| OCHO
DISCOS ESENCIALES DEL ROCK MODERNO
Mundorock
Por Juan Pablo Serra |
El
género en si del pop-rock es demasiado amplio como
para glosar en dos patadas un "top eight" de lo mejor,
así que simplemente para acotar, presento aquí una
lista de discos de los que nos gustan, o sea, los
guitarreros y realmente melódicos. Nu-breed, rock
moderno, pop rock melódico (como me gusta llamarlo),
da igual el nombre, confío en que más o menos se entienda.
1. SR-71 - Now You See Inside
(2000)
Se
trata del mejor disco de la primera generación del
nu-breed (a saber, la que era más "melódica" que "alternativa")
y de un álbum variadísimo donde los haya, que aúna
influencias del punk (Right Now), del soul (Go Away),
y siempre del mejor pop-rock (Last Man On The Moon
y Another Night Alone), en un acercamiento al género
totalmente novedoso, que devolvía las guitarras a
un primer plano, sonando de diferentes maneras y acompañadas
de efectos de producción varios, junto con algunos
coros y la poderosísima voz de su vocalista Mitch
Allan. El disco recogía varios años de trabajo que
el grupo traía a sus espaldas cuando se llamaban Honor
Among Thieves y oscilaban entre un hard rock y un
pop rock tan personal como inclasificable. Se nota
que había experiencia previa: el disco tiene una solidez
que sorprende y las canciones son tan diferentes entre
sí que ofrecen un poco de todo para todo el mundo.
2. THE MOFFATTS - Submodalities
(2000)
Puede
resultar chocante ver a un grupo así después de SR-71,
pero lo cierto es que los Moffatts crecieron, buscaron
un cambio de estilo y de actitud, ficharon a Bob Rock
y dejaron un disco alucinante, lleno de posibles singles
y muy moderno. Lo mejor de Submodalities es que la
mayoría de las canciones están cortadas por el mismo
patrón de producción (guitarras endurecidas, batería
no convencional, canciones que van del pop-rock al
rock alternativo…), con lo cual, si te gusta una,
el resto entran por si solas. Sorprendentes las influencias
de Oasis y Nirvana. Y más sorprendente era la calidad
de los temas, sobre todo de esa obra maestra que es
Walking Behind (vaya punteo seguido de piano más precioso),
seguida por himnos como I Don't Want You To Want Me
y Call The Doctor. Desentona un poco Life On Mars
y la última pista Spy, un intento de arriesgar que
no acaba de convencer. Las dos baladas que hay son
excepcionales.
3. STROKE 9 - Rip It Off (2002)
Era
cuestión de tiempo que Stroke 9 abandonaran el pop
de guitarras y se metieran de lleno en el nu-breed,
recuperando el espíritu melódico de la primera generación
y renovándolo con muchas, muchas ideas. Canciones
llenas de cambios de ritmo, riffs elaborados, guitarras
rugientes, estructuras novedosas. El disco empezaba
con Latest Disaster, impresionante gracias a los sutiles
coros y al punteo del guitarrista John McDermott.
La seguía 100 Girls, que fue single, un tema excelente,
lleno de pausas y melodías. El disco, además, incluía
Kick Some Ass, que compusieron para una película y
en la que se vislumbraba su giro hacia un pop-rock
más cañero. Pero el disco debe quedar en la memoria
por el impresionante arranque de Don't Worry, la composición
de Reject y por la obra maestra que es Vacuum Bag,
emotiva canción que empieza tranquila con unos sencillos
acordes y no para de crecer y crecer en intensidad.
4. SISTER HAZEL - Fortress (2000)
Un
grupo que gana con cada disco. Venían del blue-grass,
tuvieron un éxito con All For You de su segundo álbum,
y echaron el resto en Fortress, donde contaron con
la producción del gran Richie Zito (Tyketto, Mr. Big).
Dicen que todas sus canciones suenan igual, y es una
primera impresión que da el disco, pero que no os
engañen: las canciones son, sencillamente, magníficas,
con influencias que van desde el rock alternativo
más suave -evidente en los contra-tiempos de Thank
You-, el rock and roll clásico -Strange Cup Of Tea
y su inicio a lo Aerosmith- o el pop-rock melódico
-Change Your Mind y Beautiful Thing-. Además, cuentan
con Ryan Newell, el mejor guitarrista que ha dado
el pop-rock americano en mucho tiempo. Y, desde luego,
baladas de la emotividad de Your Winter y el dramatismo
de Out There, estribillos explosivos como el de Give
In y finales como el de la propia Fortress, justifican
conceder al disco las oportunidades que hagan falta.
