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ZZ TOP
Eliminator (1983)

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Mundorock
Reseña por Fran García
(Cortesía de THIS IS ROCK)

Tras un disco tan fantástico como “Degüello”, en el que ZZ Top en cierto modo recuperaban la vena creativa que no tenían desde el afamado “Tres hombres”, la banda cayó en un nuevo bache a nivel musical, publicando dos años después, en 1981, “El loco”, un álbum excesivamente previsible y en el que empezaba a ser ya demasiado evidente que la fórmula utilizada a lo largo de su carrera estaba dando clarísimos síntomas de agotamiento. ZZ Top necesitaban un revulsivo para poder regresar a lo más alto de las listas (aunque sus discos siempre se habían vendido muy bien, sobre todo en los Estados Unidos), pero también para demostrar que su calidad musical no se estaba acabando y que eran capaces de sorprender de nuevo a público y crítica. Lo consiguieron, ¡vaya si lo consiguieron!, pero fue la última vez que llegaron a lograrlo. Resulta curioso que un grupo compuesto por tres hombres tenga precisamente ese número de discos, tres, como los más destacados en su carrera, siendo muy difícil, por no decir imposible, decantarse por uno sobre los otros dos. Hablamos, evidentemente, de esa terna genial que estaba compuesta por “Tres hombres”, “Degüello” y “Eliminator”.

Una cosa estaba clara para los componentes de ZZ Top: el nuevo disco tenía que sonar diferente, fresco, sorprendente, pero al mismo tiempo conservar toda la esencia del grupo, esa esencia que mezclaba el blues, el boogie, el rock y las raíces sureñas de forma magistral, consiguiendo un sonido peculiar que los desmarcaba de otras bandas como Lynyrd Skynyrd, Allman Brothers, etc. La faceta más lúdica, más rítmica, que siempre había estado presente en la música de ZZ Top, tenía que seguir siendo su seña de identidad. Eran los primeros años de la década de los 80 y el rock estaba girando hacia producciones en las que la percusión se mostraba mucho más contundente, las líneas de bajo adquirían una relevancia trascendental y, sobre todo, los sintetizadores llenaban gran cantidad de espacios sonoros que en la anterior década eran ocupados por la voz, la guitarra o por la propia intensidad emotivo-musical de la banda. En los 80 todo tenía que ser más inmediato, más pulido y, a la vez, más simple en su asimilación. Se necesitaba un productor que supiese incardinar la música del grupo en la época que les había tocado vivir. El elegido fue Bill Ham, que tuvo el acierto de llevar por buen camino ese cambio musical en la banda. Dicho cambio se basó fundamentalmente en la adición de sintetizadores a la música del grupo, así como una aceleración del ritmo y la melodía, consiguiendo que los nuevos temas adquirieran mayor dinamismo y espectacularidad. La adictiva guitarra de Billy Gibbons se vio realzada por las aportaciones que los sintetizadores hacían, apoyando a la perfección los riffs contagiosos que iban siendo desplegados con la maestría tradicional a la que nos tenía ya acostumbrados. Pero lo que realmente convirtió a “Eliminator” en un disco rompedor fue la aquilatada mezcla entre vanguardismo musical y esas raíces blues sureñas que siempre habían definido a la perfección lo que era el sonido de la banda. Sin perder ese gusto añejo, tradicional, consiguieron revitalizar su estilo y elaborar un sonido actualizado, muy adictivo y de fácil asimilación. El mérito fundamental es de Billy Gibbons y su fantástica forma de tocar la guitarra, alabada por genios como el mismísimo Jeff Beck, que en una entrevista declaró que Gibbons era uno de los mejores guitarristas del rock, no tanto por su técnica, que era y sigue siendo muy buena, sino también por su forma de hacer sonar la guitarra y de crear ritmos y riffs de indudable atractivo.

