Camel: Los años dorados (1973-1981)
por Fran García
Hoy en día, decir rock progresivo es casi una palabra tabú (no digamos ya si mencionamos el rock sinfónico). Muchas de las cualidades que dichos estilos musicales tuvieron y por las que triunfaron masivamente en los 70, son ahora argumentos en su contra. En un panorama musical en el que la inmediatez y la comercialidad inunda los mercados, apenas hay sitio para un estilo en el que primaba el virtuosismo, la complejidad y los desarrollos más o menos enrevesados en lo instrumental y en lo conceptual. Resulta, sin embargo, irónico que grandes grupos actuales reivindiquen a los dinosaurios sinfónico-progresivos de los 70 y retomen sus postulados musicales sin complejo alguno y con una evidente actitud pseudo-revival. CAMEL fue una de esas bandas fundamentales dentro de este espectro musical y tuvieron una etapa realmente dorada, en la que se encontraban en la cúspide de su éxito y de su creatividad musical. Poco importa que en la actualidad apenas se sepa nada de ellos. En su momento influyeron a numerosos grupos posteriores y se codearon con monstruos como KING CRIMSON, MOODY BLUES o YES, compitiendo con ellos en igualdad de condiciones. Preguntémonos ahora cuántas bandas actuales podrían ni tan siguiera aguantar el tipo frente a tales grupos de leyenda, puesto que haciendo tal reflexión comprenderemos la grandeza de CAMEL.

DESDE EL FANTASMA CUATRO HASTA EL CAMELLO

La historia de CAMEL se remonta a mitad de los años 60. En esa época ANDREW LATIMER forma el grupo THE PHANTOM FOUR, con ALAN BUTCHER, RICHARD OVER y su hermano, IAN LATIMER. Se movían por el área de Guildford, cambiando pronto de nombre y pasando a llamarse STRANGE BREW. Así siguieron tocando hasta mediados de 1968. Fue entonces cuando IAN y RICHARD abandonaron el grupo y sus dos compañeros pusieron un anuncio buscando bajista y batería. El primero en aparecer fue DOUG FERGUSON, bajista de excelente técnica que convenció de inmediato a LATIMER y BUTCHER. En ese momento surgió la idea de formar un trío de blues cuyo nombre fue THE BREW. Así estuvieron unos meses, hasta que por recomendación de FERGUSON ficharon a un jovencísimo ANDY WARD, que reemplazaría a ALAN BUTCHER en enero de 1969. WARD contaba con sólo 14 añitos. FERGUSON y ANDY ya se conocían por haber tocado juntos en un grupo llamado MISTY. Ahora, con la formación de trío, la banda empezaba a conjuntarse progresivamente, consiguiendo que su sonido fuese cada vez más compacto y su compenetración ganase enteros por momentos. Esto hizo que fuesen grabando demos hasta enero de 1971, cuando una grabación de THE BREW llegó al despacho de JAMES DICK, que fue pieza importante en la carrera de los BEATLES. Éste vio que la banda podía ser el acompañamiento perfecto para PHILLIP GOODHAND-TAIT, un compositor y músico que la compañía de DICK, DJM Records estaba intentando lanzar en ese momento. El resultado fue la grabación del disco “I think I’ll write a song”, en septiembre de 1971, pero este álbum no cosechó éxito alguno, por lo que DJM puso a THE BREW de patitas en la calle. TAIT era un teclista (concretamente pianista) y la experiencia de tocar con un músico así tuvo su relevancia en la génesis de CAMEL, ya que LATIMER, FERGUSON y WARD se convencieron de la necesidad de reclutar un teclista para la banda. Esto les animó a poner un anuncio en Melody Maker, solicitando un músico de tales características. A finales de septiembre de 1971, PETER BARDENS contestó al anuncio. Le hicieron una audición y convenció completamente a los tres integrantes de THE BREW. La anécdota es que dicha audición se realizó con un órgano Hammond que un amigo de los tres le prestó a BARDENS. Lo curioso es que dicho amigo estaba convencido de que el puesto sería para él. Nunca pudo sospechar que el prestar su instrumento a PETER le apartaría de la gloria. La carrera musical de PETER BARDENS era más que interesante y, desde luego, mucho más sólida que la de cualquiera de sus nuevos compañeros de grupo. Dicha carrera se remontaba a 1962, cuando comenzó a tocar con HAMILTON KING’S BLUES MESSENGERS. Un año después se convirtió en músico profesional con THE CHEYNES, que grabaron tres singles para Columbia, sello subsidiario de EMI. Como dato curioso, hay que citar que MICK FLEETWOOD tocaba la batería en esta banda. Su experiencia siguió acrecentándose al formar parte de THEM, la banda de VAN MORRISON, entre abril y septiembre de 1965. Tras este corto período de tiempo, formó THE PETER B’s con MICK FLEETWOOD y PETER GREEN. Con esta formación consiguieron grabar un único single para Columbia. Tras él, se unieron a SHOTGUN EXPRESS junto a ROD STEWART y BERYL MARSDEN. Tocaron regularmente en la escena rhythm & blues de Londres, pero se separaron a principios de 1967. Tantos intentos fallidos de formar grupos llevaron a PETER BARDENS a continuar su carrera como músico de sesión, pero pronto se dio cuenta de que su futuro no estaba en eso, por lo que probó de nuevo fortuna formando su propia banda, VILLAGE, en mayo de 1968. Para ello contó con el batería BILL PORTER y el bajista BRUCE THOMAS. VILLAGE fue un grupo de música progresiva, como se comenzaba ya a llamar a la ramificación escindida de la psicodelia y que buscaba unas estructuras musicales más complejas y elaboradas. Grabaron un single para el fugaz sello Head Records, conteniendo los temas “Man in the moon” y “Long time coming”. La suerte pareció sonreír a VILLAGE, que consiguieron ser teloneros de CHICAGO en su concierto en el Royal Albert Hall, pero todo quedó en eso y finalmente se separaron a finales de 1969. PETER BARDENS se dedicó entonces a tocar en solitario y grabó dos discos: “The Answer”, en 1970 y “Peter Bardens”, en 1971. Ambos tuvieron buenas críticas, sobre todo en la prensa musical más underground, pero apenas consiguieron éxito comercial. Así llegamos al momento en el que BARDENS entra a formar parte de THE BREW, pero antes de hacer efectivo su ingreso en el grupo, tuvo que cumplir con unos conciertos que tenía ya firmados en Irlanda, los cuales llevó a cabo en octubre de 1971 con una banda cuyo nombre era ON.

