| WHITESNAKE
EN ARGENTINA
Mayo 14 y 15 de 2008
Luna Park - Buenos Aires, Argentina
Mundorock
Por Fernando García |
Algún
alma positiva dijo una vez: "todo llega en esta
vida". El momento de que las cosas que uno fervientemente
desea, tarde o temprano, se concretan, y hay que apostar
a que así ocurra. Digo esto, porque aunque
parezca increíble, David Coverdale sabía
que en cierta forma, estaba en deuda con la audiencia
argentina. Su primer visita, a fines de 1997, nos
trajo el último recital de aquella gira y la
despedida de la carretera por unos cuantos años,
y su garganta evidenciaba claras muestras de vencimiento.
Pero resurgir de sus cenizas lo hizo aún más
grande, y en 2003 recicló la agrupación
para un retorno con toda la fuerza y magia de antaño,
y nos visitó dos años después
para una breve pero aplastante presentación
en un festival.
Por
eso para esta oportunidad, con un nuevo y gran disco
bajo el brazo, la chance de admirar como se debe un
show completo de la banda en su máximo esplendor
estaba ante nosotros, finalmente. Y el recinto elegido
para que desplieguen su maquinaria mortífera
de hits fue el siempre querido Luna Park. Agotada
una función, tuvieron la "amabilidad"
de agregar otra al día siguiente, casi tan
a tope de público como la primera, aunque con
un setlist copiado en carbónico, salvo por
algún que otro cambio o ajuste.
Pero
centrándonos en la primer presentación,
déjenme decir (a riesgo de pecar de tonta obviedad)
que todo el estadio se derrumbó en un sólo
grito ni bien el inigualable David puso un pie en
las tablas, y ya desde ese instante, se metió
en el bolsillo a los miles de corazones deseosos de
recibir el veneno rockero de la Serpiente. Y el jolgorio
arrancó perfectamente puntual, con el primer
latigazo de la mano de "Best Years", como
para dejar en claro que realmente venían con
intención de darle rodaje escénico al
nuevo álbum, y que la vigencia de una banda
también reside en mirar hacia adelante, no
sólo centrarse en los clásicos de siempre.
Pero en contrapartida a esto último, si bien
a uno le parece más que lógico y entendible
que presenten el material reciente, sabemos bien que
las joyas creadas tiempo atrás serán
inevitablemente lo que la gente quiera degustar en
vivo, por más soberbia que sea la calidad de
las composiciones nuevas. Y es que meter como segundo
tema a "Fool for your Loving" es garantizar
un alboroto similar al más cruel de los sismos,
causando que el vapor emanara de los presentes y viajara
hacia el techo de forma meteórica. "Bad
Boys" fue el siguiente golpe, y la fase de viaje
a los años '80 estaba garantizada. Una banda
ajustadísima secundaba desde un respetuoso
y claro segundo plano cada movimiento, orden y mueca
del Rey David, quien de entrada no dejó de
seducir a cuanta dama observase como el auténtico
galán que siempre ha sido. La cuarta descarga
nos llevó nuevamente a las costas del flamante
"Good to be bad", del cual vertieron sobre
nosotros el rítmico "Can you hear the
wind blow", canción que no me pareció
que en vivo tenga el impacto esperado. Y si de impacto
se trata, hay que ver cómo la adrenalina volvió
a hacerse presente con esa gema inmaculada llamada
"Love ain´t no stranger", coreada
hasta la ineludible presencia de las lágrimas.
El feedback producido entre el líder y la gente
era magistral, cada petición, gesto y seña
de parte de ÉL era festejado y reproducido
como si la hipnosis fuera otro de sus tantos dones
que Dios, su gemelo omnipresente, le hubiera concedido.
Venga a continuación el primer corte de su
nueva placa, "Lay down your love", que fue
más coreada y que seguramente seguirá
formando parte del set en un futuro, siendo éste
también el momento en el cual el sonido se
asentó y se pudo escuchar más claramente
a todos los músicos.
Luego
llegó otra de esas creaciones de las que uno
jamás se podría cansar o saturar, dado
que están hechas para aplaudir de pie y cantarlas
lo más fuerte que se consiga. "Is this
love ?" nos tomó prisioneros y toda la
sensualidad de Mr. Coverdale se derramó por
cada centímetro del edificio. Cuán cuestionable
es la comercialidad de un tema, cuando éste
en realidad es una auténtica maravilla del
arte de la composición ? Escuchar y dejarse
llevar, es mi respuesta...
