Warrant
Born Again (2006)
35%



(Crítica por Jon Tyler, Mayo 2006)

Vuelve Warrant, una de las bandas más reconocidas del Hard–Glam de fines de los ochenta y principios de los noventa; su carrera, aunque quizás un tanto olvidada, fue realmente próspera, y podemos destacar sus 8 millones de discos vendidos, o sus cinco números uno en la MTV; pero estos datos son engañosos, puesto que la popularidad de Warrant depende excepcionalmente de la fortuna de sus dos primeros trabajos: Dirty Rotten Filthy Stinking Rich y el celebérrimo Cherry Pie. La trayectoria posterior de la banda, amén de caótica, resultó bastante compleja y muy alejada de sus exitosos comienzos.

Dog Eat Dog, en 1992, fue el comienzo del desencuentro con el público; se considera que la banda trató de incorporarse a la arrolladora ola del grunge, y lo cierto es que se desprendieron muy rápido de sus señas de identidad como banda hardrockera, pero, opino que fue un álbum incomprendido por navegar entre dos aguas, e injustamente valorado. La calidad compositiva de la banda mejoró notablemente, así como la lírica (reconozcamos que las letras de las bandas de rock ochentero eran un tanto penosas), que se volvió bastante seria; Dog Eat Dog tiene para mí un enorme valor, y algunas canciones inolvidables, como Andy Warhol Was Right. Eso sí, es un disco muy complejo.

A partir de ahí, Warrant comenzó a decaer, sumergiéndose en las corrientes del grunge y el rock alternativo con Ultraphobic, que dentro de ser un disco malo, no es lamentable (tiene un par de canciones de interés); lamentable es, sin embargo, la sucesión interminable de recopilatorios y directos que en muchas ocasiones no tenían más motivo que el de explotar sin piedad la imagen de una banda que aún podía generar algún beneficio. Sería ocioso mencionar todas las operaciones de marketing destinadas a que Warrant tuviera alguna presencia (por su pasado, y por un puñado de canciones nuevas desperdigadas) en la escena, pero hay que destacar sin duda el vergonzoso timo de Rockin' Tall (en Internet seguramente abunda información).

Curiosamente, la promoción oficial del presente trabajo, Born Again, interrumpe la historia de Warrant en el Dog Eat Dog, se salta ¡¡catorce años!! de la banda, y enlaza con la actualidad. Como campaña promocional puede resultar justificable, pero la operación es demasiado evidente.

Born Again, no podía ser de otra manera, es un disco mediocre, digno de la mediocre historia de una banda con capacidad para haber sido una de las grandes, y no cabe más que recomendar a los sufridos fans de Warrant que no se lo compren, que Dog Eat Dog fue el último capítulo de un grupo serio (si acaso, que echen un vistazo a Ultraphobic) y que se olviden de este experimento.

El experimento en cuestión cuenta con el reemplazo del cantante Jani Lane por Jamie St. James, conocido por su trabajo al frente de Black ´n´ Blue (y no en Keel, como deja entrever la promoción; en dicha banda solo puso coros en un disco, The Final Frontier); aunque Black ´n´ Blue tienen canciones interesantes, sobre todo en su Without Love, nunca me han acabado de llenar; yo sospechaba que era por culpa de St. James, y este disco de Warrant me lo ha confirmado: no tengo nada personal contra él, simplemente me parece un mal vocalista, que no imprime fuerza a las canciones y que técnicamente está muy limitado.

La producción no le ha ayudado: Born Again es, cuando menos, un disco insuficientemente trabajado y, siendo severos, tiene un sonido un punto por debajo de “correcto” y dos puntos por encima de “maquetero”. Es limpio, se distinguen los instrumentos y la guitarra principal suena bien, pero el tratamiento de voces, coros, batería y bajo es horrible.

