
MUNDOROCK
info@mundorock.org
© Copyright 1999-2008
Todos los derechos reservados.
Resolución 800x600
Página creada para ser vista con Mozilla Firefox.
|
ZZ
TOP
Eliminator (1983)
asd
Mundorock
Reseña por Fran García
(Cortesía
de THIS
IS ROCK) |
Tras
un disco tan fantástico como “Degüello”,
en el que ZZ Top en cierto modo recuperaban la vena
creativa que no tenían desde el afamado “Tres
hombres”, la banda cayó en un nuevo bache
a nivel musical, publicando dos años después,
en 1981, “El loco”, un álbum excesivamente
previsible y en el que empezaba a ser ya demasiado
evidente que la fórmula utilizada a lo largo
de su carrera estaba dando clarísimos síntomas
de agotamiento. ZZ Top necesitaban un revulsivo para
poder regresar a lo más alto de las listas
(aunque sus discos siempre se habían vendido
muy bien, sobre todo en los Estados Unidos), pero
también para demostrar que su calidad musical
no se estaba acabando y que eran capaces de sorprender
de nuevo a público y crítica. Lo consiguieron,
¡vaya si lo consiguieron!, pero fue la última
vez que llegaron a lograrlo. Resulta curioso que un
grupo compuesto por tres hombres tenga precisamente
ese número de discos, tres, como los más
destacados en su carrera, siendo muy difícil,
por no decir imposible, decantarse por uno sobre los
otros dos. Hablamos, evidentemente, de esa terna genial
que estaba compuesta por “Tres hombres”,
“Degüello” y “Eliminator”.
Una cosa estaba clara para los componentes de ZZ Top:
el nuevo disco tenía que sonar diferente, fresco,
sorprendente, pero al mismo tiempo conservar toda
la esencia del grupo, esa esencia que mezclaba el
blues, el boogie, el rock y las raíces sureñas
de forma magistral, consiguiendo un sonido peculiar
que los desmarcaba de otras bandas como Lynyrd Skynyrd,
Allman Brothers, etc. La faceta más lúdica,
más rítmica, que siempre había
estado presente en la música de ZZ Top, tenía
que seguir siendo su seña de identidad. Eran
los primeros años de la década de los
80 y el rock estaba girando hacia producciones en
las que la percusión se mostraba mucho más
contundente, las líneas de bajo adquirían
una relevancia trascendental y, sobre todo, los sintetizadores
llenaban gran cantidad de espacios sonoros que en
la anterior década eran ocupados por la voz,
la guitarra o por la propia intensidad emotivo-musical
de la banda. En los 80 todo tenía que ser más
inmediato, más pulido y, a la vez, más
simple en su asimilación. Se necesitaba un
productor que supiese incardinar la música
del grupo en la época que les había
tocado vivir. El elegido fue Bill Ham, que tuvo el
acierto de llevar por buen camino ese cambio musical
en la banda. Dicho cambio se basó fundamentalmente
en la adición de sintetizadores a la música
del grupo, así como una aceleración
del ritmo y la melodía, consiguiendo que los
nuevos temas adquirieran mayor dinamismo y espectacularidad.
La adictiva guitarra de Billy Gibbons se vio realzada
por las aportaciones que los sintetizadores hacían,
apoyando a la perfección los riffs contagiosos
que iban siendo desplegados con la maestría
tradicional a la que nos tenía ya acostumbrados.
Pero lo que realmente convirtió a “Eliminator”
en un disco rompedor fue la aquilatada mezcla entre
vanguardismo musical y esas raíces blues sureñas
que siempre habían definido a la perfección
lo que era el sonido de la banda. Sin perder ese gusto
añejo, tradicional, consiguieron revitalizar
su estilo y elaborar un sonido actualizado, muy adictivo
y de fácil asimilación. El mérito
fundamental es de Billy Gibbons y su fantástica
forma de tocar la guitarra, alabada por genios como
el mismísimo Jeff Beck, que en una entrevista
declaró que Gibbons era uno de los mejores
guitarristas del rock, no tanto por su técnica,
que era y sigue siendo muy buena, sino también
por su forma de hacer sonar la guitarra y de crear
ritmos y riffs de indudable atractivo.