Noviembre de 1971 fue el momento en el que por fin se bautizó a la nueva formación con el nombre de CAMEL. Su estreno fue tocando como teloneros de WISHBONE ASH en el Waitham Forest Technical College el 4 de diciembre de ese año. Este concierto le sirvió a la banda para darse a conocer ante un público cuyos gustos musicales coincidían con la música que ofrecían. EMI se fijó en ellos a través del productor MICKIE MOST, que consiguió la firma de LATIMER para su agencia de publicidad musical, RAK. Esto permitió que CAMEL conociesen a GEOFF JUKES, el cual los introdujo en importantes circuitos de conciertos y se encargó de la dirección de la banda de forma eventual. Todo ello llevó a que por fin los méritos de CAMEL se vieran recompensados en forma de contrato discográfico. MCA Records les ofreció grabar un disco con opción a un segundo. La historia de uno de los principales grupos de rock sinfónico-progresivo había comenzado por fin.

EL MUNDO DESCUBRE A CAMEL

La grabación del primer disco de CAMEL fue bastante laboriosa. El productor, DAVE WILLIAMS, era algo novato en el mundo de la música, al igual que la banda también carecía de experiencia en tal sentido, si exceptuamos a PETER BARDENS. Perdieron dos semanas en el estudio de grabación, ya que tras ese período de tiempo, WILLIAMS sugirió que necesitaban un vocalista. Tres días de audiciones fueron infructuosos a la hora de encontrar cantante, por lo que el grupo decidió repartir entre sus miembros tal labor. De esta forma retomaron las sesiones de grabación, que se vieron interrumpidas por las actuaciones que tuvieron lugar entre noviembre y diciembre de 1972, al ser teloneros de BARCLAY JAMES HARVEST. Finalmente terminaron la grabación de su primer disco, al que titularon simplemente “Camel”. Dicho trabajo se publicó en febrero de 1973 y mostraba algunas de las cualidades que caracterizarían al grupo: excelente técnica musical, desarrollos de rock progresivo muy elaborados con profusión de partes instrumentales e influencias del jazz. Como no podía ser de otra manera, el teclado de PETER BARDENS era el instrumento que más protagonismo cobraba en el disco, algo lógico si tenemos en cuenta su mayor experiencia como músico. No obstante, la guitarra de LATIMER ya comenzaba a mostrar un virtuosismo incipiente que se intuía a punto de explotar y demostrar de lo que este guitarrista era capaz. ANDY WARD llevaba la sección rítmica de forma admirable, apoyado por un FERGUSON infalible. Con estos mimbres consiguieron facturar un disco más que interesante, ciertamente impreciso en la consolidación de un estilo musical definido, pero con dos temas que destacaban tremendamente entre los demás y que formarían ya parte del repertorio más glorioso de CAMEL: “Slow yourself down” y “Never let go”. Ambas canciones sí que capturan parte de lo que sería el sonido del grupo a partir de su siguiente álbum. Otros temas interesantes son la atmosférica “Mystic queen” y la tremendamente rítmica “Arubaluba”. “Camel” se vendió bastante bien, consiguiendo colocar más de 5.000 copias en los primeros 12 meses. A pesar de ello, MCA decidió no ejercer la opción de ese segundo disco que aparecía en el contrato. Esto colocaba al grupo de nuevo en la estacada, sin compañía discográfica que les ayudase a consolidar su carrera. Mientras llegaba el contrato definitivo, contribuyeron a un álbum titulado “Greasy truckers live at Dingwalls Dance Hall”, en el que aparecían otros grupos como GONG. CAMEL aportó a este disco el tema “God of light revisited”, que en realidad era una versión de la composición “Homage to the God of light”, que aparecía en el primer disco en solitario de PETER BARDENS.