El estilo de las composiciones no tiene nada que ver con los primeros Warrant; absolutamente nada que ver. La referencia podría ser Ultraphobic, pero creo que con este disco la banda abre una nueva etapa. Nunca han sido una banda de temas excesivamente duros ni con muchos adornos, y tampoco rápidos, pero es que en esta ocasión nos encontramos ante doce canciones cortadas todas por el mismo patrón: lentas, pesadas (en el sentido literal y no peyorativo), con un riff conductor que dibuja siempre la misma línea, voces desvaídas que apenas cambian de intensidad, coros sin ningún tipo de fuerza, y una ausencia muy notoria de melodías y cambios.

Es decir, todo lo que pueda gustar a los hardrockeros ha desaparecido, ni siquiera quedan atisbos; ¿posibles regencias?: este disco puede recordar a las cosas más apagadas de Dokken, al Shine de Tyketto, a las canciones lentas (que no baladas, ojo) de Black ´n´ Blue…

En resúmen, es un trabajo horrible, rodeado de una amnesia ofensiva y precedido de una década de despropósitos, del que Jani Lane puede estar orgulloso de haberse desmarcado; no tengo muy claro porqué dejó la banda, ni me importa demasiado. Es un buen cantante, sin ser espectacular, pero es capaz de imprimir personalidad y fuerza a temas difíciles. Seguiré con atención sus proyectos. Dudo mucho que vuelva a acercarme a un disco de Warrant si Jani no vuelve. Los muy fans de Warrant, que escuchen el noveno corte, Down In Diamonds y, si les parece realmente bueno, que le den una opción al resto del disco.

Devils Juice. Canción de ritmo lento y riff repetitivo, bastante asimilable a algún tipo de rock moderno que triunfa en las radios; la voz se me hace monótona sobre todo por los coros arrastrados, que alargan palabras de modo cansino. Tampoco hay cambios que justifiquen una canción de melodía tan lineal, ni un gran solo; creo que es un tema intrascendente y, por la posición que ocupa en el disco, contraproducente.

Dirty Jack. No difiere mucho de la anterior, el riff es lineal y repetitivo, pero la melodía y los coros son bastante más alegres, aunque el concepto sea similar; posiblemente los toques sureños en alguna guitarra y en el ritmo general hagan la canción más digerible.

Bourbon County Line. Sugerente título para un corte bastante más reseñable que los anteriores, por un algún cambio de melodía acompañado por coros, pero no abandona los ritmos pesados y el riff repetitivo que conduce la canción. En el momento previo al solo hay un parón bien conducido, y el punteo en sí reviste cierto interés. James St. James mejor que las canciones precedentes.

Hell, CA. Este tema se acerca un poco más a lo bueno de los primeros Warrant, con un estribillo melódico y un tempo general más amigable, pero los coros siguen teniendo una lentitud insoportable en algunos puntos. El solo resulta inexplicablemente trivial.

Angels. La oportunidad que se le hubiera podido dar al disco se desvanece con esta fastidiosa canción, en la que las voces parecen de maqueta y las melodías están por los suelos.

Love Strikes Like Lightning. Más de lo mismo, desde otro ángulo; ya no sé que comentar.

Gimmer es un medio tiempo también muy pesado e irrelevante, que cuando cae hacia la vertiente baladística parece de provecho, pero que no se despega de la mediocridad general.
Rollercoaster es un tema algo más movido de lo habitual, pero bueno, tampoco podemos decir que sea nada del otro mundo.

Down In Diamonds es la mejor canción del disco; James canta con muchas más ganas y los coros al fin están tratados como si hablásemos de una banda profesional. Es un corte cañero, un poco más acelerado que los demás, pero que tiene un estribillo pegadizo y varias partes con melodías muy valorables.

Velvet Noose, Roxy y Good Times tampoco aportan nada nuevo al comentario.

 FICHA TÉCNICA
TracklistDevils juice, Dirty Jack, Bourbon county line, Hell CA., Angels, Love strikes like lighting, Glimmer, Roller coaster, Down in diamonds, Velvet noose, Roxy, Good times
Músicos-Jamie St. James: Vocales
-Joey Allen: Guitarras
-Erik Turner: Guitarras
-Jerry Dixon: Bajo
-Steven Sweet: Batería
ProducciónPat Regan
GéneroHard Rock
PaísEstados Unidos
CompañíaCleopatra Records
Webwww.cleorecs.com



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