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GUNS 'N' ROSES
Appetite For Destruction (1987)

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Mundorock
Reseña por Fran García

El año 1987 fue especialmente interesante para la historia de la música rock. De hecho, fue mucho más interesante que lo que la mayoría de críticos pensaban en ese momento. La perspectiva del tiempo ha dado la razón a los que siempre hemos defendido que “Appetite for destruction” ha sido quizás la última obra maestra del rock en toda su historia. Las claves las podrás descubrir si continúas leyendo esta reseña.

PRECEDENTES:

Convendría comenzar poniendo en antecedentes sobre lo que eran GUNS N’ ROSES en 1987. Hablamos de una banda que se gestó en 1984, en Sunset Strip, una zona del sector oeste de Hollywood donde las bandas solían tocar en clubes como el “Roxy”. En esa época fue cuando WILLIAM BAILEY, más conocido por AXL ROSE, formó el grupo AXL junto a IZZY STRADLIN (de verdadero nombre JEFF ISBELL) y CHRIS WEBBER. Pronto cambiaron el nombre de la banda por el de ROSE, que poco después pasaría a llamarse HOLLYWOOD ROSE. Comienzan a tocar en pubs como el “Orphanage”, en el San Fernando’s Valley y en Santa Mónica. Gozaron de cierto éxito hasta que CHRIS WEBBER abandonó el grupo, dejando para la posteridad un tema titulado “Anything goes”, que luego aparecería en el primer álbum de los GUNS. El nombre del grupo se modificó de nuevo, pasando a llamarse L.A. GUNS. En este último grupo se encontraba también TRACII GUNS, además de los ya citados AXL e IZZY, junto con el batería ROB GARDNER. Poco duraría aquella formación, que se escindió en dos excelentes bandas: por un lado, TRACII se quedó con el nombre del grupo, L.A. GUNS, y publicó varios discos, algunos de ellos realmente fantásticos; por otro lado, AXL e IZZY formaron GUNS N’ ROSES junto a SLASH como guitarrista, STEVEN ADLER a la batería y DUFF ROSE McKAGAN al bajo.

En 1985 debutan en el Club “Troubadour” y se lleva a cabo la primera gira de este, por aquel entonces, desconocido grupo. Dicha gira se llamaría “The hell tour ‘85” y discurrió por los clubes de Seattle, Portland, Sacramento, Eugene y San Francisco. Se basaba en temas propios y versiones de bandas como AEROSMITH, NEW YORK DOLLS o SEX PISTOLS. Por desgracia, la gira no terminó, ya que se averió la furgoneta en la que viajaba la banda, teniendo que regresar a Los Ángeles. No obstante, continuaron actuando por locales de Hollywood. El grupo comenzaba a llamar la atención de público y crítica, sobre todo por la actitud provocativa, heredada del movimiento punk y por la energía y contundencia de sus temas, que mezclaban a partes iguales el hard rock melódico de grupos norteamericanos como los ya citados AEROSMITH o NEW YORK DOLLS, la rabia y el inconformismo del punk de unos SEX PISTOLS, el glamour y la estética de HANOI ROCKS y una palpable influencia de los sempiternos riffs de los ROLLING STONES. Este combinado musical hizo que en 1986 una compañía discográfica independiente que respondía al nombre de Uzi Suicide Records se atreviera a publicarles su primer trabajo, que sería un EP en directo cuyo título fue “Live like a suicide”. En este disco ya se mostraban los poderes de la voz de AXL: potencia de sobra, en especial en los tonos más agudos, ramalazos chulescos en las caídas de tono y una musicalidad mayor de lo que en principio pudiera parecer, como se demostraría posteriormente en más de una balada y en varios temas más melódicos de lo acostumbrado. El germen para despegar estaba ya listo y la banda tenía un rodaje más que suficiente para atreverse a romper con el insulso panorama musical de la segunda mitad de los ochenta y hacer que el hard rock volviese a los lugares de privilegio que jamás debió perder. La mecha de la bomba estaba encendida y 1987 era el año elegido para hacerla estallar.

EL VORAZ APETITO DE DESTRUCCIÓN:

Buena parte de la culpa de que 1987 se considere hoy por hoy el año más importante a nivel musical de toda la década de los 80 la tiene el primer larga duración de GUNS N’ ROSES: “Appetite for destruction”. Esta obra maestra de la música contemporánea convulsionaría los cimientos del rock de tal manera que ya nada volvería a ser igual que antes de su publicación. Desde el momento en el que salió a la venta este disco, se acabaría ya para siempre la explosión del tecno y de la new wave. Mucho se puede decir de este álbum, ya que es uno de los discos más importantes de la historia del rock, a pesar de la mojigatería de más de un crítico musical que se resiste a reconocer la evidencia: fue el máximo responsable de que el rock resurgiese de lo que parecían ser sus cenizas irrecuperables.

