| LA
BASURA SIGUE VIVA
Mundorock
Por Hugo Roca |
“El
punk está muerto y yo me encargué de
matarlo” declaró un sentencioso Billie
Joe Armstrong al finalizar un concierto de Green Day
en el ya lejano año de 1994. Su declaración
no faltó a la verdad, se podría decir
que, efectivamente…sepultó a su propio
punk rock. Pero él mismo se encargó
de revivirlo más tarde.
Desde
su surgimiento en 1977, el punk, sufrió divisiones.
Por un lado estaban los grupos de protesta ingleses
que, de la mano de The Clash, Sex Pistols, Buzzcocks,
Generation X, Elvis Costello y The Stranglers no perdían
escenario ni evento para criticar frenéticamente
al gobierno represor y golpista del que eran víctima.
Invitaban al pueblo a amotinarse, a salir a las calles
a protestar en contra de “esos cerdos burócratas”.
Por lo que se puede decir que el punk inglés
surgió por una necesidad de protesta, para
ser la voz del pueblo y de los oprimidos, lanzar un
grito de guerra.
Por su parte, en el mismo año de 1977, en Estados
Unidos de Norteamérica surgió al mismo
tiempo otro tipo de punk. Un punk más alegre,
surgido de una mera necesidad de diversión.
Joey Ramone lo definió a la perfección:
“El punk para mí fue eso, divertirme.
La radio no tocaba nada que me gustara así
que me pregunté, ¿por qué diablos
no hago yo mismo la música que quiero escuchar?.
Retomar el rock de los sesentas y hacerlo más
simple y más rápido”. Esa premisa
fue seguida por toda la camada americana con bandas
como Black Flag, Televisión, The Misfits y
Bad Brains.
Como
se puede apreciar, desde sus inicios, el punk creció
dividido. Por eso, no es de extrañar que un
joven californiano afirme que mató al punk
rock por el simple hecho de que su grupo se catapultó
al estrellato y llenó las listas de popularidad
con sus canciones. El punk que Billie Joe conocía
era el punk rock de Berkeley, ése era su mundo.
Por eso, es hasta cierto punto admisible que al entrar
al mainstream se interprete como la muerte provisional
del fenómeno punk en esa ciudad. Pero naturalmente,
las reclamaciones no se hacen esperar y la esencia
punk se distorsiona, como lo dejó ver ese pseudopunk
que escribió en un baño de Gilman: “Billie
Joe debería morir”.
Ejemplos locales como este se dan en todos los poblados
del mundo por lo que sería estúpido
afirmar que el punk haya muerto en el mundo, el punk
nunca va a morir, sólo dejará de existir
por poco tiempo en una sección específica.
No puede morir mientras exista inconformidad en el
mundo, mientras haya injusticias, porque mientras
haya alguien que alce la voz para ser escuchado siempre
va a existir la música punk. O, simplemente,
mientras sigan existiendo jóvenes que, al ver
una guitarra, sientan ganas incontenibles de hacer
música sólo para divertirse, mientras
eso pase, el punk nunca desaparecerá.
Muchos
han afirmado que el punk atraviesa una inmensa crisis,
lo cual es una aseveración ridícula
basada en una completa ignorancia. Los que sostienen
tal disparate se basan en la música prefabricada,
que se les ha ocurrido denominar “punk-pop”,
hechas por bandas como Simple Plan, Good Charlotte,
Delux, Panda, División Minúscula, etc.
Si creen que el punk ha muerto por no salir en la
radio, por no aparecer en televisión por no
ser masivamente conocido, no cabría disparate
mayor: El punk nunca pretendió eso, ¿cómo
puede morir algo que nunca fue? Ese tipo de bandas
que suelen ser confundidas como “punk”
son grupos que hacen canciones con el fin de que salgan
en la radio, su disquera los obliga a ello. Si sus
canciones no provienen de sentimientos verdaderos
y, en cambio, son producto de exigencias comerciales,
eso no puede ser punk. En cambio, grupos tan comerciales
como ellos, ya sea Green Day o Rancid sí son
punks, por el simple hecho que ellos sí surgieron
desde las entrañas del movimiento, cuando ellos
empezaron era un hecho probado que un grupo punk no
ganaba dinero. Y, sobre todo, porque su música
proviene de su corazón, la disquera no les
impuso nada. Si el público ama lo que hacen,
ese no es problema suyo, tienen que aprovecharlo,
si les compran discos hechos con el corazón,
no hay nada de malo en eso, hay que aprovechar. Quitarle
dinero al sistema (disquera grande) para emplearlo
en el punk underground (como hacen esos grupos) es
lo más punk que se me ocurre. Pero si ese dinero
es obtenido mediante una propuesta falsa, es lo más
podrido que existe. Ésa es la diferencia.
Actualmente, el punk existe en todas partes. Esa premisa
básica del punk rock: “Hazlo tú
mismo”, está en todas partes, millones
de grupos diariamente graban su demo con equipo casero.
Se lo producen y hasta distribuyen ellos mismos, ¿cómo
puede estar el punk muerto?