Uno de los elementos que más protagonismo cobraron en “Eliminator” fue el ritmo. Hasta este álbum, ZZ Top se habían movido por los parámetros del blues-rock con base boogie y raíces sureñas, pero siempre dentro de un sonido más o menos clásico, que en todo momento recordaba a los 70. Incluso “El loco”, con toda su aportación melódica, no dejaba de ser un trabajo de claro regusto setentero, lo cual a principios de los 80 empezaba a verse como algo en cierto modo caduco. Con la llegada de “Eliminator”, el ritmo se hizo más trepidante, se aceleraron los temas y se aproximaron en cierta medida a un sonido que en esa época estaba causando furor: el sonido disco. Esto podría haber sido un aspecto muy negativo para el grupo, ya que ese tipo de música era claramente denostada entre el público más rockero. De hecho, parte de ese público renegó en principio de este álbum, aunque posteriormente se rindieron a la evidencia. La apuesta le salió bien a ZZ Top, que vieron cómo los sectores más poppies de su potencial audiencia abrazaban “Eliminator” con absoluto deleite y convencimiento, viendo en este disco un trabajo de calidad que, como ventaja añadida, les permitía divertirse y bailarlo en las discotecas. Al mismo tiempo, la masa de seguidores de la new wave descubrió que un grupo de los considerados ya veteranos podía ofrecer algo que aportaba nuevas ideas y perspectivas a un sonido que se nutría de infinitas fuentes. Es interesante recordar en este sentido que dentro de la new wave se encontraban bandas tan distintas como Blondie, Police, Pretenders, The Cars, Madness, Duran Duran, Talking Heads y un largo etcétera, que daban un total y variopinto colorido a dicho movimiento musical. Para muchos de sus seguidores, ZZ Top ofrecían algo que en cierto modo sonaba a new wave, con esos sonidos electrónicos dominando la base rítmica y esa batería poderosa y contundente marcando un ritmo definido y constante, como si de una caja de ritmos se tratase. Poco importa que dichas consideraciones fuesen o no erróneas, lo que quedó para la historia fue que una gran masa de jóvenes que hasta entonces nada habían tenido que ver con el rock y no digamos ya con el blues, escucharon a ZZ Top con atención, compraron sus discos y contribuyeron a llenar las salas o estadios en los que actuaba el grupo.

Con semejante panorama, el éxito comercial de “Eliminator” estaba más que cantado, por encima de ciertas desavenencias de sus fans más radicales y reacios a evolucionar con ellos. La escucha de los temas que conforman el álbum resulta una experiencia tan gratificante como sorprendente por aquella época. Su sonido innovador y exultante en lo dinámico, a la vez que contagioso, consiguió seducir a la gran mayoría de oyentes que escucharon el disco. Fue como poner al día, actualizar, un estilo musical y un sonido que respiraba clasicismo por los cuatro costados, pero que con esa atrevida producción, esos arreglos y los sonidos electrónicos de sintetizadores, adquiría una dimensión plenamente actual y cautivadora. La única pega era que los esquemas iban a ser excesivamente repetitivos, pero eso es algo que sólo se empezó a apreciar con su siguiente trabajo. Para cuando “Eliminator” se publicó y se disfrutó, la inmensa mayoría de gente simplemente flipaba con la nueva orientación musical de ZZ Top.

Fueron tres los singles que elevaron a este disco a los altares comerciales del rock: “Gimme all your lovin’”, “Sharp dressed man” y “Legs”, pero antes de analizar el contenido musical de este álbum, merece la pena considerar algo que tuvo su buena parte de responsabilidad en dar coherencia a semejante cambio en la música de estos tejanos. Se trata de la estética visual del disco, que fue muy bien definida y muy inteligentemente escogida. El protagonista de la nueva imagen de ZZ Top iba a ser un automóvil igualmente clásico en su género: el Ford Coupe 3 de 1933, con sus llantas de resplandeciente brillo metálico, un color rojo brillante y unas bandas alargadas en forma de doble Z, en colores amarillo y negro, cruzando horizontalmente todo el lateral. La imagen del frontal de este coche aparecía pintada en la portada del álbum, con sus faros encendidos y lanzando su haz de luz a modo de llamaradas, hacia adelante. Pero la cosa no quedaba ahí, ni mucho menos. La banda decidió llevar esa identificación estética hasta sus últimas consecuencias, por lo que a la hora de realizar los vídeos de los temas mencionados, recurrieron a dicho coche. En todos ellos aparece el vehículo, además de varias atractivas y seductoras chicas que, de una manera u otra, representan ese nuevo aire musical que ZZ Top había adquirido, seduciendo a todo aquél que se cruzase en su camino. Los resultados fueron enormemente productivos, ya que de inmediato la MTV se identificó con esa propuesta estética y musical, emitiendo los vídeos sin descanso en su programación. El público quedó efectivamente seducido por las imágenes y la música que el grupo ofrecía, por lo que no fueron pocos los que conocieron este disco a través de sus vídeos, pero incluso hubo mucha gente que conoció realmente al grupo a través de la MTV y su programación de estas filmaciones. El final siempre fue el mismo, en cualquier caso: ir a la tienda de discos más cercana y adquirir el álbum al que pertenecían las canciones. Toda una operación de marketing excepcionalmente bien dirigida y construida, que se saldó con unos beneficios como nunca antes se habían producido en la trayectoria de ZZ Top., unos beneficios que continuaron con el siguiente álbum, “Afterburner”, en el que nuevamente utilizaron ese automóvil como imagen, aunque ciertamente actualizado. Lo mismo hicieron con algunos de los vídeos de dicho Lp.