Uno de los elementos que más protagonismo cobraron
en “Eliminator” fue el ritmo. Hasta este
álbum, ZZ Top se habían movido por los
parámetros del blues-rock con base boogie y
raíces sureñas, pero siempre dentro
de un sonido más o menos clásico, que
en todo momento recordaba a los 70. Incluso “El
loco”, con toda su aportación melódica,
no dejaba de ser un trabajo de claro regusto setentero,
lo cual a principios de los 80 empezaba a verse como
algo en cierto modo caduco. Con la llegada de “Eliminator”,
el ritmo se hizo más trepidante, se aceleraron
los temas y se aproximaron en cierta medida a un sonido
que en esa época estaba causando furor: el
sonido disco. Esto podría haber sido un aspecto
muy negativo para el grupo, ya que ese tipo de música
era claramente denostada entre el público más
rockero. De hecho, parte de ese público renegó
en principio de este álbum, aunque posteriormente
se rindieron a la evidencia. La apuesta le salió
bien a ZZ Top, que vieron cómo los sectores
más poppies de su potencial audiencia abrazaban
“Eliminator” con absoluto deleite y convencimiento,
viendo en este disco un trabajo de calidad que, como
ventaja añadida, les permitía divertirse
y bailarlo en las discotecas. Al mismo tiempo, la
masa de seguidores de la new wave descubrió
que un grupo de los considerados ya veteranos podía
ofrecer algo que aportaba nuevas ideas y perspectivas
a un sonido que se nutría de infinitas fuentes.
Es interesante recordar en este sentido que dentro
de la new wave se encontraban bandas tan distintas
como Blondie, Police, Pretenders, The Cars, Madness,
Duran Duran, Talking Heads y un largo etcétera,
que daban un total y variopinto colorido a dicho movimiento
musical. Para muchos de sus seguidores, ZZ Top ofrecían
algo que en cierto modo sonaba a new wave, con esos
sonidos electrónicos dominando la base rítmica
y esa batería poderosa y contundente marcando
un ritmo definido y constante, como si de una caja
de ritmos se tratase. Poco importa que dichas consideraciones
fuesen o no erróneas, lo que quedó para
la historia fue que una gran masa de jóvenes
que hasta entonces nada habían tenido que ver
con el rock y no digamos ya con el blues, escucharon
a ZZ Top con atención, compraron sus discos
y contribuyeron a llenar las salas o estadios en los
que actuaba el grupo.
Con semejante panorama, el éxito comercial
de “Eliminator” estaba más que
cantado, por encima de ciertas desavenencias de sus
fans más radicales y reacios a evolucionar
con ellos. La escucha de los temas que conforman el
álbum resulta una experiencia tan gratificante
como sorprendente por aquella época. Su sonido
innovador y exultante en lo dinámico, a la
vez que contagioso, consiguió seducir a la
gran mayoría de oyentes que escucharon el disco.
Fue como poner al día, actualizar, un estilo
musical y un sonido que respiraba clasicismo por los
cuatro costados, pero que con esa atrevida producción,
esos arreglos y los sonidos electrónicos de
sintetizadores, adquiría una dimensión
plenamente actual y cautivadora. La única pega
era que los esquemas iban a ser excesivamente repetitivos,
pero eso es algo que sólo se empezó
a apreciar con su siguiente trabajo. Para cuando “Eliminator”
se publicó y se disfrutó, la inmensa
mayoría de gente simplemente flipaba con la
nueva orientación musical de ZZ Top.
