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METALLICA
Kill 'Em All (1983)
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Mundorock
Reseña por Fran García |
Considerado
como el álbum que llevó al thrash metal
al primer plano musical, “Kill ‘em all”
es uno de los discos más interesantes en la
carrera de METALLICA, sólo igualado por “Master
of puppets”. No obstante, el hecho de ser el
primer disco de la banda y la ruptura que supuso con
respecto a lo que hasta ese momento había sido
el thrash, hacen que “Kill ‘em all”
sea el elegido para aparecer en esta sección.
Era 1983 y en esa época el thrash apenas empezaba
a asomar su cabeza, cuando “Kill ‘em all”
rompió todos los esquemas y consiguió
lo imposible: llevar a dicho estilo musical a lo más
alto del panorama musical.
Una de las claves para entender lo que supuso “Kill
‘em all” son las guitarras. El sonido
de la guitarra rítmica de JAMES HETFIELD se
convirtió en seña de identidad de la
banda, con unos riffs tremendos, pesados y sucios,
mezclando influencias más clásicas de
otras bandas heavies como BLACK SABBATH, JUDAS PRIEST
o IRON MAIDEN, con variaciones más vanguardistas,
consiguiendo actualizar definitivamente el sonido
del thrash. Por su parte, la guitarra principal y
solista de KIRK HAMMETT impuso su ley, su estilo y
su forma de concebir los solos de guitarra, hasta
tal punto que son innumerables los guitarristas posteriores
que reconocen estar directamente influidos por el
sonido y la forma de tocar de HAMMETT. La batería
poderosa de LARS ULRICH, a menudo compleja y elaborada,
junto con el innovador estilo al bajo del malogrado
CLIFF BURTON, completaban una formación histórica,
referencia fundamental en la historia del metal internacional.
METALLICA llegaron a la cumbre del thrash, consiguiendo
cotas de éxito y calidad no igualadas por ninguna
otra banda. Quizás lo más curioso sea
que no necesitaron acelerar todos sus temas hasta
la extenuación para transmitir esa energía
brutal, esa rabia sin límites, sino que lo
hicieron a base de técnica instrumental y un
sonido apabullante. Ni siquiera la voz, aun sonando
potente y desgarrada, llegaba a los extremos infernales
que otras bandas se empeñaron en alcanzar.
Se apreciaba una armonía dentro de toda la
distorsión y el paroxismo instrumental, lo
cual hacía que la escucha de “Kill ‘em
all” no se convirtiera en una tortura a los
dos temas, sino al contrario, fue y sigue siendo un
disco muy agradable de escuchar, en el que los matices
se encuentran a cada nueva escucha, con unas dosis
de virtuosismo instrumental considerables y esa energía
omnipresente desde el primer al último tema.
Es, sin duda, uno de los mejores discos de debut que
jamás haya tenido cualquier grupo de rock en
la historia. Comparable a joyas del calibre de “Boston”,
“Led Zeppelin I”, “This was”
o “Tubular bells”, por poner algunos ejemplos.
Su grandeza, apreciada aún más con el
paso de los años, perdura y sigue intacta,
mostrándose aún como piedra angular
del thrash metal y del metal en general, a nivel internacional.
Su aura de disco legendario se incrementa aún
más si tenemos en cuenta que el que fuese miembro
de METALLICA en sus inicios, DAVE MUSTAINE, participa
en la composición de cuatro temas del álbum.
No llegó a aparecer en el mismo, ya que fue
despedido por culpa de su adicción a la bebida
y a las drogas, pero su forma de tocar la guitarra
fue fundamental para darle a METALLICA ese sonido
distintivo que los hizo triunfar en todo el mundo.
Posteriormente, MUSTAINE formaría MEGADETH
y conseguiría el reconocimiento y éxito
que merecía.
Uno de los temas más destacables de “Kill
‘em all” es “Whiplash”, que
responde a los tópicos típicos del thrash:
voz desgarrada, velocidad acelerada, distorsión
inmisericorde y riffs endiabladamente rápidos
que conducen a un solo desenfrenado. “Seek &
destroy” es uno de los temas de corte más
clásico, en el que más se aprecian las
influencias de las bandas históricas citadas
al principio. Los juegos de las dos guitarras se convierten
en la seña de identidad del tema, así
como de la música de la banda en general. “Jump
in the fire” es uno de esos cuatro temas compuestos
por MUSTAINE junto con HETFIELD y ULRICH. Se aprecian
nuevamente en este corte las características
ya citadas que identifican el thrash metal, convirtiendo
a esta composición en uno de los puntos álgidos
del disco. “No remorse” es, sin embargo,
un tema más melódico (si así
se puede decir), que comienza con un solo de guitarra
espectacular y que tiene en los riffs de guitarra
la base de su grandeza, así como en las alternancias
de las dos guitarras. Los cambios rítmicos
también resultan clave, constituyendo otra
de las señas de identidad de METALLICA para
tiempos venideros.
Decir que “Kill ‘em all” es un grandísimo
disco es poco. Se trata de una obra maestra incuestionable,
de un álbum cuya existencia ha sido capital
para la evolución del thrash metal. Si no se
hubiera publicado, nada habría sido igual.
Era necesario ese cambio, esa demostración
de grandeza y de maestría, pero también
de honestidad y humildad (¡quién lo diría
de METALLICA, viendo su actitud más reciente!).
Fue un ejemplo de que la grandilocuencia no tiene
por qué ser la única apuesta musical.
En aquella época, METALLICA llevaron a la calle
un sonido tan difícil y estridente como el
thrash y consiguieron el reconocimiento unánime
de público y crítica.
| FICHA
TÉCNICA
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TRACKLIST |
Hit the Lights, The Four Horsemen, Motorbreath,
Jump in the Fire, (Anesthesia) Pulling Teeth,
Whiplash, Phantom Lord, No Remorse, Seek &
Destroy, Metal Militia |
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MÚSICOS |
-Cliff
Burton: Bajo
-Kirk Hammett: Guitarras
-James Hetfield: Guitarras, Vocales
-Lars Ulrich: Batería |
PRODUCCIÓN |
Paul Curcio & Jon Zazula |
GÉNERO |
Thrash
Metal |
PAÍS |
Estados
Unidos |
COMPAÑÍA |
Megaforce
Records |
WEB |
www.metallica.com |
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