En lo estrictamente musical, no cabe duda de que los tres singles citados sustentan el éxito comercial de este álbum. En los tres se encuentra ese nuevo sonido, con la utilización de los sintetizadores como potenciadores de la sección rítmica y consiguiendo complementar los sonidos de las guitarras. “Gimme all your lovin’” se inicia con un bucle de batería muy característico y clásico, típico del rock más directo y dinámico. Sobre él se asientan los riffs de guitarra, sucediéndose uno tras otro, de forma encadenada, mientras los sintetizadores van sonando de fondo, llenando los huecos con efectos muy atmosféricos. De los tres singles, es sin duda el que menos utiliza dichos sonidos electrónicos, por lo que para muchos fue el mejor de ellos, si bien no fue el que más éxito comercial dio al grupo. La canción navega por un boogie-rock muy contagioso, con sus tradicionales paradas rítmicas en las que la guitarra conduce el desarrollo, incluyendo dos partes solistas de dicho instrumento, la primera a mitad del tema, a modo de puente, pero la segunda al final del mismo, absolutamente espectacular y efectiva, al más puro estilo Gibbons. “Sharp dressed man” utiliza un sonido de sintetizador más enfocado a potenciar la parte rítmica, con una continuidad en la sucesión de efectos y notas mucho más pronunciada, creando unas texturas que igualmente enfatizan el ritmo como dan cuerpo al sonido de las guitarras. La única pega es que en cierto modo tapan algo el sonido del bajo, restándole protagonismo. La estructura del tema es la misma que la del anterior ya comentado, con otro solo de guitarra en la mitad de la canción, que tras una breve estrofa cantada retoma el protagonismo y nos conduce al final del tema, por lo que realmente estaríamos hablando de un solo de guitarra partido por una parte vocal que lo escinde en dos fragmentos muy próximos entre sí. Por su parte, “Legs” fue el tema más electrónico de los tres. En éste, los sintetizadores simulan una percusión electrónica y tienen una presencia mucho más grande, dominando el sonido de forma incontestable, hasta el punto de que le restan protagonismo incluso a la guitarra. Quizás sea la canción menos interesante de las tres que se publicaron como single, pero el caso es que fue la que más alto llegó en las listas de éxitos, y de igual manera fue el vídeo que más gustó a los seguidores de ZZ Top. Nuevamente tenemos una estructura idéntica a la de los dos anteriores singles comentados, aunque en lo que respecta a su sonido, es el corte que menos similitud guarda de los tres entre sí. Los riffs de Gibbons son más cortantes, menos enlazados, e incluso los dos solos de guitarra son ejecutados de forma menos dinámica, a la vez que menos interesante y eficaz. En cualquier caso, estamos hablando de un tema espectacular, que sólo desmerece en comparación con las otras dos joyas comentadas.

