de que
llevan tocando más de dos horas en muchos de
los shows que ofrecen por el extranjero, JETHRO TULL
no se tomaron la gentileza esa noche de obsequiarnos
con tal regalo. El clásico (nuevamente de “Aqualung”)
“My God”, con el típico y magistral
solo de flauta a cargo de IAN incluido, más
la infaltable y maravillosa “Budapest”
pusieron fin a más de hora y media de concierto.
Especial atención merece el final de este último
tema, que alargan y enfatizan a la perfección,
convirtiéndolo en uno de los finales más
intensos de toda su discografía, con la flauta
y la guitarra trazando arabescos mientras el sonido
va elevando su intensidad hasta el infinito. Presentación
de la banda y despedida.
Pero
lógicamente, faltaba el bis. Esperábamos
“Aqualung”, pero no fue así. En
su lugar, sonó otro clásico infaltable:
“Locomotive breath”, comenzando con el
piano de GIDDINGS, haciendo éste gestos de
alucinado al encontrarse en la otra punta del escenario
a un MARTIN BARRE escondido entre las columnas metálicas
y secundándolo a la guitarra. Poco a poco,
llegó el clímax y apareció IAN
en el escenario con su flauta, dando comienzo a uno
de los temas más conocidos del rock mundial
y sin duda el más popular en la discografía
de JETHRO TULL, así como el más versioneado.
Sin pausa, arremetieron con la variación instrumental
de “Protect and survive” que suelen utilizar
para cerrar sus conciertos, mientras el infaltable
globo sobrevolaba las cabezas del público.
Los acordes de Cheerio sirvieron de despedida para
un concierto de una hora y cuarenta y cinco minutos
de duración que nos dejó satisfechos,
pero con ganas de más. Echamos en falta “Cross-eyed
Mary”, “Aqualung”, “Too old
to rock ‘n’ roll: too young to die”,
“Songs from the wood” y un tema que últimamente
no tocan: “Minstrel in the gallery”. En
cualquier caso, hablamos de un grupo que tiene uno
de los repertorios más extensos y de calidad
que existen, por lo que resulta imposible contentar
a todo el mundo. Con lo que vivimos allí nos
fuimos todos más que satisfechos.
Tras ver a JETHRO TULL en directo una vez más,
no puedo sino recordar aquel artículo que leí
en 1999, sentenciando que la de ese año sería
ya la última gira debido al agotamiento de
la banda. Bien, imagino que el que firmó aquello
estará ahora escribiendo alguna otra crónica
de algún otro grupo y, quizás, jugando
de nuevo a adivino y probablemente volviendo a hacer
el más estrepitoso de los ridículos.
Hoy por hoy, JETHRO TULL es una banda en perfecto
estado de salud, capaz de ofrecer conciertos intensos,
vibrantes, llenos de virtuosismo y de sentimiento.
Muy poca gente domina los escenarios como ellos. Si
vuelven, volveremos a ir a verlos. Nuevamente, señor
ANDERSON, me quito el sombrero ante usted.