La
banda más longeva y mítica
de esta edición del Lorca-rock salió
a escena a última hora de la tarde,
cuando el sol se ponía en el horizonte
murciano. Si alguno de los grupos tenía
que demostrar tablas sobre el escenario,
ésos eran MAGNUM. Los británicos,
con una discografía de 26 largos
años, se las saben todas. No necesitan
efectos maravillosos ni parafernalias grandilocuentes.
Sólo con su saber hacer, sus maravillosas
composiciones y el carisma de BOB CATLEY,
tuvieron más que suficiente para
obsequiarnos con un excelente concierto.
Y si a todo ello añadimos que era
la primera vez que venían a España,
el éxito estaba garantizado.
Comenzaron el concierto con un tema un tanto
especial, “All England’s eyes”,
de su álbum recopilatorio “Vintage
Magnum”. Un corte espectacular, con
un estupendo trabajo de teclados, muy épico
para comenzar un concierto. Fue el primer
acierto de esta banda, pero no sería
el único. De inmediato pudimos comprobar
la excelente forma en la que se encuentra
la voz de BOB y la conjunción de
toda la banda sobre el escenario. Otra característica
interesante fue ver que se respiraba un
feeling especial. BOB desprendía
un aura de felicidad, de estar disfrutando,
que no pasó desapercibido para nadie
en el recinto.
El siguiente tema fue “Wild swan”,
de su excelente “Wings of heaven”.
La voz de CATLEY en plena forma, con ese
ritmo constante que caracteriza a esta canción,
y enormes dosis de calidad desplegándose
en el aire. El público respondiendo,
demostrando que había conexión
con la banda. Y tras “Wild swan”,
“Brand new morning”, de su flamante
nuevo disco. Es un tema que está
destinado a formar parte del repertorio
clásico de MAGNUM. Lo tiene todo
para ser uno de sus himnos por excelencia:
melodía, un estribillo pegadizo y
cantable, y grandes dosis de energía,
así como de calidad. Con este tema
podrían haber abierto el concierto
perfectamente y hubiera sido igual de emotivo
que el ya citado “All England’s
eyes”. Muchos de los allí presentes
era de lo poco que conocían de MAGNUM,
quizás por el hecho de pertenecer
a su último disco.
Tras un pequeño paréntesis
en el que los miembros del grupo bromearon
con el público, comienza a sonar
“Backstreet kid”, del álbum
“Vigilante”. Nuevamente una
extraordinaria ejecución, con ese
estribillo repetitivo y magistral que hizo
vibrar al público. BOB llegó
incluso a derramar alguna lágrima
durante su interpretación, tal era
el grado de sentimiento e intensidad que
le embargaba. Un artista como la copa de
un pino, sintiendo la música profundamente
en su interior. Todo un placer para el oído,
porque así es como la música
llega a lo más hondo. Con igual intensidad
sonó “Les morts dansant”,
balada impresionante que adquiere fuerza
conforme va transcurriendo en su minutaje,
y que puso los pelos de punta a más
de uno.
“We all run” fue el siguiente
trallazo, nuevamente de su flamante “Brand
new morning”, otro tema épico,
que contribuye a hacer de este último
trabajo de la banda uno de los más
interesantes de su carrera. No cabe duda
de que el sonido de MAGNUM ha encontrado
el equilibrio entre lo melódico y
lo enérgico. Si en sus inicios eran
más progresivos, ahora ya se mueven
claramente por los terrenos del AOR más
pulcro y de calidad. Con “We all run”
mantuvieron la intensidad del concierto
y de paso le demostraron a la gente que
su propuesta musical sigue plenamente vigente
y repleta de calidad.
Momento para el virtuosismo con “How
far Jerusalem” y esa parte instrumental
del centro. Con este tema, del disco “On
a storytellers night”, crearon una
atmósfera muy típica de los
conciertos de rock progresivo de los 70.
El trabajo guitarrístico de TONY
CLARKIN fue impresionante en toda la parte
central instrumental. El público
participaba siguiendo el ritmo con palmadas
y se creó un feeling muy especial
en ese tema, lo cual añadido a la
intensidad que ya de por sí tiene,
le dio un aire de magia a todo lo que estaba
aconteciendo. Fue, sin duda, uno de los
temas mejor ejecutados y más complejos
de todo el concierto.
Con evidente sorna es presentado “Vigilante”,
el tema que le da título al álbum
de 1986. Se trata de un corte típico
de MAGNUM, con el riff de guitarra muy marcado
y el ritmo bastante dinámico. Los
coros, como en el resto del concierto, siempre
a la altura de las circunstancias. El trabajo
de bajo en este tema fue sensacional, con
esos slaps contundentes marcando el ritmo.
La gente participó masivamente en
este tema, haciendo palmas al compás
de la música y al antojo del grupo.
Igualmente participó con sus gritos
acompasados, contribuyendo a que “Vigilante”
fuese otro de los temas más destacados
del concierto.
Llegaba ya el final del concierto, y nada
mejor para ello que despedirse con “Kingdom
of madness”, de su primer álbum
de igual título, que ya se remonta
a 1978. Un particular homenaje a los tiempos
en los que MAGNUM tenían un sonido
más progresivo y menos melódico.
Este disco está hoy considerado como
uno de los mejores de toda su carrera, y
cosas como el impresionante y precioso solo
de guitarra del centro de la canción
contribuyen decisivamente a que esta opinión
sea la que es. Los cambios de ritmo fueron
ejecutados con precisión matemática
y el público se mostró en
todo momento muy participativo. Cuando nos
dimos cuenta de que era la última
canción del repertorio, empezamos
con el típico “eeeeeeoooooooo”
convencidos de que volverían al escenario.
Efectivamente, poco tuvimos que esperar,
ya que el grupo regresó con una amplia
sonrisa en el rostro de todos sus componentes.
El tema escogido para iniciar el corto bis
es “The spirit”, de su excelente
“Chase the dragon”, de 1982.
Presentación de la banda y finalización
definitiva con “Sacred hour”,
otro tema de “Chase the dragon”.
Un bis que nos dejó con ganas de
mucho más, sobre todo ya que era
la primera vez que MAGNUM tocaban en España.
En definitiva, un concierto corto de poco
más de una hora, pero muy intenso.
Temas excelentes y muy bien ejecutados.
Ningún corte de “Breath of
life”, como ya esperábamos.
Ese disco parece maldito en la discografía
de la banda, y un servidor no sabe bien
por qué, pues si ciertamente no es
de lo mejor de su carrera, pienso que temas
como “Still”, por ejemplo, hubiesen
sonado a gloria esa tarde-noche. De cualquier
forma, ningún “pero”
a la actuación de una banda que demostró
que sigue en un estado de forma impresionante,
capaz de poner en aprietos a unos TNT o
a los mismísimos EUROPE, los cuales,
dicho sea de paso, y con permiso de LUIS
CARAMÉ, no mejoraron la profesionalidad
y maestría de MAGNUM. Que sea para
muchos años.