Tras los tres singles, el resto del disco se divide entre los temas que siguen la misma tónica, como “Got me under pressure”, “Dirty dog” o “Bad girl” y los que suenan más a lo que ZZ Top hacían en anteriores trabajos. Entre todos ellos hay uno que se desmarca, que sobresale como anecdótico: “Thug”, el tema de la discordia, que es el más artificial de todo el disco, incluyendo incluso percusión electrónica y un bajo con intervenciones solistas a base de “slap”, en plan muy funky, lo cual le da un aire a la canción muy discotequero para la época, muy bailable. Se trata del tema menos interesante de “Eliminator”, que además le hubiera ahorrado muchos quebraderos de cabeza al grupo si no lo hubiesen incluido, como más adelante comentaré en este artículo. De los temas que siguen la misma tónica que los tres singles, poco hay que contar. Son composiciones cortadas por el mismo patrón, aunque eso sí, de una calidad excelente. Aportan una coherencia al álbum que no resulta para nada desdeñable. No obstante, lo más interesante de este Lp, aparte de los tres exitosos temas reseñados anteriormente, es precisamente el ramillete de canciones que en cierto modo recuerdan el sonido anterior de ZZ Top. La balada “I need you tonight” es un blues-rock intenso, precioso y de ritmo contagioso, a pesar de su velocidad contenida. La guitarra, a través de sus punteos y riffs perseverantes, conforma la base sobre la que se sustenta un tema que respira emoción, blues y sentimiento por los cuatro costados. Es el tema más largo, con sus más de seis minutos de duración, pero en ningún momento se hace pesado, sino al contrario. Nuevamente nos encontramos con una guitarra solista que se expresa de forma evocadora y tremendamente intensa y efectiva. Sin necesidad de hacer grandes alardes técnicos, Billy Gibbons nos regala unos punteos de auténtica academia de rock, algo que no es nuevo en él, puesto que desde siempre se ha caracterizado por ser un grandísimo guitarrista, con un gusto exquisito a la hora de construir sus solos, demostrando que los secretos del blues-rock no existen para él. Domina a la perfección su estilo, haciendo que su guitarra se exprese de una forma cálida, seductora y vigorosa, tanto en los temas acelerados como en los más lentos. En el corte que nos ocupa, simplemente nos deja sin palabras, haciéndose cargo de todo el protagonismo del mismo desde su mitad hasta el final. “TV dinners” es otro blues-rock, en este caso más vital, en el que el apoyo de los sintetizadores se orienta más hacia el bajo, con un ritmo más cadencioso, más plomizo. Por su parte, “If I could only flag her down” es un boogie-rock de ritmo y melodía muy clásicos, que si no fuese por el sonido de esos sintetizadores, podría muy bien haber formado parte de “El loco”. Un gran tema, en cualquier caso, siguiendo el esquema típico de lo que es la música en este álbum, con la guitarra dominándolo todo y esa voz rasgada de Gibbons.

“Eliminator” alcanzó el puesto 9 en las listas de éxitos norteamericanas, permaneció en ellas durante tres años y medio, y consiguió vender más de 10 millones de copias, convirtiéndose en el disco más exitoso de la banda. Los tres singles publicados de este Lp fueron “Gimme all your lovin’”, “Sharp dressed man” y “Legs”, siendo este último el más exitoso, alcanzando el puesto 8 en las listas de éxitos. En cuanto a los vídeos, hay que decir que fueron también una fuente de éxito para el grupo, ya que el que hicieron de “Legs” consiguió el premio al mejor vídeo de grupo de rock en los MTV Video Awards, mientras que con el de “Sharp dressed man” consiguieron el premio a la mejor dirección. Es evidente que el apoyo de la MTV jugó un papel decisivo a la hora de elevar las ventas de este disco, así como la popularidad de ZZ Top.

Entre las anécdotas y curiosidades que rodean a “Eliminator” está la que hace referencia al tema “Thug”, a la que aludíamos antes al comentar los temas del álbum, con un contencioso que la banda tuvo con Linden Hudson, que denunció al grupo por no haber sido reconocido su trabajo debidamente. Hudson declaraba haber co-escrito gran parte de los temas que aparecen en el álbum y, sin embargo, esto no era recogido en los créditos del mismo. ZZ Top siempre lo negaron, por lo que se vieron envueltos en un proceso legal de cinco años de duración, tras el cual tuvieron que abonarle 600.000 dólares a Hudson, al demostrarse que parte de los derechos del tema “Thug” le pertenecían como co-autor del mismo. Eso fue lo que se pudo demostrar, quedando en incógnita lo que había sucedido con el resto de canciones del disco. Este caso está bien documentado en las publicaciones de 1984, por ejemplo en el “Houston Chronicle” y en el “Rolling Stone Magazine”. Tal y como se refleja en ambos, Hudson declaraba haber sido un amigo de la banda durante mucho tiempo y haber estado trabajando para ellos, hasta el punto de verse envuelto en la preproducción de dos de sus discos, siendo uno de ellos el citado “Eliminator”. Según él, colaboró con Billy Gibbons en varias canciones, sin que se le compensara económicamente ni apareciese en los créditos de ninguna de ellas. El tema “Thug”, concretamente, lo reclamaba como escrito enteramente por él. Según sus palabras, se encontraba en la casa de Frank Beard, ayudándole a construir su estudio de grabación, cuando Gibbons intentó comprarle los derechos de la canción. Al no acceder, el guitarrista tomó la decisión de grabarla sin el consentimiento de Hudson. Una historia realmente truculenta que terminó de forma bastante sonrojante para ZZ Top.