Comenzando por el contenido musical del disco, hay que decir que todas las canciones son auténticas joyas. Es uno de esos álbumes que no tienen desperdicio, pero sobre todo es un trabajo lleno de matices, de lecturas enrevesadas y de sorpresas que se manifiestan tras docenas y docenas de escuchas. Pocos discos tienen tanta grandiosidad y tanta creatividad en sus surcos. Analizando tema por tema el Lp, habría que resaltar tres en particular: “Welcome to the jungle”, “Paradise city” y “Sweet child o’ mine”. El primero es un tema que ha significado mucho en la carrera de los GUNS. Ha sido la canción con la que han abierto sus conciertos durante mucho tiempo y también es uno de los primeros temas que compusieron. Se caracteriza por un riff de guitarra endemoniado, y una voz acelerada y estridente a cargo de AXL. Su texto nos habla del salvajismo de una gran ciudad, utilizando la metáfora de la jungla para referirse a los peligros que encierra en su interior, todo ello usando juegos de palabras de alto contenido sexual. Curiosamente, “Paradise city” también hace referencia a una ciudad, pero en este caso el tema juega con la dualidad infierno-paraíso. Describe un infierno en lo que es el desarrollo de la canción, para desear o soñar con un paraíso en el estribillo, tal y como dice, textualmente: “Llévame a la ciudad del paraíso, donde la hierba es verde y las chicas son bonitas, por favor, llévame”. Especialmente destacable es el cambio de ritmo del final de la canción, en el que todos los instrumentos se desbocan en un frenesí acelerado realmente increíble. En esta parte es donde se incluye el solo de guitarra de SLASH, que según se dice es una improvisación grabada en el estudio, mientras que los acordes se sabe que fueron compuestos por DUFF cuando fue por primera vez a la ciudad de Los Ángeles. Es la canción más melódica del disco y también una de las más importantes, no sólo del álbum, sino de todo el repertorio en directo de los GUNS. La utilizaban normalmente para cerrar sus conciertos, o bien para los bises. En muchas ocasiones fue el tema con el que más se identificaba el público que asistía a sus shows, cantándola desde el principio hasta el final de sus más de 7 minutos de duración en vivo. Por último, “Sweet child o’ mine” es el tema más famoso del álbum y el responsable mayoritario de que se lleven vendidas más de 20 millones de copias del mismo. Fue el primer número uno en la carrera de los GUNS N’ ROSES, honor que conseguiría un año después del lanzamiento del disco, y puesto que en todo ese tiempo el público apenas le había hecho caso, es justo reconocer que “Sweet child o’ mine” arrastró a todo el Lp en su vorágine de éxito y ventas. Sólo a partir del ascenso de este tema en los charts se produjo el de “Appetite for destruction”. Esta canción la compuso AXL y estaba dedicada a ERIN EVERLY, hija de uno de los componentes de los EVERLY BROTHERS, con la que el líder de los GUNS estuvo casado durante no mucho tiempo. En los días en los que compuso el tema aún era su novia. Se trata de una balada, si bien su estructura es muy atípica: para empezar, se basa en un machacón toque de guitarra que poco tiene que ver con la melodía de una balada. Aparte de este detalle, hay que considerar que la voz de AXL no suena diferente a la del resto de temas del disco, quizás algo más contenida, pero sin renunciar a sus típicos gritos y altibajos. Por si fuera poco, los dos últimos minutos los ocupan a partes iguales el solo de guitarra de SLASH y las extravagancias vocales de AXL. El que no haya escuchado este tema pensará “pero, ¿realmente una composición así puede estar dotada de la belleza que ha de tener una balada?” Mi mejor consejo es que la escuche y juzgue por sí mismo, puesto que ahí reside precisamente el secreto de esta obra maestra: encierra una belleza que resulta inexplicable si se analiza concienzudamente.

Naturalmente, hay más temas gloriosos en este disco: “Mr. Brownstone”, alegórico a las drogas, “Nightrain”, absolutamente endemoniado por su ritmo y energía, y así hasta completar todos los que aparecen en el álbum, pero lo mejor es descubrirlos en sucesivas escuchas con atención y con ganas de disfrutar de la excelente música que atesoran.