El problema de la falta de contrato discográfico lo solucionaría el propio GEOFF JUKES, que fichó a la banda para el sello Gama Records, que él mismo estaba formando junto a RICHARD THOMAS y MAX HOLE. Pronto se puso la maquinaria en funcionamiento, consiguiendo los servicios de DAVID HITCHCOCK, productor de CARAVAN y GENESIS. Con él comenzaron a grabar material para lo que sería el segundo trabajo de CAMEL. Dicho material se grabó en los estudios de Basing Street, pertenecientes a Island Records. Una de las cosas más importantes a la hora de considerar la importancia de lo que se grabó en dichas sesiones es el hecho de que la banda ya había presentado buena parte de esos temas ante su público en los conciertos de promoción de su primer disco, con una aceptación enorme por parte de todo aquel afortunado que pudo escuchar tan glorioso anticipo. El disco estuvo terminado y listo para ser presentado el 1 de marzo de 1974, con el título de “Mirage” y una portada que imitaba la imagen de un paquete de cigarros Camel. Los resultados musicales fueron fantásticos, convirtiéndose muy pronto este Lp en una de las referencias fundamentales del momento. Los desarrollos musicales se complicaban de forma enorme, demostrando no sólo la maestría instrumental de los músicos, sino su compenetración y originalidad. Los cambios de melodía, ritmo e intensidad se sucedían de forma incontenible, tomando por sorpresa al oyente y trasladándolo de un ambiente a otro, a cuál más sugerente, emotivo o intenso. La variedad de sensaciones que se pueden experimentar al escuchar “Mirage” es sencillamente ilimitada. “Freefall” es el tema que abre el disco, con una urgencia rítmica notable y muy dinámica. La suite “Nimrodel/The procession/The white rider”, compuesta por LATIMER, se inspira en la obra de TOLKIEN, “El señor de los anillos”. En esta composición se aprecia una de las novedades de este disco, que es el uso de la flauta por parte de LATIMER, si bien dicho instrumento ya contaba con un virtuoso destacado a esas alturas de los 70: IAN ANDERSON. No obstante, el estilo de LATIMER es muy diferente al de ANDERSON, aportando matices más clásicos y delicados a la música de CAMEL, por lo que jamás alcanzaría el protagonismo y la originalidad que sí consiguió el líder de JETHRO TULL. Por su parte, la guitarra eléctrica de ANDREW LATIMER ya demostraba su enorme potencial y sus cualidades, mezclando espectacularmente una técnica excelente con un estilo lleno de clase, categoría y limpieza. Sus solos eran parte de lo mejor que CAMEL ofrecía. El tema estrella de “Mirage” es otra suite, la más larga del disco, de casi 13 minutos de duración, que respondía al nombre de “Lady fantasy”. En este corte encontramos toda la gama de sensaciones y estilos que la banda nos ofrecería a lo largo de su carrera: desde la calma más sosegada y cadenciosa hasta la furia más potente y desencadenada. La escucha de este glorioso tema es toda una experiencia que pone a prueba los sentidos y la capacidad de adaptación de cualquier melómano. El final de la canción, con la banda derrochando energía, la guitarra de LATIMER y el sintetizador de BARDENS al máximo de revoluciones, y esa explosión de sonido que lo inunda todo, forma parte ya de la historia dorada del rock progresivo. “Lady fantasy” se convirtió de inmediato en el tema emblemático de CAMEL por excelencia, perdurando en sus conciertos hasta el presente.

“Mirage” cosechó alabanzas por parte de la crítica, pero no consiguió un éxito comercial acorde con su valía musical. Esto no amilanó al grupo, que se lanzó a un tour por Europa en los meses de abril y mayo, presentando el disco ante un público ansioso por disfrutarlo en directo. El álbum sólo consiguió llegar al puesto 149 de las listas de Billboard, pero fue suficiente para que pudieran girar durante siete semanas con WISHBONE ASH, actuaciones que tuvieron continuidad con unos conciertos en Gran Bretaña, dos de ellos en el Marquee Club, en octubre, que fueron grabados para posteriormente aparecer en el disco en directo que publicaron en 1978, si bien sólo dos temas de estas grabaciones terminaron recalando en ese álbum. El resto lo hicieron en la reedición remasterizada de “Mirage” publicada en 2002. La fama y repercusión de CAMEL fue en aumento de forma rápida, por lo que tuvieron que ampliar su tour por los Estados Unidos, previsto para finalizar en diciembre de 1974, permaneciando durante tres meses más en el país y cosechando gran éxito en sus actuaciones. Durante dicha estancia en Norteamérica compusieron lo que sería su tercer disco, que tenían decidido hacerlo a modo de obra conceptual.