Lo que ocurrió posteriormente a “Eliminator” fue el comienzo de un lento declive en lo referente a creatividad musical del grupo y también en cuanto a éxito comercial. Fueron varios los factores que llevaron a que ZZ Top dejasen de estar en la cima de la popularidad, pero el primero y más importante de ellos tiene que ver, lógicamente, con la orientación musical que le dieron a su carrera. No cabe duda de que “Eliminator” fue un álbum muy importante, decisivo si se quiere, pero también fue el inicio de la decadencia musical de la banda, producto de sus propios errores. No supieron o no quisieron darse cuenta de la masa de seguidores que perdían al insistir en la fórmula de sintetizadores en su música. Sus fans más antiguos les dieron la espalda, unos fans que soportaron la nueva orientación como algo esporádico y pasajero, pero que vieron con estupor cómo ZZ Top presentaban posteriormente un disco, “Afterburner”, que no sólo repetía esquemas, sino que además los hacía aún más descarados, atreviéndose a incluir baterías electrónicas y multitud de percusiones artificiales. Esto fue la gota que colmó el vaso. “Afterburner” vendió “sólo” tres millones de discos, lo cual era una muestra clara de que la jugada estaba resultando perjudicial para la banda. Los nuevos seguidores que se habían sumado al interés por un grupo que a sus ojos se introducía de lleno en el mundo de la comercialidad y la música moderna, empezaban a darle la espalda y a dirigir sus intereses hacia otras bandas más jóvenes y con mayor reclamo en tales ámbitos musicales. Pero esta deserción no fue del todo masiva, por lo que con “Afterburner” aún tuvieron un disco muy exitoso, lo cual terminó de confundir al grupo. Pensaron que la bajada en las ventas era sólo un hecho coyuntural y terminaron de arruinar su popularidad con un álbum como “Recycler”, que no se sabía muy bien hacia dónde se dirigía. Esta confusión terminó de enterrar las expectativas depositadas por los fans en ZZ Top, que vieron cómo su carrera degeneraba irremisiblemente. Ya no volverían a levantar cabeza, a pesar de sus intentos por mantener su estilo clásico con posteriores trabajos. Simplemente, no tenían ya la credibilidad necesaria. Afortunadamente para ellos, su trayectoria anterior era más que suficiente para mantenerlos como la gran banda que históricamente siempre han sido. Otros grupos, con argumentos más contundentes y acordes con los gustos de los 80, ocuparon el lugar que ellos habían tenido durante un año. Bandas como Bon Jovi, Def Leppard, etc., tenían lo que no tenían los de Texas: atractivo físico. Este hecho no era importante para los fans tradicionales de ZZ Top, pero sí que lo era para buena parte de esa masa de compradores que simplemente habían conectado con ellos por sonar “modernos”, y que casi siempre suele ser un tipo de público excesivamente voluble y nada fiel. Simplemente, se fijaron en otras bandas más acordes con sus gustos. Por otro lado, los desencantados de “Afterburner” encontraron en otras bandas clásicas que sí se mantenían más o menos fieles a sus principios musicales, el reclamo para comprar sus discos y asistir a sus conciertos. Cuando el grupo quiso reaccionar ya era demasiado tarde y muchos de sus seguidores desencantados ya no se sentían identificados con lo que ZZ Top hacían, aunque desapareciesen las percusiones electrónicas y los sintetizadores. Pero quizás lo que realmente importa a la hora de enfrentarse a “Eliminator” es recordarlo como una auténtica obra maestra del rock y, sin duda, el disco más exitoso e importante en la carrera de la banda. Es ahora tu turno, querido lector, el de volver a escuchar esta joya y sacar tus propias conclusiones, que son las que verdaderamente han de contar para ti, las que te harán amar u odiar a este álbum y a esta banda. Yo, por mi parte, ya sabes lo que opino y así te lo he hecho llegar
.

FICHA TÉCNICA
TRACKLIST
Gimme All Your Lovin, Got Me Under Pressure, Sharp Dressed Man, I Need You Tonight, I Got the Six, Legs, Thug, TV Dinners, Dirty Dog, If I Could Only Flag Her Down, Bad Girl
MÚSICOS
-Frank Beard: Batería
-Billy Gibbons: Guitarras, Vocales
-Dusty Hill: Bajo

PRODUCCIÓN
Bill Ham
GÉNERO
Rock
PAÍS
Estados Unidos
COMPAÑÍA
Warner Records
WEB
www.zztop.com