5. TAXIRIDE - Garage Mahal (2002)
En
Australia causan furor. Dos discos, varios números
uno, dos canciones en bandas sonoras. Son puro coro
y melodía por todas partes. Un primer disco más orientado
hacia un pop tradicional y acústico, y este su segundo
disco en donde hay más guitarras y más producción.
La primera parte del Garage Mahal es irreprochable:
How I Got This Way, uno de los estribillos más espectaculares
e intensos oido en mucho tiempo; Saffron, una canción
perfecta con un riff adictivo; el sencillo Creepin'
Up Slowly, lleno de scratches, potentes ritmos urbanos
y guitarras acústicas… La segunda parte quizá no sorprenda
tanto, pero gana y gana en cuanto aparece el juego
de guitarras a lo Girl Like You de Def Leppard en
Stronger y el magnífico punteo de Skin al mismo volumen
que el resto de instrumentos, como en la cuarta pista,
Forest For The Trees. Wait era la canción apoteósica
perfecta para terminar, pero los chicos prefirieron
cerrar con Madrigal, una balada folk sencilla al estilo
del primer disco. Un grupo a seguir.
6. MARVELOUS 3 - ReadySexGo
(2000)
Cualquiera
de los productos que haya parido Butch Walker es de
escucha obligada para quien quiera entender cómo suena
el punk-pop y el nu-breed del nuevo milenio. ReadySexGo
es el tercer disco del tercer grupo en el que Butch
Walker militó antes de emprender su carrera en solitario.
Lo mejor del mismo es la impresionante seguidilla
que componen las canciones Little Head, Grant Park¸y
Get Over con las que arranca el álbum. Una genial
mezcla de hard rock, con guitarras y ritmo más punk,
melodías y riffs marcadamente pop y unas letras muy
frescas definen el estilo de un disco en el que la
gimnástica voz de Butch Walker dota de la fuerza necesaria
a baladas como Radio Tokyo y a las frases de temas
más cañeros y clásicos como Cold As Hell. La extraña
inclusión de Beautiful, y una segunda parte del disco
más reiterativa dejaban con la sensación de que la
obra definitiva de Butch Walker aún está por llegar.
7. MATCHBOX TWENTY - More Than
You Think You Are (2002)
Ya
era hora de que Matchbox Twenty hicieran un disco
casi excelente, en el que por fin se definen como
banda de rock. Un álbum más directo y más melódico,
en el que todos los temas tienen punteíllos y pequeños
momentos a recordar. La muy dura Feel, con sus variaciones
en la música de cada estrofa, y un punteo (muy bueno)
que no se sabe si es de guitarra u órgano. My Disease
y su ritmo lleno de efectos de percusión, donde la
melodía la dirige por completo la voz de Rob Thomas.
Bright Lights, que empieza como balada, sube el rimo
hasta el medio tiempo y sigue creciendo en intensidad
hasta el grito antes de un punteo magistral. Atención
al estribillo magníficamente rimado de Unwell y, al
plato fuerte, Downfall, una composición llena de guitarras,
muy bien ambientada y original en esa parada con coro
gospel. Y un aplauso para Rob Thomas, que está inmenso,
mejor que nunca, y cuyos matices de voz llenan el
mejor disco del grupo.
8. RUBBER - Ultrafeel (2000)
¿Harem
Scarem, los reyes del AOR actual, haciendo power pop?
Imposible que salga algo malo de la pareja Harry Hess-Pete
Lesperance: el primero, con la imponente presencia
de su profunda voz (en el estribillo de Forgive, por
ejemplo); el segundo, gracias a su genial dominio
técnico de las seis cuerdas, que toca de distintas
maneras y ritmos en cada tema. El álbum arrancaba
fuerte con la versión de Another Nail In My Heart
y un más que sorprendente cambio de imagen y estilo.
Para dar más el pego de banda de pop-rock alternativo,
Lesperance canta tres canciones con voz menos afilada:
la muy moderna y comercial Happiness, y las rockeras
In The End y Everything I Do. No faltaban baladas
introspectivas o incluso jazzísticas, quizá lo más
flojo del conjunto. No obstante, los animados coros
poperos, el magistral trabajo de Lesperance en punteos
y "relleno", y el esfuerzo por hacer un disco cercano
y asequible, dignifican por sí solos el género.