Otro punto básico para entender la grandeza de “Appetite for destruction” es su influencia en el devenir de la música rock. A raíz del éxito del disco, muchas buenas bandas que habían estado pasando por la vida con un éxito relativo, resurgieron en popularidad y comenzaron a vender montones de discos, enganchados a la ola levantada por el álbum de los GUNS y por el hecho de que, en cierto modo, éstos habían bebido de las influencias de ellos también. Hablo de grupos como MOTLEY CRUE, TWISTED SISTER, etc. De igual manera, GUNS N’ ROSES dieron forma a un nuevo movimiento musical surgido en Los Ángeles y que se denominó L.A. Hard rock, que se basaba en las influencias ya citadas, guitarras afiladas llenas de riffs contundentes, pañuelos en el pelo, melenas largas, aspecto desaliñado, sombreros y botas de cow-boys, cuero negro, insolencia, rebeldía, falta de respeto por los convencionalismos, típica filosofía “sex, drugs & rock ‘n’ roll” y mucha, mucha provocación. De este movimiento surgieron nuevas y excelentes bandas como FASTER PUSSYCATS, L.A. GUNS, JETBOY, SKID ROW, posteriormente BUCKCHERRY, y en Europa, los que se consideran la réplica británica a los GUNS: THE DOGS D’AMOUR, además de la pléyade de grupos escandinavos que en cierto modo recogen parte de la influencia de la banda de AXL: HARDCORE SUPERSTAR, BACKYARD BABIES, HELLACOPTER, GLUECIFER,....

Un último detalle que también puso su granito de arena para que el disco llamase la atención fue la censura de su portada, obra de ROBERT WILLIAMS, en la que aparecía un robot destrozando el puestecito de juguetes mecánicos de una joven y sensual vendedora a la que acababa de violar, mientras otro monstruo mucho mayor se abalanzaba sobre él para darle su merecido. Finalmente, se decidió sustituir esta portada por otra más cutre, de fondo negro, en la que aparece una cruz con los rostros caricaturizados de los componentes de GUNS N’ ROSES. A pesar de todo, podemos disfrutar de la portada original en la versión de vinilo y en el interior del encarte del CD. Para los amantes de la estadística, hay que decir que “Appetite for destruction” ha vendido hasta la fecha más de 20 millones de copias, que en su día batió el récord de permanencia en las listas de Billboard en la década de los 80, con 147 semanas consecutivas, y que se editaron varios vídeos de temas del disco, como por ejemplo el del tema “Sweet child o’ mine”, premiado como mejor vídeo-clip del año en los MTV Awards de 1989, y el de “Paradise city”, filmado en directo con escenas de la actuación y el backstage de Donington, y que llegó al Top 10 de las listas inglesas.

Así es “Appetite for destruction”, un disco fundamental en la historia del rock y, sobre todo, en el resurgir del hard rock en los 80. Un álbum genial, lleno de creatividad, de rabia, de melodías. Un compendio de cosas viejas, ciertamente, pero revitalizadas desde una óptica tan actual como necesaria. De no ser por él, a saber qué camino habría tomado el rock a finales de los 80, y cuántas bandas que ahora nos hacen disfrutar y que nos han hecho vibrar en aquella época, nos habríamos perdido. Más allá de los grupos legendarios que iniciaron su carrera en los 60 y 70, los GUNS N’ ROSES fueron la única banda de hard rock nacida en los 80 que consiguió plantar cara a la enorme marea depresiva y autodestructiva que se llamó “Grunge”, y que arrasó con todo lo que encontró a su paso, para pocos años después ser consecuente con su filosofía y autoinmolarse. Para entonces los GUNS ya habían dejado de ser lo que fueron, que no es otra cosa que, probablemente, la última de las bandas legendarias del rock mundial.

FICHA TÉCNICA
TRACKLIST
Welcome to the Jungle, It's So Easy, Nightrain, Out Ta Get Me, Mr. Brownstone, Paradise City, My Michelle, Think About You, Sweet Child O'Mine, You're Crazy, Anything Goes, Rocket Queen
MÚSICOS
-W. Axl Rose: Vocales
-Slash: guitarras
-Izzy Stradlin: guitarras
-Duff McKagan: bajo
-Steven Adler: batería
PRODUCCIÓN
Mike Clink
GÉNERO
Hard Rock
PAÍS
Estados Unidos
COMPAÑÍA
Geffen Records
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