Closure
Closure (2003)
97%



(Crítica por Juan Pablo Serra, Noviembre 2006)

Closure fueron la sorpresa del verano 2003 dentro del rock alternativo y, también, fueron una revelación para muchos aficionados al rock melódico que empezaban ya a vislumbrar que en el rock alternativo comercial estaba la verdadera reencarnación del hard rock melódico. Por aquel entonces, DoubleDrive nos habían gustado pero nos dejaron insatisfecho, el de Socialburn fue un debut sonado pero mejorable, 3 Doors Down triunfaban pero a base de una fórmula repetitiva, 12 Stones tenían temas destacables pero sin llegar a constituir una referencia y el segundo disco de Nickelback apenas se apartaba de su fórmula de éxito. En medio de todos ellos, apareció Closure, un cuarteto angelino que recoge influencias de muchas partes pero sonando absolutamente original. Les quedaba trabajo por delante: el tema inicial, Look Out Below, fue incluido en la banda sonora del film de terror Darkness Falls, pero todo el disco estaba lleno de potenciales singles que podrían hacer sin duda a esta banda la favorita de muchos aficionados.

Entre Nickelback y Tonic

Lo que más llama la atención de Closure es la dureza de su sonido y, paradójicamente, lo asequible que resulta. O sea, algo parecido a lo que ocurre con Nickelback, el grupo al que más recuerda Closure, pero de cuyo sonido se distancia por la notable elaboración que hay en todas las canciones y por conciliar en ellas luz y oscuridad, al estilo del último disco de los desaparecidos Tonic. Las guitarras están altísimas y, aún así, en las canciones hay incontables melodías, coros, insertos de instrumentos varios, subrayados y detalles de buen hacer. Y uno de los tantos aciertos del disco es no haberlo llenado de medios tiempos (que era lo que hacían la mayoría de grupos de rock alternativo hace años). Pues, aunque las canciones cañeras están en minoría, las hay, y muy buenas.

Además, para saber cómo suenan y si te van a gustar, no te hace falta oir todo el disco, ni siquiera una canción entera. Baste con que te entusiasmen los primeros diez segundos de la mencionada Look Out Below, impresionante combinación de momentos tranquilos con toques orientales barridos por la potencia de un batallón de guitarras envolventes. Si te engancha desde el principio, enloquecerás con el estribillo y los fuertes cambios de ritmo de las guitarras. La canción recuerda en varios momentos al tema Karma Cleansing de los canadienses Harem Scarem. La voz grave de Brian Howes, el apasionante puente hacia el estribillo, la melodía del solo y la bien calculada estructura de la canción hacen de ella ¡un tema realmente adictivo!

Sigue Afterglow, de primeras no tan impresionante pero igualmente increíble, en la que se nota la influencia de Tonic y 3 Doors Down en esos retrocesos en las guitarras que dan paso a las estrofas (un recurso utilizado por Tonic en la canción Count On Me), aunque con un dominio muy superior del ritmo. Se trata de un medio tiempo con una letra muy evocadora sobre una pareja que querría detener el tiempo ante su inminente y forzosa separación (“every moment in your life comes down to what you hold inside”). El estribillo está muy bien construido –engarzando frases con melodías– y el riff, que es a la vez oscuro y “amable”, más tarde dará lugar a una pausa seguida de guitarras que arrancan y se detienen mientras dibujan una melodía.

Oxygen y Crushed son las baladas del disco a lo How You Remind Me de Nickelback, llamadas en principio a encumbrar al grupo a la fama. En el caso de la tercera pista, sigue y mejora los esquemas de Nickelback, con una primera estrofa de acordes sencillos que empieza tranquila hasta que desemboca en un estribillo arrollador, donde la fuerte voz de Howes sintoniza perfectamente con los golpes de guitarra que acompañan las palabras “under… water…” de la primera frase del estribillo. La estructura es la misma del Make Up Your Mind de Theory Of A Dead Man, pero el Oxigen de Closure tiene mucha más fuerza. Por si fuera poco, contiene uno de los mejores momentos del disco en ese breve y sencillo solo de guitarra que, de lo bueno que es, consigue que la canción avance con una sorprendente soltura hasta el final.

What It’s All About y Whatever Made You elevan la velocidad del disco, tras un arranque de medios tiempos en distintos ritmos y tonos. La verdad es que están muy bien colocadas e incluso aparecen enganchadas entre ellas. What It’s All About te atrapa desde el principio: Howes canta una introducción sobre unos acordes rápidos que explotan en guitarras aplastantes y batería trepidante. Es una canción de estructura compleja, con sólo una estrofa (en la cual cada frase viene acompañada de un subrayado de guitarra), un puente y el pandereteado estribillo, pero es también una canción muy agitada, en la que juegan levemente al cambio de ritmo progresivo con el estribillo, que es más lento que el resto pero que al final no deja de acelerar y acelerar después del solo de guitarra.