EL ÁNSAR NIVADO Y LA LOCURA LUNAR CONTAGIAN EL ROCK

Los miembros de CAMEL llevaban unos dos años dándole vueltas a la idea de hacer un disco conceptual. Los éxitos de discos como “Tommy”, “Sgt. Pepper’s lonely hearts club band”, “Days of future passed” y, más recientemente, “Thick as a brick”, alimentaban aún más esa posibilidad. El problema era qué usar como hilo conceptual para darle forma a ese supuesto álbum. PETER BARDENS sugirió trabajar sobre la obra de STEPPEN WOLF, mientras que el resto de la banda se inclinaba más por hacerlo sobre la obra “Snow Goose”, de PAUL GALLICO. Finalmente se optó por esta última y PETER y LATIMER se retiraron a una casa en Devon para escribir la música que desarrollaría tal novela. Tal y como reconoció ANDY en 1981: “en efecto, no fue hasta después de una semana que nos pusimos de acuerdo para hacer nuestro tercer disco y que fuese totalmente conceptual. Era un álbum extraño. Componíamos y tocábamos las partes musicales, pero nunca las habíamos presentado anteriormente, por lo que no teníamos ni idea de qué resultado obtendríamos. Sin embargo, cuando escuchamos lo que habíamos grabado, quedamos contentos”. Inicialmente se pensó en incluir una parte narrada en el disco, por lo que se intentó conseguir la autorización de GALLICO. Desgraciadamente, dicha autorización no se produjo, por lo que el disco se presentaba con la coletilla de “music inspired by The snow goose”. La historia que se cuenta en este álbum es la de un hombre solitario llamado Rhayader que ayuda a un ánsar nivado herido a curarse, con la ayuda de una mujer llamada Fritha, que había conocido hacía poco tiempo. Una vez que el ánsar es curado, se le deja libre y echa a volar. Fritha se marcha y no regresa nunca más, porque el ave se ha ido. Rhayader muere poco después en la evacuación de Dunquerque. El ánsar regresa durante la batalla bajo el nombre de La princesse perdue, simbolizando las esperanzas que pueden pervivir incluso ante la maldad de una guerra. Una historia preciosa, no cabe duda, que fácilmente estimuló la imaginación creativa de CAMEL para dar forma al mejor de sus discos. Así fue, y a comienzos de 1975 se termina de grabar “The snow goose”, coincidiendo con la transferencia de CAMEL desde Deram al sello principal, Decca. En abril de ese año el Lp se publica y en mayo ya estaba en el Top 50 británico, en el que permaneció durante 13 semanas, llegando a alcanzar el puesto 22. No le fueron las cosas tan bien en Estados Unidos, donde sólo pudo llegar al puesto 162 de Billboard. Los críticos musicales no acogieron especialmente bien esta propuesta discográfica, cosechando opiniones de lo más diverso, aunque en cualquier caso, abundando más las negativas que las positivas. Las radios tampoco veían con claridad la manera de pinchar el disco, ya que su estructura no daba pie a sacarle demasiado en el aspecto comercial. Sin embargo, el público sí que respondió masivamente y apoyó el disco sin fisuras. Esto animó a Decca a decidirse con la publicación de un single, que fue el tema “Rhayader”, uno de los cuatro que el grupo ha publicado a lo largo de su carrera, y el que más éxito tuvo.

Lo hasta aquí escrito podría hacer pensar que “The snow goose” es un disco complicado de entender, oscuro y denso. No es así, en absoluto. Cierto es que tiene partes que sí responden a tales características, pero a lo largo de su escucha encontramos momentos de gran musicalidad e incipiente comercialidad, como los temas “Rhayader” y “Rhayader goes to town”, el rítmico “Flight of the snow goose” o la bellísima y dinámica “La princesse perdue”. Otros cortes son de gran dulzura, delicadeza y sentimiento, como “Sanctuary”, con una guitarra cristalina y sugerente, “Fritha”, que apoyada en los arpegios de una guitarra acústica deja fluir toda su magia y belleza a través de los mágicos teclados de PETER BARDENS o “The snow goose”, tema principal del álbum y que forma la base de la ya citada “La princesse perdue”, pero con un tempo más lento y preciosista. Constituye uno de los temas más bonitos de toda la carrera de CAMEL, estremeciendo los corazones con sus acordes y punteos de guitarra, que evocan sentimientos puros y limpios, de profunda nostalgia y sentimentalismo. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que este disco, a pesar de tratarse de una obra instrumental en su totalidad, transmite tal cantidad de sensaciones que resulta mucho más accesible que la inmensa mayoría del catálogo de CAMEL. Es sin duda uno de los mejores discos conceptuales de la historia del rock y, por supuesto, una de las obras fundamentales del rock progresivo en toda su historia. Melódicamente precioso y perfecto, rítmicamente versátil y musicalmente virtuoso a la vez que directo y elaborado, “The snow goose” puede mirar de tú a tú a joyas como las citadas anteriormente y que, seguramente, fueron el empujón que CAMEL necesitó para lanzarse a esta deliciosa y magistral aventura musical.

El grupo eligió Holanda para presentar su nuevo show, que constaba de dos partes: una primera en la que presentaban el reciente disco y otra en la que tocaban temas del resto de su repertorio. Los fans no terminaron de estar satisfechos con la primera parte, por lo que a la vuelta de los conciertos en Holanda, CAMEL recapacitaron sobre las razones de tal rechazo. La conclusión fue que la presencia de partes orquestales en el álbum le daba al mismo un feeling que no se conseguía en los conciertos, por lo que decidieron realizar diversos arreglos de cara a suplir la ausencia de esas partes orquestales en directo. Probaron estos cambios en un corto tour y, esta vez sí, las audiencias quedaron entusiasmadas, por lo que continuaron presentando “The snow goose” con sus dos partes ya citadas y esos arreglos incluidos. “Melody maker” saludó el nuevo álbum como la esperanza más brillante de la música progresiva británica, marcando un punto de inflexión en las opiniones de la crítica, que empezaron a ser más positivas. Pero un hecho de gran importancia aún llevaría a este disco a lugares más altos: DAVID BEDFORD y CAMEL se unieron para desarrollar “The snow goose” en directo con el acompañamiento de la Orquesta Sinfónica de Londres. Dicho concierto se llevó a cabo en octubre de 1975, en el Royal Albert Hall, consiguiendo un éxito apoteósico. El evento fue grabado y sería publicado posteriormente en el disco en directo “A live record”. Dicho show fue la última prueba que hacía falta para demostrar la valía de la banda, tanto a nivel creativo como musical, así como en cuanto a originalidad y capacidad de asumir riesgos y llevarlos a buen término.

