Edguy, Dragonforce & Sabaton en Oporto

por Luis Caramé


El pasado 10 de febrero teníamos una cita metalera en Oporto que no debíamos dejar pasar. Edguy presentaría su nuevo disco, Rocket Ride, que será uno de los mejores del año, en la sala Hard Club escoltado por los británicos Dragonforce y los suecos Sabaton.

SABATON

Con bastante puntualidad (algo a lo que no estoy muy acostumbrado en los conciertos en España) salieron al escenario Sabaton. Hacen un heavy clásico bastante sencillo, con riffs muy contundentes, sonido potente y una voz bastante grave. La verdad es que apenas los conocía hasta que me enteré que serían la banda encargada de abrir en este concierto y me llevé una más que grata impresión de ellos.

Presentaban su album “Primo Victoria”, publicado el año pasado, y la totalidad del setlist se centró en él, abriendo con “Panzer Battalion” y siguieron con “Into The Fire”, “Stalingrad”, “Metal Machine” y “Primo Victoria”. Aunque no fueron recibidos con demasiado entusiasmo (pocos de los presentes los conocían) se esforzaron por agradar y consiguieron animar al público que abarrotaba la sala.

DRAGONFORCE

Tras un breve descanso aparecieron en escena Dragonforce. A estos sí que los conocía el público y se notó desde el primer momento, sobre todo en las primeras filas, donde se amontonaban los incondiconales de los ingleses. El sonido no era el más adecuado para una banda de este tipo, muy poco claro durante toda la actuación, pero eso no pareció importarles.

La verdad es que me esperaba más de Dragonforce, ya que había oído buenos comentarios de su actuación en el Lorca Rock 05 e incluso a pesar de no ser mi género favorito su “Inhuman Rampage” me parece un buen disco, pero el concierto se me hizo un poco monótono.

Para empezar aunque tocaron cinco temas (“My Spirit Will Go On”, “Fury Of The Storm”, “Operation Ground And Pound”, “Through The Fire And Flames” y “Valley Of The Damned”) me dio la sensación de haber escuchado un tema de casi una hora (a pesar de tocar solo 5 canciones fueron 50 minutos) con solos interminables y exhibiciones de técnica innecesarias. Musicalmente, la parte que más me gustó del concierto fue la parte más lenta de “Valley Of The Damned”, donde por fin se podía distinguir un poco lo que tocaban realmente.

La puesta en escena también dejó bastante que desear, ya que los guitarristas se pasaron todo el concierto pegando saltitos desde una plataforma (acabó siendo cómico) y el teclista de vez en cuando agarraba un teclado en forma de guitarra y se acercaba a la parte delantera del escenario.

En general demasiada pose y los ventiladores a los lados de la citada plataforma para que dejasen ondear la melena al viento tampoco ayudaban a pensar de otra forma. El bajista (Frederic Leclercq, que sustituye a Adrian Lambert) pasó desapercibido (casi ni se oía) y es una pena que esté desaprovechado de esa forma porque es un buen guitarrista, que el público español conocerá de su reciente actuación como miembro de Jaded Heart teloneando a Helloween o de su banda Heavenly. Por decir algo positivo, el cantante Z.P. Theart lo hizo mejor de lo que esperaba (aguantar un concierto entero cantando en tonos agudos no puede ser fácil) y además estuvo bastante atento con el público. En cualquier caso todavía no me explico como simplemente por ser ingleses fueron ellos los cabeza de cartel durante su gira conjunta con Edguy por las islas británicas.

EDGUY

Edguy no era un grupo que hubiese llamado mucho mi atención hasta la publicación de “Hellfire Club”. Sin duda el cambio de discográfica conllevó un giro cada vez más patente en su estilo hacia el hard rock. Y el album que nos presentaban esa noche, “Rocket Ride”, ha venido a confirmarlo. Precisamente estos dos discos fueron los que acapararon casi todo el setlist, algo de lo que se quejaban algunos de los fans de los inicios de la banda.

Para abrir las elegidas fueron dos de las mejores canciones de su último trabajo, “Catch Of The Century” (tras la cual hizo quitar la plataforma que habían usado Dragonforce, que no parecía darle mucha seguridad) y la épica “Sacrifice”. El sonido era perfecto y la intepretación no iba a la zaga. Quizás Tobias Sammet empezó con la garganta un poco fría pero según avanzó el concierto se fue entonando y estuvo sobresaliente. La siguiente fue “Babylon” de “Theater Of Salvation” (la única de este disco) que hizo vibrar la sala siendo uno de los momentos cumbres de la noche. Al terminarla Tobias Sammet comentó que iban a hacer algo excepcional, tocar una canción que habían compuesto en el bus de gira... y arrancaron con la primera estrofa de “The Trooper”. La verdad es que Tobias estuvo muy simpático durante toda la noche haciendo chistes continuamente y charlando con el público.

Después de este homenaje a Iron Maiden, Edguy dio rienda suelta a su vena más hard rockera con “Lavatory Love Machine” y “Trinidad”, la cual introdujeron con unos chistes previos sobre el papel que harían Alemania y Portugal en el próximo Mundial. En esta última la escena fue realmente divertidad cuando Dirk Sauer y Tobias “Eggi” Exel cogieron tocaban una especie de trompetillas y Sammet bailaba al ritmo de música caribeña. A continuación “How Many Miles”, que a pesar de los teclados programados enloqueció a gran parte del público. Parece que la casi total ausencia de teclados de sus últimas composiciones les hizo optar por no llevar teclista pero no queda demasiado bien este tipo de artimañas... algún pero tenía que haber.

A estas alturas Sammet ya estaba más que entonado y cualquier duda de su capacidad en directo se había borrado. Se puede decir que prácticamente clavaba las canciones a pesar de estar corriendo de un lado a otro del escenario casi sin parar. Tras “The Asylum” llegó el momento de descanso para toda la banda salvo Felix Bohnke, que nos ofreció un solo de batería con la “Marcha Imperial” de Star Wars incluída que fue bastante entretenido y no es poco...

Tras este pequeño intermedio, más promoción de su último disco con “Superheroes”, coreada por todo el público, y “Save Me”, la cual Tobias Sammet presentó irónicamente como una “balada para posers”. Esta última al no ser tan bien recibida (no se si porque a los presentes no les gustan las “baladas para posers” o por mero desconocimiento del tema) provocó una graciosa anécdota, con Tobias enseñando la letra al público para que cantase al menos el estribillo. Volviendo al “Hellfire Club”, con “Mysteria” volvió a engancharse todo el público al concierto y la banda se retiró del escenario.

En la vuelta para los bises, Sammet se acercó a Jens Ludwig y tocó la intro de “Smoke On The Water”, (no sin dificultades por la postura en que lo hacía) vacilando un poco al público hasta que arrancaron con “Vain Glory Opera” (más teclados pregrabados...). Los bises siguieron con “Sign Of The Cross”, de la Metal Opera “Avantasia” y “King Of Fools”, que cerraron un show memorable.

Pese a lo descompensado del setlist entre sus discos antes de fichar por Nuclear Blast y los ya hechos con la nueva discográfica, al final todo el mundo salió contento tanto por el espectáculo en general como por el sonido de la sala Hard Club, que salvo durante la actuación Dragonforce (y no precisamente por culpa de la acústica del recinto) fue perfecto. El único pero que puedo poner a los alemanes es el de los teclados que ya he citado pero a pesar de ello creo que son sin duda una de las bandas más en forma y con más futuro de la escena metálica.