Fueron tres los singles que elevaron a este disco
a los altares comerciales del rock: “Gimme all
your lovin’”, “Sharp dressed man”
y “Legs”, pero antes de analizar el contenido
musical de este álbum, merece la pena considerar
algo que tuvo su buena parte de responsabilidad en
dar coherencia a semejante cambio en la música
de estos tejanos. Se trata de la estética visual
del disco, que fue muy bien definida y muy inteligentemente
escogida. El protagonista de la nueva imagen de ZZ
Top iba a ser un automóvil igualmente clásico
en su género: el Ford Coupe 3 de 1933, con
sus llantas de resplandeciente brillo metálico,
un color rojo brillante y unas bandas alargadas en
forma de doble Z, en colores amarillo y negro, cruzando
horizontalmente todo el lateral. La imagen del frontal
de este coche aparecía pintada en la portada
del álbum, con sus faros encendidos y lanzando
su haz de luz a modo de llamaradas, hacia adelante.
Pero la cosa no quedaba ahí, ni mucho menos.
La banda decidió llevar esa identificación
estética hasta sus últimas consecuencias,
por lo que a la hora de realizar los vídeos
de los temas mencionados, recurrieron a dicho coche.
En todos ellos aparece el vehículo, además
de varias atractivas y seductoras chicas que, de una
manera u otra, representan ese nuevo aire musical
que ZZ Top había adquirido, seduciendo a todo
aquél que se cruzase en su camino. Los resultados
fueron enormemente productivos, ya que de inmediato
la MTV se identificó con esa propuesta estética
y musical, emitiendo los vídeos sin descanso
en su programación. El público quedó
efectivamente seducido por las imágenes y la
música que el grupo ofrecía, por lo
que no fueron pocos los que conocieron este disco
a través de sus vídeos, pero incluso
hubo mucha gente que conoció realmente al grupo
a través de la MTV y su programación
de estas filmaciones. El final siempre fue el mismo,
en cualquier caso: ir a la tienda de discos más
cercana y adquirir el álbum al que pertenecían
las canciones. Toda una operación de marketing
excepcionalmente bien dirigida y construida, que se
saldó con unos beneficios como nunca antes
se habían producido en la trayectoria de ZZ
Top., unos beneficios que continuaron con el siguiente
álbum, “Afterburner”, en el que
nuevamente utilizaron ese automóvil como imagen,
aunque ciertamente actualizado. Lo mismo hicieron
con algunos de los vídeos de dicho Lp.
En lo estrictamente musical, no cabe duda de que los
tres singles citados sustentan el éxito comercial
de este álbum. En los tres se encuentra ese
nuevo sonido, con la utilización de los sintetizadores
como potenciadores de la sección rítmica
y consiguiendo complementar los sonidos de las guitarras.
“Gimme all your lovin’” se inicia
con un bucle de batería muy característico
y clásico, típico del rock más
directo y dinámico. Sobre él se asientan
los riffs de guitarra, sucediéndose uno tras
otro, de forma encadenada, mientras los sintetizadores
van sonando de fondo, llenando los huecos con efectos
muy atmosféricos. De los tres singles, es sin
duda el que menos utiliza dichos sonidos electrónicos,
por lo que para muchos fue el mejor de ellos, si bien
no fue el que más éxito comercial dio
al grupo. La canción navega por un boogie-rock
muy contagioso, con sus tradicionales paradas rítmicas
en las que la guitarra conduce el desarrollo, incluyendo
dos partes solistas de dicho instrumento, la primera
a mitad del tema, a modo de puente, pero la segunda
al final del mismo, absolutamente espectacular y efectiva,
al más puro estilo Gibbons. “Sharp dressed
man” utiliza un sonido de sintetizador más
enfocado a potenciar la parte rítmica, con
una continuidad en la sucesión de efectos y
notas mucho más pronunciada, creando unas texturas
que igualmente enfatizan el ritmo como dan cuerpo
al sonido de las guitarras. La única pega es
que en cierto modo tapan algo el sonido del bajo,
restándole protagonismo. La estructura del
tema es la misma que la del anterior ya comentado,
con otro solo de guitarra en la mitad de la canción,
que tras una breve estrofa cantada retoma el protagonismo
y nos conduce al final del tema, por lo que realmente
estaríamos hablando de un solo de guitarra
partido por una parte vocal que lo escinde en dos
fragmentos muy próximos entre sí. Por
su parte, “Legs” fue el tema más
electrónico de los tres. En éste, los
sintetizadores simulan una percusión electrónica
y tienen una presencia mucho más grande, dominando
el sonido de forma incontestable, hasta el punto de
que le restan protagonismo incluso a la guitarra.