Tras el éxito de “The snow goose”, CAMEL deciden cambiar la orientación musical de su siguiente trabajo, en un intento de escapar del encasillamiento. ANDY LATIMER lo reconoce: “Decidimos dejar a un lado los discos conceptuales y poner más énfasis en las partes vocales de nuestra música. Esto también fue producto de las presiones de las compañías de discos, particularmente en Estados Unidos. Recuerdo una reunión en Nueva York, en la que los representantes de la discográfica se mostraron horrorizados al descubrir que “The snow goose” no tenía partes vocales”. Esto sería tenido en cuenta a la hora de grabar su siguiente álbum. Dicho y hecho, en enero de 1976 el grupo entra en los estudios Island de Basing Street, en Londres, para grabar su siguiente disco. Buscando una nueva orientación musical, deciden cambiar de productor, siendo el elegido RHETT DAVIES, que ya había sido ingeniero de sonido en “The snow goose”. Su contribución se basó en dar al sonido de la banda un ambiente más espacial, lo cual se notó de inmediato en el primer tema que grabaron, que fue una composición melódica, corta y atmosférica de PETER BARDENS, que existía como una demo instrumental. Se comenzó a grabar el 26 de enero de 1976. Poco después se le añadieron las partes vocales y la flauta tocada por LATIMER y el tema quedó terminado con el nombre de “Spirit of the water”. El álbum se grabó en tres semanas y fue bautizado con el nombre de “Moonmadness”. Se publicó el 26 de marzo de 1976, consiguiendo un éxito aplastante. Se convirtió en el disco de CAMEL que más alto haya llegado nunca en las listas de éxitos, alcanzando el puesto 15 en Gran Bretaña.

El contenido musical de “Moonmadness” es quizás el más equilibrado de todos los discos que la banda ha publicado. Las influencias jazzísticas alcanzan cotas de total virtuosismo, mientras que la faceta más hermosa y lírica sigue presente de forma sublime en numerosas partes de los temas que conforman el álbum. Los cambios rítmicos y melódicos, que ya son seña de identidad de CAMEL, alcanzan una perfección enorme en este nuevo trabajo, constituyendo sin duda los puntos álgidos a nivel instrumental del mismo. Se abre con el instrumental “Aristillus”, dedicado a uno de los dos cráteres de la Luna que son visibles desde la Tierra a simple vista. Tal y como el nombre del disco indica, la Luna es una inspiración a lo largo de buena parte del mismo, pero no sólo la Luna como astro y su influencia en los estados de ánimo, sino también la carrera espacial de la NASA, ya que por aquella época se lanzó la misión Apolo 15. Sin embargo, los temas de este disco no responden en su concepción a tal inspiración, sino que son representativos de las personalidades individuales de cada uno de los componentes de CAMEL. De tal forma, “Air born” representa a ANDREW LATIMER, “Lunar sea” a ANDY WARD, “Chord changes” a PETER BARDENS y “Another night” a DOUG FERGUSON. Dos cortes destacan poderosamente del resto: “Song within a song” y “Chord change”, composiciones de aproximadamente 7 minutos de duración, en las que los músicos dan rienda suelta a su capacidad como instrumentistas, alternando partes delicadas, dulces y de gran belleza, con otras mucho más potentes y rítmicas, adornadas por estructuras importadas del jazz más vanguardista. La guitarra de LATIMER se luce de forma brillantísima, llevando el peso de la melodía de buena parte de las citadas canciones, en desigual pugna con los teclados de BARDENS, que a estas alturas ya habían perdido parte de la relevancia que en el primer disco mostraban, aunque seguían siendo fundamentales en el sonido de CAMEL. No cabía duda de que ANDY LATIMER se había constituido ya en líder del grupo. El resto de temas se encuentran a altísimo nivel también, yendo desde la complejidad instrumental de “Lunar sea” hasta la contundencia y energía de “Another night”, pasando por el lirismo y sentimiento de “Air born”.

La gira de presentación de “Moonmadness” fue todo un éxito, incorporando al saxofonista MEL COLLINS a sugerencia de FERGUSON. Sin embargo, esto fue lo que provocó la salida del bajista de la banda. El motivo fue su desacuerdo con la idea sugerida por ANDY WARD, que pretendía orientar la música de CAMEL hacia derroteros aún más jazzísticos. La tensión originada no pudo ser reconducida y DOUG FERGUSON abandonó el grupo en enero de 1977. Esto supuso un golpe tremendo para el grupo, del cual ya no se recuperarían jamás.

