CURTIS ELLER'S AMERICAN CIRCUS
Taking Up Serpents Again (2004)
95%
Crítica por Hugo Roca -Mayo 2007- |
Curtis
Eller es nostálgico, toca el banjo y su taimada
pluma, cáustica y sardónica, cobra vida
a través de un canto acendrado que en vivo
acompaña de acrobacias y cabriolas; su complexión
física es enjuta y sus ojos aguzados como ascuas;
su rostro enérgico, casi explosivo, esconde
una arcana tristeza que sofoca en su rojiza y rizada
cabellera.
Le
canta a todo lo que extraña, sus añoranzas
se convierten en la pulsión primordial que
lo inspira y hace gritar; Buster Keaton murió
antes de que él naciese, ecuante es el caso
de Elvis, pero este músico oriundo de Nueva
York los recrea en su mente y, en cierta forma, idealiza
para posteriormente escribir sobre el pasado perfecto
que cobra vida en su último álbum: Taking
Up Serpents Again.
Acompañado
por su banda, American Circus, en éste, su
tercer disco, presenta 10 canciones que logran conjugar
la sátira burlesca, impetuosa y dionisíaca,
con la disciplina académica, rigurosa y correcta,
creando una de las mejores propuestas sonoras de los
últimos cinco años.
A
diferencia de tantos otros grupos llamados alternativos
que mezclan géneros y ritmos creyendo que la
creación es endógena, Curtis Eller parte
de la técnica para describir los procesos creativos
y obtener un sonido particular, atrayente en abundancia
para quienes buscan salir de tanta música popular
consuetudinaria.
En
la canción que abre, bautizada bajo el mismo
nombre que el álbum, el banjo es acompañado
por un templado bajo; la simplicidad estructural exige
enorme expresividad vocal, que se alcanza gracias
a una técnica atildada que consigue diferentes
módulos en una misma línea melódica.
Para el climax de la copla, un coro formado por tres
mujeres cantando en tiple ornamenta la tonada, matizándola
con distintos relieves sonoros, haciendo de Taking
Up Serpents Again el epítome perfecto para
lo que se viene.
En
Hide that Scar el coro se convierte en un eco blusero
que parece perseguir a la voz principal al tiempo
que el canto frenético sugiere “darle
a los niños cocaína para que aguanten
despiertos las noches”
Canciones
más lentas como Coney Island Blue, Amelia Earhart
y Stagecoach permiten centrarse en la descripción
de situaciones, lugares, sentimientos, ciudades o,
como es el caso de Buster Keaton, la mejor balada
del álbum, la disección de un recuerdo
que nunca ocurrió.
Sugar
in my Coffin puede que sea la canción más
emblemática, junto con la homónima,
ya que líricamente engloba las diferentes facetas
que se manejan a lo largo del disco: melancolía,
crítica política, ironía y energía,
“cuando esté muerto quiero un poco de
azúcar en mi ataúd, si tengo que irme
quiero un poco de azúcar en mi ataúd”,
ese es el deseo de un joven adulto inconforme con
su presidente, con la sociedad y que lleva una vida
pasional que encuentra reposo en la comicidad; musicalmente,
la canción incluye la incursión de coros
y variación en la instrumentación conforme
los versos avanzan.
Finalmente,
en Stephen Foster, Curtis se convierte en un trovador
con espíritu de juglar al narrar la muerte
de uno de los villanos del pueblo con una composición
propia, con cierto aire noble, pero siempre buscando
divertir, “éste es el lugar donde Stephen
Foster murió, y ésta la canción
que le quitó su honor”, canta mientras
el pueblo baila.
| FICHA
TÉCNICA
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TRACKLIST |
Taking
Up Serpents Again, Hide That Scar, Buster Keaton,
Sugar In My Coffin, Coney Island Blue, Stephen
Foster, Two of Us, Amelia Earhart, Stagecoach |
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MÚSICOS |
-Curtis
Eller: Banjo, Vocales
-Liisa Yonker: Armonías Vocales
-Marilee Eitner: Caja de Música, Vocales
-Joseph DeJarnette: Bajo
-Chris Moore: Batería
-Joe Exley: Tuba
-Gary Langol: Piano |
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PRODUCCIÓN |
----- |
GÉNERO |
Rock/Folk
Rock |
PAÍS |
Estados
Unidos |
COMPAÑÍA |
Indie |
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WEB |
www.curtiseller.com |