Quizás sea la canción menos interesante
de las tres que se publicaron como single, pero el
caso es que fue la que más alto llegó
en las listas de éxitos, y de igual manera
fue el vídeo que más gustó a
los seguidores de ZZ Top. Nuevamente tenemos una estructura
idéntica a la de los dos anteriores singles
comentados, aunque en lo que respecta a su sonido,
es el corte que menos similitud guarda de los tres
entre sí. Los riffs de Gibbons son más
cortantes, menos enlazados, e incluso los dos solos
de guitarra son ejecutados de forma menos dinámica,
a la vez que menos interesante y eficaz. En cualquier
caso, estamos hablando de un tema espectacular, que
sólo desmerece en comparación con las
otras dos joyas comentadas.
Tras los tres singles, el resto del disco se divide
entre los temas que siguen la misma tónica,
como “Got me under pressure”, “Dirty
dog” o “Bad girl” y los que suenan
más a lo que ZZ Top hacían en anteriores
trabajos. Entre todos ellos hay uno que se desmarca,
que sobresale como anecdótico: “Thug”,
el tema de la discordia, que es el más artificial
de todo el disco, incluyendo incluso percusión
electrónica y un bajo con intervenciones solistas
a base de “slap”, en plan muy funky, lo
cual le da un aire a la canción muy discotequero
para la época, muy bailable. Se trata del tema
menos interesante de “Eliminator”, que
además le hubiera ahorrado muchos quebraderos
de cabeza al grupo si no lo hubiesen incluido, como
más adelante comentaré en este artículo.
De los temas que siguen la misma tónica que
los tres singles, poco hay que contar. Son composiciones
cortadas por el mismo patrón, aunque eso sí,
de una calidad excelente. Aportan una coherencia al
álbum que no resulta para nada desdeñable.
No obstante, lo más interesante de este Lp,
aparte de los tres exitosos temas reseñados
anteriormente, es precisamente el ramillete de canciones
que en cierto modo recuerdan el sonido anterior de
ZZ Top. La balada “I need you tonight”
es un blues-rock intenso, precioso y de ritmo contagioso,
a pesar de su velocidad contenida. La guitarra, a
través de sus punteos y riffs perseverantes,
conforma la base sobre la que se sustenta un tema
que respira emoción, blues y sentimiento por
los cuatro costados. Es el tema más largo,
con sus más de seis minutos de duración,
pero en ningún momento se hace pesado, sino
al contrario. Nuevamente nos encontramos con una guitarra
solista que se expresa de forma evocadora y tremendamente
intensa y efectiva. Sin necesidad de hacer grandes
alardes técnicos, Billy Gibbons nos regala
unos punteos de auténtica academia de rock,
algo que no es nuevo en él, puesto que desde
siempre se ha caracterizado por ser un grandísimo
guitarrista, con un gusto exquisito a la hora de construir
sus solos, demostrando que los secretos del blues-rock
no existen para él. Domina a la perfección
su estilo, haciendo que su guitarra se exprese de
una forma cálida, seductora y vigorosa, tanto
en los temas acelerados como en los más lentos.
En el corte que nos ocupa, simplemente nos deja sin
palabras, haciéndose cargo de todo el protagonismo
del mismo desde su mitad hasta el final. “TV
dinners” es otro blues-rock, en este caso más
vital, en el que el apoyo de los sintetizadores se
orienta más hacia el bajo, con un ritmo más
cadencioso, más plomizo. Por su parte, “If
I could only flag her down” es un boogie-rock
de ritmo y melodía muy clásicos, que
si no fuese por el sonido de esos sintetizadores,
podría muy bien haber formado parte de “El
loco”. Un gran tema, en cualquier caso, siguiendo
el esquema típico de lo que es la música
en este álbum, con la guitarra dominándolo
todo y esa voz rasgada de Gibbons.