DE ELUCUBRACIONES, DIRECTOS, COMERCIALIDAD Y DEMÁS GAITAS

La música de CAMEL se vio afectada por la ausencia de DOUG FERGUSON, quedando coja de una parte fundamental de su sonido. Por otro lado, Decca comenzó a presionarles para que grabasen un nuevo disco y aún no tenían nuevo bajista. Cediendo a tales presiones, CAMEL comenzó la génesis de su siguiente trabajo sin tan importante pieza en su formación. Dos temas se grabaron de tal forma, contando con la producción de RHETT DAVIES nuevamente. Finalmente encontraron en RICHARD SINCLAIR al sustituto adecuado para FERGUSON. No sólo tocaba el bajo de forma magistral, como ya había demostrado en su trayectoria con CARAVAN, sino que poseía una voz excelente, muy superior a la de cualquiera de los miembros de CAMEL y, por si fuera poco, su estilo estaba claramente influenciado por el jazz, adaptándose perfectamente a esos parámetros musicales. Así se plasmó en el nuevo disco del grupo, que buscaba distanciarse nuevamente de su anterior trabajo. ANDY LATIMER aclara ciertos términos al respecto: “Probablemente fuese una reacción contra “Moonmadness”, pero lo cierto es que queríamos hacer un material más conciso y adentrarnos en terrenos más jazzísticos. RICHARD podía tocar todas las partes de jazz que quisiéramos, y algunas de ellas eran bastante complicadas”. Sobre estas premisas se construyó “Rain dances”, que se publicó en septiembre de 1977, un disco que explora con mayor profundidad dentro del jazz y que también recoge influencias más clásicas. PETER BARDENS lo describe así: “Es un álbum muy optimista, comparado con la mayoría del material que se publicó en esa época. Profundizamos en diferentes direcciones, desde el jazz hasta la música clásica, pero “Rain dances” es más accesible que cualquiera de sus predecesores. Supongo que es una evolución lógica. RICHARD se acopló perfectamente, su voz mejoraba la música de CAMEL”. Lo cierto es que no sólo SINCLAIR aportó musicalmente al grupo, puesto que MEL COLLINS se puede ya considerar miembro fijo de la banda y su trabajo también fue más que interesante, dirigiéndose igualmente hacia los sonidos jazzísticos y constituyendo una clara referencia en el sonido CAMEL gracias a sus intervenciones solistas de saxofón.

“Rain dances” cosechó un gran éxito en las listas, alcanzando el puesto 20 en Gran Bretaña y el 136 en Estados Unidos. La gira de presentación fue extraordinariamente fructífera, con todos los conciertos colgando el cartel de “no hay billetes”, pero en lo estrictamente musical, algo se había perdido por el camino. Los temas tenían duraciones “normales”, no llegando ninguno a los 6 minutos, algo que dejaba constancia de la orientación más comercial que la banda quería dar a su música. Atrás quedaban los largos desarrollos instrumentales, quedando en cierta medida relegado el virtuosismo en favor de una incursión por los terrenos del jazz cuya aportación no se terminaba de ver con claridad. De hecho, no sólo había motivado la pérdida de FERGUSON, sino que en poco tiempo quedaría muy relegada en el sonido del grupo. En la práctica, y con la perspectiva que dan los años transcurridos, “Rain dances” es uno de los discos más aburridos de CAMEL, a la vez que el inicio de una tendencia que llevaría a una comercialización cada vez mayor en su música. A pesar de todo, el instrumental “First light”, el single “Highways of the sun” y la nostálgica y bellísima “Rain dances” consiguen arreglar lo que la soporífera “Elke” o la excesivamente pretenciosa “One of these days I’ll get an early night” están a punto de destrozar.

El siguiente disco de CAMEL tenía que ser en directo. No solamente porque los fans así lo esperaban desde hacía tiempo, sino porque la banda ya contaba con material de sobra para poder ofrecerlo. No obstante, la decisión fue quizás la menos interesante: recopilar grabaciones de varias etapas diferentes del grupo, en lugar de publicar un álbum en el que se pudiera disfrutar de un show completo. ANDY LATIMER apunta las razones que les hicieron publicar “A live record” tal y como lo conocemos: “Lo que queríamos es que fuese más o menos una historia de la banda. Preferíamos que fuese una historia de nuestra vida como grupo a que fuese un disco en directo con un gran sonido”. Con esta idea se publicó “A live record” en 1978, un disco que resulta interesante por tratarse de un grupo como CAMEL, pero que desde luego no se puede considerar a la altura de lo que en esos años era de esperar. Se ofreció como doble Lp, un formato muy de moda en esa época. El primer disco recogía cuatro temas grabados en directo en 1977, pero de tres conciertos diferentes: “Never let go” y “Song within a song” pertenecen al concierto de octubre de ese año en el Hammersmith Odeon de Londres, “Lunar sea” está extraída de otro concierto de ese mismo mes y año en el Colston Hall de Bristol, mientras que “Skylines” pertenece al show dado en la Universidad de Leeds, también en ese mes y año. Se completa este primer disco con la grabación que cité al principio de este artículo, hecha en el Marquee de Londres en octubre de 1974, con el tema inédito “Ligging at Louis’” y la suite “Lady Fantasy”. El segundo disco es, en su totalidad, la grabación ya citada también del concierto con orquesta que CAMEL dio en el Royal Albert Hall de Londres en octubre de 1975. No cabe duda del interés que tiene todo lo recogido en este doble directo, pero la idea de un disco así no ha de ser la de recorrer la historia de un grupo, sino la de ofrecer una visión clara de lo que pueden hacer sobre un escenario en ese momento, tal y como otros discos en directo de ese año demostraron, y justamente por lo que “A live record” no se encuentra entre los mejores álbumes en directo de la historia del rock y sus contemporáneos sí.