Sin tiempo para tomar un respiro empieza Whatever Made You, una canción entre enfadada y apenada sobre un tipo que no se explica qué llevo a su ex-novia a odiarle y que no piensa disculparse por ello. Howes está que se sale cantando con amargura “whatever made you hate me” y a la vez exclamando con ira ese antológico puente en el que la sola concatenación de frases (“i’m so sick of you accusing me now”, “cause i found out you’re the one who’s fucking around”) refuerza la canción y sustituye perfectamente al solo de guitarra, suplantación que es característica del rock alternativo y del rock moderno en general. Entre este y el corte anterior, han sido seis minutos de órdago y alto volumen y voltaje. En general, hasta aquí la banda ha dado una lección magistral de lo que es sonar cohesionado y saber trazar las líneas comerciales de un estilo –el rock alternativo comercial– que con este grupo ha encontrado su mejor y más definitiva fórmula.

Melodías circulares y frases rimadas

En ese sentido, Crushed confirma el estilo del grupo, que se apoya fundamentalmente en la construcción de melodías que subrayan frases y se vuelven a repetir, creando así un efecto circular, como de bucle, aunque no tan agudo como las baladas de Nickelback. Crushed, además, incorpora teclado en varias partes.

El tema arranca con una introducción de guitarra acústica y voz que, gracias a un potente riff, da paso a un estribillo de guitarras altas pero sosegadas que, más tarde, vendrá redondeado por un curioso pasaje donde más que solo de guitarra, hay una mezcla de melodía eléctrica con teclado.

Lie To Me tiene un arranque oscuro, donde las guitarras rítmicas juegan con la melodía del tema, para apagarse en cuanto entra la voz. El estribillo está muy bien arreglado: golpes contínuos de guitarra, pandereta y, sobre todo, la poderosa voz de Howes. La canción puede hacerse algo repetitiva, aunque ciertamente mejora con cada escucha. Comparado con el resto, Live Again es un tema un poco más flojo, que recicla recursos ya usados en otros cortes del disco (estrofas con poco acompañamiento, aproximaciones de guitarra en el estribillo), pero que nuevamente es salvada por Howes, cuya voz domina por completo la canción y que se hace acompañar a cada momento por melodías de guitarra muy bien insertadas.

I Don’t Mind (The Rain) es un tema sorprendente y un minuto más largo que el resto, aunque para apreciarlo es mejor saltarse los dos anteriores cortes. Porque se trata de una canción de un cierto dramatismo lírico, que juega con algunas imágenes (lluvia, tormenta, dolor, nubes, esperanza…) y que culmina con un final épico de punteos y voces superpuestas. De hecho, podría ser un buen final de disco, pero Howes y compañía aún se reservan esa carta. Fragile es un tema tranquilo, donde las guitarras tardan en aparecer (y, además, cuando lo hacen vienen custodiadas por adornos de teclado). Por la manera de cantar el estribillo, prolongando frases sobre una base de melodía reiterativa, Fragile podría tener vocación también de servir de conclusión del disco, pero no, nos espera You Are My Hatred, un tema muy cañero inusual para acabar el disco, pero sin duda entre lo mejor. Las notas con las que se abre –y que continúan sonando durante toda la canción– se ven rápidamente superpuestas por unas guitarras enfurecidas que dirigen el tema y que no se detienen hasta que Howes pronuncia bien alto al final que “you… are… my ha-tred!”.

EN RESUMIDAS CUENTAS

Lo mejor: que las guitarras, bien altas, estén siempre acompañando, dirigiendo y melodizando las canciones; el intenso sabor a radio de todos y cada uno de los cortes del álbum; el inmenso trabajo puesto en cada canción.

Lo peor: nada.

El momento: dos. El barrido inicial de las guitarras en Look Out Below y el taca-taca que preside al solo de Oxygen.

La canción: tres. Look Out Below por su originalidad. I Don’t Mind The Rain por su intensidad. You Are My Hatred por su desenfado.

El futuro: mientas los fans de la banda siguen esperando un segundo que, probablemente, no llegue nunca, Closure se ha pasado a myspace (donde hay dos magníficos temas nuevos) y su cantante ha producido el exitoso debut de Hinder y el segundo disco de Skillet.

Canción a canción: IMPRESIONANTES: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 9, 10, 11. EXCELENTES: 7, 8.

 FICHA TÉCNICA
TracklistLook Out Below, Afterglow, Oxygen, What It’s All About, Whatever Made You, Crushed, Lie To Me, Live Again, I Don’t Mind (The Rain), Fragile, You Are My Hatred
Músicos-Brian Howes: voz y guitarra
-Axel Gimenez: guitarra
-Brian Jennings: bajo y coros
-Robin Diaz: batería
ProducciónJoey Moi y Brian Howes
GéneroRock Alternativo
PaísCanadá
CompañíaTVT
Webwww.myspace.com/closure1



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