“Eliminator” alcanzó el puesto
9 en las listas de éxitos norteamericanas,
permaneció en ellas durante tres años
y medio, y consiguió vender más de 10
millones de copias, convirtiéndose en el disco
más exitoso de la banda. Los tres singles publicados
de este Lp fueron “Gimme all your lovin’”,
“Sharp dressed man” y “Legs”,
siendo este último el más exitoso, alcanzando
el puesto 8 en las listas de éxitos. En cuanto
a los vídeos, hay que decir que fueron también
una fuente de éxito para el grupo, ya que el
que hicieron de “Legs” consiguió
el premio al mejor vídeo de grupo de rock en
los MTV Video Awards, mientras que con el de “Sharp
dressed man” consiguieron el premio a la mejor
dirección. Es evidente que el apoyo de la MTV
jugó un papel decisivo a la hora de elevar
las ventas de este disco, así como la popularidad
de ZZ Top.
Entre las anécdotas y curiosidades que rodean
a “Eliminator” está la que hace
referencia al tema “Thug”, a la que aludíamos
antes al comentar los temas del álbum, con
un contencioso que la banda tuvo con Linden Hudson,
que denunció al grupo por no haber sido reconocido
su trabajo debidamente. Hudson declaraba haber co-escrito
gran parte de los temas que aparecen en el álbum
y, sin embargo, esto no era recogido en los créditos
del mismo. ZZ Top siempre lo negaron, por lo que se
vieron envueltos en un proceso legal de cinco años
de duración, tras el cual tuvieron que abonarle
600.000 dólares a Hudson, al demostrarse que
parte de los derechos del tema “Thug”
le pertenecían como co-autor del mismo. Eso
fue lo que se pudo demostrar, quedando en incógnita
lo que había sucedido con el resto de canciones
del disco. Este caso está bien documentado
en las publicaciones de 1984, por ejemplo en el “Houston
Chronicle” y en el “Rolling Stone Magazine”.
Tal y como se refleja en ambos, Hudson declaraba haber
sido un amigo de la banda durante mucho tiempo y haber
estado trabajando para ellos, hasta el punto de verse
envuelto en la preproducción de dos de sus
discos, siendo uno de ellos el citado “Eliminator”.
Según él, colaboró con Billy
Gibbons en varias canciones, sin que se le compensara
económicamente ni apareciese en los créditos
de ninguna de ellas. El tema “Thug”, concretamente,
lo reclamaba como escrito enteramente por él.
Según sus palabras, se encontraba en la casa
de Frank Beard, ayudándole a construir su estudio
de grabación, cuando Gibbons intentó
comprarle los derechos de la canción. Al no
acceder, el guitarrista tomó la decisión
de grabarla sin el consentimiento de Hudson. Una historia
realmente truculenta que terminó de forma bastante
sonrojante para ZZ Top.
Lo que ocurrió posteriormente a “Eliminator”
fue el comienzo de un lento declive en lo referente
a creatividad musical del grupo y también en
cuanto a éxito comercial. Fueron varios los
factores que llevaron a que ZZ Top dejasen de estar
en la cima de la popularidad, pero el primero y más
importante de ellos tiene que ver, lógicamente,
con la orientación musical que le dieron a
su carrera. No cabe duda de que “Eliminator”
fue un álbum muy importante, decisivo si se
quiere, pero también fue el inicio de la decadencia
musical de la banda, producto de sus propios errores.
No supieron o no quisieron darse cuenta de la masa
de seguidores que perdían al insistir en la
fórmula de sintetizadores en su música.