Una de las cuestiones que lastraron el resultado final de “Rain dances” fue la rivalidad entre BARDENS y LATIMER a la hora de decidir la orientación musical de CAMEL. Esta rivalidad seguiría en aumento y determinaría el futuro de la banda. ANDY lo reconoce sin tapujos: “PETER y yo siempre nos llevábamos bien cuando creábamos, pero los problemas comenzaban cuando llegábamos a la ejecución de las ideas. En el estudio nos agobiábamos mutuamente. Yo no dejaba que sus ideas fluyesen y él no dejaba fluir las mías, por lo que la tensión se hacía cada vez más patente. Acordamos dejar que los demás participasen en el aspecto creativo. RICHARD y ANDY querían permanecer a mi lado, por lo que PETER terminó marchándose. Creo que fue lo mejor para los dos”. Estas declaraciones, correspondientes a 1981, reflejan a la perfección el mal ambiente que reinaba entre los dos desde 1977. Esto hace más meritorio el hecho de que fuesen capaces de publicar discos tan destacados como “Rain dances” y “Breathless”, pero también explica que el contenido musical de los mismos no fuese de mayor calidad. Con la ruptura flotando en el seno de la banda, aún consiguieron la compenetración adecuada para grabar uno de sus mejores trabajos posteriores a “Moonmadness”: el muy comercial, pero al mismo tiempo sugerente, “Breathless”. El 22 de septiembre de 1978 se publica este álbum, que llegó al puesto 26 de las listas británicas, pero durante únicamente una semana. El contenido musical de este disco es uno de los más asimilables y comerciales de la historia de CAMEL. Temas tan melódicos y contagiosos como el propio “Breathless”, “Wing and a prayer” o “Down on the farm” sorprenden a los oyentes, que no están acostumbrados a esa inmediatez. Ni siquiera el extenso “Echoes” (el mejor tema del disco) muestra esa complejidad que se había convertido en seña de identidad del grupo en el pasado. En su lugar nos encontramos con una composición de rock progresivo excelentemente estructurada y que llega rápidamente al oyente, con estribillos adictivos y ritmos y melodías muy agradables. Las baladas “Starlight ride” y “Rainbow’s end” resultan igualmente brillantes y asimilables. Sin duda es el disco en el que la labor de SINCLAIR queda más patente, no sólo por su trabajo al bajo y esa maravilla de tema que él compuso, “Down on the farm”, sino por los juegos vocales y la importancia de los mismos en el disco.

La gira de presentación de “Breathless” no contó ya con la presencia de PETER BARDENS, que abandonó CAMEL justo antes de comenzarla. Su puesto fue ocupado por dos antiguos miembros de CARAVAN: DAVE SINCLAIR, primo de RICHARD y JAN SCHELHAAS, con los que completaron un tour triunfal que los llevó incluso a Japón, con un éxito fantástico. Desgraciadamente las cosas se volverían a torcer y los primos SINCLAIR abandonaron el grupo tras la gira. LATIMER lo explica de esta forma: “RICHARD realmente no podía aguantar nuestra carga de conciertos y tours. Tocábamos entre 70 y 78 días al año. Era un trabajo muy duro, tocábamos ante mucha gente cada noche, audiencias de dos o tres mil personas”. Esto llevó a que LATIMER y WARD, los dos únicos miembros fundadores que quedaban en CAMEL, decidiesen apostar por un dúo de teclistas. SCHELHAAS continuó en la banda, que reclutó como bajista a COLIN BASS y, como segundo teclista, a KIT WATKINS. Con esta formación afrontaron la grabación del que sería el disco más delicado de su carrera. LATIMER corrobora la decisión adoptada al respecto de los dos teclistas: “De repente empecé a pensar que utilizar dos teclistas podría ser una buena idea, porque nos permitiría hacer cosas más aventuradas. Una vez en directo me surgió la idea de cambiar el nombre de la banda a CARAMEL”. Obviamente, la última parte de su comentario es totalmente humorística.

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A la hora de afrontar el sonido de su nuevo disco, LATIMER decidió mantener la raíz británica del mismo: “Siempre quise mantener la música muy inglesa, porque sentía que no merecía la pena competir con los americanos. En una ocasión PETER quería que fuésemos una banda al estilo de SANTANA, pero yo creía que teníamos que continuar haciendo lo que hacíamos y mejorándolo, sin copiar a otras bandas o artistas”. Con este requisito comenzó la grabación de “I can see your house from here”, un disco que se grabó y se mezcló en los Estudios Farmyard, en Little Chalfont, con las partes de orquesta grabadas por separado. MEL COLLINS colaboró en el disco, al igual que el batería de GENESIS, PHIL COLLINS, que aportó algunos redobles en varios temas. Finalmente se publicó el álbum a mediados de octubre de 1979, alcanzando el puesto 45 en las listas de éxito británicas. El éxito no sonrió especialmente a “I can see your house from here”, que era mucho más que un nuevo disco de CAMEL, era el clavo ardiendo al que se agarraban LATIMER y WARD para mantener en funcionamiento la maquinaria. A pesar de la indudable valía musical del álbum, la popularidad de la banda estaba ya en claro descenso y afrontaban los 80 sumidos en un mar de dudas. En lo estrictamente musical, “I can see your house from here” es un magnífico trabajo, que consigue un balance muy satisfactorio entre comercialidad y complejidad. Es como una mezcla entre los dos extremos del sonido CAMEL: por un lado, es el disco más comercial publicado hasta la fecha, con temas pegadizos como “Your love is stranger than mine”, que es la composición más contagiosa y adictiva del grupo en toda su historia, “Neon magic” o el casi tecno “Remote romance”. Por otro lado, es un disco que captura la esencia añeja del grupo en un tema tan sugerente como “Ice”, con sus más de diez minutos de duración y una estructura al más puro estilo del mejor rock progresivo de siempre, donde LATIMER hace un trabajo impecable y muy técnico con su guitarra. Quizás en el término medio se encuentre su mejor contenido: el inicial “Wait”, pletórico de energía y contundencia, con un ritmo frenético que engancha al instante, o la preciosa “Who we are”, nuevamente navegando por los mejores derroteros del rock progresivo, con inclusión de orquesta y unas melodías inolvidables a la vez que intensas y llenas de belleza. Todo ello convierte a “I can see your house from here” en uno de los discos más injustamente valorados de CAMEL, a la vez que en una grata sorpresa para todo el que guste de explorar la discografía de esta banda en orden cronológico. Independientemente de tales consideraciones, es innegable que es un disco que marca una tendencia decadente en la trayectoria del grupo, alejado totalmente ya de esos sonidos complejos y llenos de virtuosismo que antaño lo llevaron a la gloria.