Le
siguió el simpático y amistoso duelo
de guitarras a cargo de ese gran dueto conformado
por Reb Beach y Doug Aldrich, que zaparon divertidamente
y dieron paso al instrumental "Snake Dance",
que también fue canturreada por los presentes,
donde el jovial bajista Uriah Duffy guió la
orquestación. Al tema sin voces le siguió
adherida la majestuosa "Cryin` in the Rain",
cuyo riff inicial fue preso de un coro monumental
por parte de la audiencia. En la mitad del mismo,
como es habitual, vino el solo de batería,
el cual sirvió para presentar al nuevo miembro,
el talentoso Chris Frazier, quien evidenció
que la técnica no es algo que le falte, elemento
imprescindible para ocupar su nuevo espacio dentro
de tamaña institución. Luego, el ex
Purple nos incitó a participar de lo que venía,
tratándose de la sentimentalmente bella "Ain´t
no love in the heart of the city", y la emoción
a flor de piel estaba instalada, unificada al mismísimo
espíritu del mandamás de la noche. Un
tema romántico como "The deeper the love"
fue mutado a formato unplugged, sólo con Aldrich
como ladero (como lo supiera hacer con Adrian Vanderberg
en Japón) obteniendo así una hermosa
sensación como si la estuvieran escribiendo
como aquel día, y su bonita quietud quedó
atrás para ejecutar ese fantástico tema
llamado "Guilty of love", arrancado del
arcón de los recuerdos, tan inesperado pero
altamente festejado.
Y
después sí, himnos sagrados se hicieron
presentes para enloquecer al estadio entero, oriundos
de un disco que hasta el día de hoy algunos
incomprensibles seres humanos osan discutir o denigrar.
"1987" es uno de los mejores discos de la
historia, y si "Give me all your love" no
es una fiesta en vivo y en directo, no sé qué
otra prueba se necesita para corroborar aquello. Una
canción que sintetiza perfectamente lo que
Whitesnake es: un gran riff, unos fraseos memorables,
una letra de alto contenido sexy y un estribillo que
se apodera del cerebro de manera sádica. "Here
I Go Again" fue la siguiente muestra de amor
entre banda y público, cantada hasta la disfonía
por cada alma allí instalada.
Y
bueno, qué decir de las obras maestras del
final ? A gusto personal, faltaban dos de las mejores
piezas de música que el rock and roll haya
concebido jamás, y fue cuando "Still of
the Night" abofeteó al respetable con
una contundencia propia de los grandes; pareció
el tiempo no pasar para que esta gloriosa creación
fuera ejecutada tal como cuando Coverdale la trajo
al mundo de los mortales. Si faltaba darle un cachetazo
a la nostalgia, el Maestro nos hechizó con
su propia versión a capella de "Soldier
of fortune", donde el recinto enmudeció
para ser testigo privilegiado de la situación,
donde también dejó sentenciado al final
que su paso por Deep Purple fue la auténtica
largada de una de las mayores estrellas de este estilo
musical. La fusionada combinación de "Burn/Stormbringer"
produjo una marea humana sumamente enérgica,
y fue un fin apoteótico de un concierto plagado
de adrenalida, emoción, locura y agradecimiento,
tanto de fans como de la banda misma.
Capítulo
aparte para la performance de David Coverdale, quien
aquejado por una salud no plena (él mismo lo
contó, despejando dudas), dejó todo
de sí en el escenario, disfrutó cada
momento, no dejó de insinuar sus sugestivas
poses a cuanta señorita clavase (!) su penetrante
mirada y cantó a un nivel que nos permite soñar
con que esta no sea la última mordida de la
Serpiente que presenciemos. Quizá cada uno
podría achacarle que podría haber arriesgado
un poco más en cuanto a la selección
de temas (sobre todo para los que concurrieron ambas
jornadas), pero es algo que siempre va a achacársele
a un compositor supremo, responsable de obesas toneladas
de clásicos que no sólo resisten el
paso del tiempo, sino que continúan siendo
parte de la fiesta que él mismo provoca. Si
el término "Rockstar" debería
ser acompañado por imagen alguna en un ficticio
diccionario musical, quién se quejaría
de que sea David Coverdale el vivo retrato de dicha
denominación?.