Sus fans más antiguos les dieron la espalda,
unos fans que soportaron la nueva orientación
como algo esporádico y pasajero, pero que vieron
con estupor cómo ZZ Top presentaban posteriormente
un disco, “Afterburner”, que no sólo
repetía esquemas, sino que además los
hacía aún más descarados, atreviéndose
a incluir baterías electrónicas y multitud
de percusiones artificiales. Esto fue la gota que
colmó el vaso. “Afterburner” vendió
“sólo” tres millones de discos,
lo cual era una muestra clara de que la jugada estaba
resultando perjudicial para la banda. Los nuevos seguidores
que se habían sumado al interés por
un grupo que a sus ojos se introducía de lleno
en el mundo de la comercialidad y la música
moderna, empezaban a darle la espalda y a dirigir
sus intereses hacia otras bandas más jóvenes
y con mayor reclamo en tales ámbitos musicales.
Pero esta deserción no fue del todo masiva,
por lo que con “Afterburner” aún
tuvieron un disco muy exitoso, lo cual terminó
de confundir al grupo. Pensaron que la bajada en las
ventas era sólo un hecho coyuntural y terminaron
de arruinar su popularidad con un álbum como
“Recycler”, que no se sabía muy
bien hacia dónde se dirigía. Esta confusión
terminó de enterrar las expectativas depositadas
por los fans en ZZ Top, que vieron cómo su
carrera degeneraba irremisiblemente. Ya no volverían
a levantar cabeza, a pesar de sus intentos por mantener
su estilo clásico con posteriores trabajos.
Simplemente, no tenían ya la credibilidad necesaria.
Afortunadamente para ellos, su trayectoria anterior
era más que suficiente para mantenerlos como
la gran banda que históricamente siempre han
sido. Otros grupos, con argumentos más contundentes
y acordes con los gustos de los 80, ocuparon el lugar
que ellos habían tenido durante un año.
Bandas como Bon Jovi, Def Leppard, etc., tenían
lo que no tenían los de Texas: atractivo físico.
Este hecho no era importante para los fans tradicionales
de ZZ Top, pero sí que lo era para buena parte
de esa masa de compradores que simplemente habían
conectado con ellos por sonar “modernos”,
y que casi siempre suele ser un tipo de público
excesivamente voluble y nada fiel. Simplemente, se
fijaron en otras bandas más acordes con sus
gustos. Por otro lado, los desencantados de “Afterburner”
encontraron en otras bandas clásicas que sí
se mantenían más o menos fieles a sus
principios musicales, el reclamo para comprar sus
discos y asistir a sus conciertos. Cuando el grupo
quiso reaccionar ya era demasiado tarde y muchos de
sus seguidores desencantados ya no se sentían
identificados con lo que ZZ Top hacían, aunque
desapareciesen las percusiones electrónicas
y los sintetizadores. Pero quizás lo que realmente
importa a la hora de enfrentarse a “Eliminator”
es recordarlo como una auténtica obra maestra
del rock y, sin duda, el disco más exitoso
e importante en la carrera de la banda. Es ahora tu
turno, querido lector, el de volver a escuchar esta
joya y sacar tus propias conclusiones, que son las
que verdaderamente han de contar para ti, las que
te harán amar u odiar a este álbum y
a esta banda. Yo, por mi parte, ya sabes lo que opino
y así te lo he hecho llegar
.
| FICHA
TÉCNICA
|
|
TRACKLIST |
Gimme All Your Lovin, Got Me Under Pressure,
Sharp Dressed Man, I Need You Tonight, I Got
the Six, Legs, Thug, TV Dinners, Dirty Dog,
If I Could Only Flag Her Down, Bad Girl |
|
MÚSICOS |
-Frank
Beard: Batería
-Billy Gibbons: Guitarras, Vocales
-Dusty Hill: Bajo
|
PRODUCCIÓN |
Bill
Ham |
GÉNERO |
Rock |
PAÍS |
Estados
Unidos |
COMPAÑÍA |
Warner
Records |
WEB |
www.zztop.com |
|
|
|