El año 1980 fue el primero en la historia de la banda que no vio la publicación de ningún disco. CAMEL reflexionaban seriamente sobre su futuro y tal reflexión los llevó a decidirse por un proyecto nuevamente conceptual, al que pondrían por nombre “Nude”, un álbum basado en una historia real, la de un soldado que queda abandonado en una isla durante la segunda guerra mundial y ha de sobrevivir allí en soledad durante 29 largos años, hasta que es encontrado y devuelto a su mundo, al que no logra adaptarse tras tanto tiempo viviendo aislado. El disco se grabó en septiembre de 1980 en los estudios Abbey Road, publicándose a principios de 1981. En él encontramos a MEL COLLINS como miembro fijo de la banda nuevamente, mientras que KIT WATKINS tuvo que abandonarla por compromisos previos a la grabación del disco, si bien colabora en la composición del tema “Docks”. Por su parte, JAN SCHELHAAS aparece como pianista únicamente en el tema “The last farewell”, e igualmente co-escribe el instrumental “Captured”, una de las piezas más interesantes de “Nude”. El puesto de teclista es asumido por DUNCAN MACKAY, que aporta un sonido más clásico, basado sobre todo en el piano, pero con unas texturas de sintetizador sugerentes y profundas, consiguiendo revitalizar el sonido de la banda. “Nude” es uno de los mejores discos de CAMEL, su auténtico último ramalazo de genialidad antes de precipitarse en la recta final de su creatividad. La música refleja a la perfección la variedad de sensaciones y sentimientos que acompañan a la historia contada, consiguiendo trasladarnos desde una situación concreta a otra y que nos identifiquemos con la soledad del protagonista, con su desesperación e incluso con su confusión. Se trata de una magnífica banda sonora para una vida en soledad. La guitarra de LATIMER se expresa como en sus mejores momentos, mientras que los prodigiosos teclados de MACKAY acompañan a la perfección y dan consistencia a una obra musical de gran categoría. La casi totalidad del disco está compuesta por LATIMER y SUSAN HOOVER, esposa del guitarrista, encargándose aquél de la música y ésta de la letra. El resultado es de excelente factura, con unas alternancias instrumentales destacables, recordando los mejores tiempos de “Mirage” o “Moonmadness”, aunque dentro de un estilo y sonido mucho más actual, como corresponde a un disco que enfila la década de los 80. En “Nude” encontramos una primera cara del Lp absolutamente magistral, que seduce al oyente. Desde las comerciales “City life” y “Drafted”, que inician el disco, hasta la introspectiva “Landscapes”, todo en esta cara es intenso y lleno de feeling. “Docks” es uno de los momentos más estremecedores del álbum, transmitiendo a la perfección esa mezcla de desesperación y frenética actividad que presiden los muelles de los puertos cuando se está a punto de embarcar para ir a la guerra. La segunda cara decae un poco, si bien cuenta también con momentos intensos como el acelerado “Captured” o la comercial “Lies”.

La gira de presentación de “Nude” fue la más trágica para CAMEL. ANDY WARD se vio inmerso en el pozo negro del alcohol y las drogas, con intento de suicidio incluido. Aunque no consiguió quitarse la vida, quedó dañado físicamente, imposibilitándole sus lesiones tocar la batería. Aunque posteriormente recuperaría dicha habilidad, no pudo apartarse del alcohol y terminaría definitivamente abandonando la banda para siempre. Estos terribles sucesos llevaron a LATIMER a disolver CAMEL, que ya no volvería a existir como grupo nunca más, puesto que los sucesivos discos publicados posteriormente eran el producto del genio compositor de ANDY LATIMER, que se haría acompañar por músicos de reputado prestigio, pero que jamás volvería a conseguir reunir a la formación original, ni tampoco a la que tuvo a finales de los 70, por lo que muy bien pueden considerarse discos de LATIMER bajo el nombre de CAMEL.

Hasta aquí la trayectoria musical de una banda clave en el rock sinfónico-progresivo en sus primeros 9 años de existencia. Sin duda los mejores y más exitosos de su vida. Lamentablemente, a la hora de cerrar este artículo hay que hacer referencia a un hecho que tiene en vilo las almas y los corazones de todos los que amamos la música de CAMEL: ANDY LATIMER, enfermo de policitemia vera desde hace varios meses, ha terminado sufriendo una mielofibrosis, enfermedad que afecta a la médula ósea y que es de gravísimo pronóstico, por lo que ha tenido que ser sometido a un trasplante de médula. Las noticias que tenemos a diciembre de 2007 son preocupantes, pues según confirma su esposa, SUSAN HOOVER, el trasplante aún no se sabe si va a resultar exitoso, ya que tiene que pasar un tiempo para ver si el organismo de ANDY acepta la médula del donante sin complicaciones. Vaya desde aquí mi apoyo más sincero y todo mi cariño y mejores deseos para quien me ha hecho pasar momentos inolvidables escuchando su guitarra, su flauta, su voz y sus maravillosas composiciones y discos.

Cortesía de www.thisisrock.net




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