| KRIS
ANGELIS:
Estornino
que canta con los sonidos del árbol
Mundorock
Por Hugo Roca |
Vivir
en el campo, respirar aire cerril, emprender largas
caminatas cuando apenas albea, recoger nísperos
por las tardes cuando el esbozo del crepúsculo
pinta al cielo con matices arrebol y atraviesa las
nubes en forma de largos y puntiagudos hilillos luminosos,
actividades todas realizadas por una niña campesina;
todo el ensueño que la rodea lo intenta dilucidar
en la casa del árbol, a la que por las noches
sube con su hermana gemela para unir sus compatibles
voces de tiple en una loa que no hace más que
acompañar el trino de los dantos. Las párvulas
son ya parte del trazo natural del ambiente, lo son
porque han jugado tantas veces en la ciénaga
que el pantano las acepta como extensiones, los durazneros
ceden mansos a las infantas sus hijos preciados, que
dejan el cálido y rugoso brazo paternal para
llenar con su aterciopelado cuerpo el cuévano
que las gemelas llevan aterido a sus codos en el que
coleccionan sus frutos preferidos.
Solaz paliativo hallan en los paseos a caballos, a
horcajadas recorren los interminables pastizales mientras
el rútilo solar obliga que las pestañas
se cierren y formen celosía protectora. Montar
las transporta a esa otra dimensión desde las
cual se puede observar la realidad desde un promontorio,
desde un lugar jamás maculado que permite recibir
a plenitud los goces que el astrago ofrece. El frenético
mistral en sentido contrario se estampa belígero
y despeina las crenchas que peinan el leonado cabello
de las hermanas.
De pronto, un día, veo de nuevo a una de esas
niñas, a Kris Angelis, ahora ya es una joven
adulta y con extremo regocijo escucho lo que hasta
ahora ha hecho.
Resulta que continúo cantando, poco después
de que yo partí ingresó en el coro de
la Iglesia y aprendió a tocar el violín.
A los 19 años tuvo el primer contacto con una
guitarra, a las dos semanas ya cantaba dos docenas
de canciones propias. Actuó en múltiples
comerciales y tuvo apariciones en programas de televisión…
¿se volvió pueril? No, nunca dejó
de bailar, ¿alguien que creció en el
campo puede dejar de bailar, siendo el baile la expresión
primera, antes que la palabra, para eclosionar una
sensación de alegría?
Con la intención de estudiar una licenciatura
en psicología, se trasladó a la ciudad
de Los Ángeles, planeado para terminarse en
cuatro, Kris terminó en tres años el
“degree”.
Aburrida, tal vez, de tanto cemento, desasosiego y
caos, decidió grabar canciones, empacar su
guitarra y recorrer el país…
Su Ep debut se llama Brief Sounds y se compone de
la canción homónima, el sencillo Long
Way Down, I Wish y Remember the Rain.
Alguien tan acostumbrada al arte, no necesariamente
por haberlo creado, simplemente por haber convivido
con la pulsión primera de toda creación
artística, tiene la cualidad de expresar y
resumir los sentimientos de una manera tan libre y
sucinta que pareciese que hablando estuviera de su
primera borrachera o de su inaugural noviazgo, pero
habla de misterios sobre el alma y el amor y lo hace
de manera tan natural que para los escuchas acendrados
no puede haber reproche a su música, no puede
haber recriminación alguna por que con tanta
intensidad de pasión y fuerza de imaginación
e instintivo impulso por nunca estatizarse, todo es
perfecto, no la perfección que diligente que
persiguen los críticos baladíes, la
perfección en la comprensión humana,
esa que muy pocos logran y que a muy pocos les importa.
Ahora es cantante, mañana seguirá estudiando
y luego… luego sólo la naturaleza lo
sabe.